Los desalojados cumplen una semana en el pabellón de Ronda

El cansancio comienza notarse entre los cientos de afectados que siguen sin fecha para volver a sus casas

Sigue el control sobre la presa de Montejaque, a 30 centímetros de su desborde

Vecinos desalojados en el pabellón de Ronda.
Vecinos desalojados en el pabellón de Ronda. / Javier Flores

Los desalojados de Grazalema cumplen una semana fuera de sus hogares acogidos en el pabellón de Ronda. Una suerte de plaza de su pueblo a la que acuden cada día para ver a vecinos y amigos, aunque los días comienzan a pesar y el cansancio y la incertidumbre de no saber una fecha exacta de regreso hacen mella en el ánimo. Junto a ellos los vecinos de la Estación de Benaoján cumplen seis días en las mismas circunstancias, aunque en su caso debido al posible desbordamiento de la presa de Montejaque.

El leve respiro que ha dado el tiempo en la ciudad del Tajo también ha sido aprovechado por los afectados para pasear por la ciudad. “Hemos ido a dar una vuelta y despejarnos un poco”, ha apuntado uno de ellos, que ya estaba de vuelta en el pabellón.

La mayoría reconocen que el cansancio ya se nota, aunque también han explicado que han desaparecido esos nervios de los primeros días en los que muchos temían perderlo todo y, hasta por momentos, creían que nunca podrían regresar a su pueblo.

Las mascotas también sufren los efectos del desalojo.
Las mascotas también sufren los efectos del desalojo. / Javier Flores

Ahora, aunque sin fechas a la vista, ven que la posible vuelta a sus casas podría estar más cercana. “Aquí nos dan de todo, Ronda nos está atendiendo de maravilla, pero la cabeza la tenemos en Grazalema”, ha señalado Juan Ramírez.

Del mismo modo se expresa Mayte mientras tiene en sus brazos a su perrita Lula que también comienza a sentir los efectos del desalojo. “Está como asustada, quiere estar todo en rato en los brazos y no tiene ganas de comer”, ha explicado.

Y es que las mascotas también están sufriendo esta situación y el equipo que atiende a los afectados también ha pensado en ellos. El colegio de veterinarios de Málaga dispone de un servicio para atender a los animales que lo necesiten. “Todas las tardes viene un veterinario para lo que necesitemos y aquí nos dan alimento”, ha señalado Mayte.

A su lado un pequeño perro de agua juguetea con la mano de su dueño. “Es un cachorrito y le están saliendo sus dientes”, dice Juan Ramírez.

Y es que perros y gatos formar parte de la imagen que se puede ver a diario en el pabellón de Ronda, incluso los hay que celebrar el encontrarse con algunos compañeros de raza a los que hacía tiempo que no habían visto.

Desalojados observando la pizarra de comidas
Desalojados observando la pizarra de comidas / Javier Flores

Entre los que están más tranquilos tras ver que el pueblo está mejor se encuentra Juan José Benítez, aunque su supermercado y su ferretería tienen daños considerables importantes. No obstante, en una de las visitas que han autorizado los responsables de la emergencia, han podido comprobar que su casa está bien y eso les anima a poder volver a arrancar y seguir luchando.

Mientras tanto, en el pabellón los vecinos también están comenzando a colaborar con los equipos de voluntarios. "No vamos a estar aquí a mesa puesta, ayudamos a descargar, limpiamos las mesas o ayudamos con los baños", han explicado.

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