José María García, desalojado: "Me levanto y me vengo para el pabellón con mis vecinos, es como la plaza del pueblo"
Las instalaciones disponen de servicio de comida caliente, ludoteca, colegio, biblioteca, talleres y pantalla gigante
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Los vecinos desalojados de Grazalema (Cádiz) y la Estación de Benaoján han convertido el pabellón El Fuerte de Ronda en una suerte de pequeño pueblo. Un punto de encuentro en el que conversar entre ellos, comer, jugar, dar clases y hasta celebrar los cumpleaños. Eso sí, ninguno está durmiendo allí. Las más de 400 personas que están siendo atendidas en la ciudad del Tajo duermen en hoteles, apartamentos turísticos o casas cedidas por amigos y familiares.
La mayoría de ellos repiten en mismo patrón. Tras levantarse ponen rumbo hacia el pabellón deportivo preparado como centro de acogida para desayunar. A partir de ese momento el centro de deportivo se convierte en punto de encuentro, reuniones y conversaciones. Es el momento de intercambiar opiniones, sensaciones y emociones.
“Hoy vengo un poco más caída”, reconocía una de las vecinas mientras esperaba su turno para recoger café, zumo y unas tostadas a la hora del desayuno. Y es que los días también hacen mella entre aquellos que pensaban que sería un desalojo más corto, de solo unos días, y que ahora no ven cercano el momento de regresar a sus casas.
En la zona de desayunos se puede elegir casi de todo. Cafés, chocolate, zumo natural distintos tipos de leche, diferentes tipos de tostadas, dulces o churros, entre otros. “Mira el pan que tenemos hoy”, le indica una voluntaria a uno de los desalojados, conocedora ya, de su preferencia por el pan de barra.
Mientras tanto, en una pizarra se anuncian las diferentes comidas del día. Callos, caldo con hierbabuena, revuelto de patatas, salchichón, carne mechada, crema de verdura, tortilla de patatas y albóndigas con tomate. Tampoco falta el queso payoyo donado por queserías de Villaluenga del Rosario y, para los que gusten, vinos de Ronda.
Precisamente, entre las comidas algunos han aprovechado la breve tregua dada por las lluvias para despejarse y pasear por Ronda. “También viene bien salir de aquí y despejar la mente”, ha señalado otro de los vecinos.
No obstante, la mayoría pasan el día en el pabellón. “Es parecido a la plaza del pueblo, te vas encontrando con unos y con otros, les preguntas cómo están y charlas un rato”, señalan. Hoy, tras permitirse la entrada de algunos vecinos para recoger ropa, medicamentos o alimentar a sus animales, uno de los temas de conversación era saber cómo habían visto el pueblo.
“Yo estoy en un hotel, desayuno allí y luego me vengo para el pabellón para estar con mis vecinos, es una forma de despejar la cabeza”, ha explicado José María García. Está encantado con el trato que le están dando en el hotel, incluso quieren que coma allí, pero prefiere estar en la “plaza del pueblo” para que el día se haga más llevadero.
No obstante, en su cabeza siguen estando muy presentes las dudas sobre si su casa estará bien. Una duda que se extiende por todo el pabellón.
Un caso muy similar es el de Manuel e Isabel Zambrana. Ellos viven en casa de su cuñada, pero cada día al levantarse también desplazan hasta el pabellón. “Aquí estamos con los vecinos y se nos hace menos largo el día, ayer hasta comimos aquí”, ha explicado.
Otros vecinos han decido sumarse al equipo de voluntarios y ayudar en lo que puedan a los equipos formados por rondeños para atender los diferentes servicios. Es el caso de José María Baena, que está viviendo junto a parte de su familia en una casa cedida por un particular. “Somos cinco y tres niños, al llegar nos habían hecho una compra”, ha relatado.
Cada día, tras levantarse, se encamina al polideportivo para ayudar en la zona de armario y a tramitar solicitudes de medicinas para sus vecinos. Vía teléfono se encarga de contactar con el médico para ir tramitando las diferentes necesidades.
En cuanto a los servicios que se ofrecen, más allá de la comida, también se cuenta con escuela de refuerzo para los pequeños que no pueden ir a clase, zona de juegos, talleres de refuerzo emocional, talleres de baile o películas. “Ayer también les pusimos el fútbol en la pantalla gigante que está instalada”, ha explicado Ángel Manzano, responsable de la empresa Entrebambalinas que decidió colaborar para ofrecer entretenimiento y hacer más llevadera la situación.
Además, han decidido ampliar algunos de los talleres para los mayores para que también puedan tener una alternativa de ocio.
Un ciclo de vida que también han comenzado a experimentar los vecinos de la Estación de Benaoján que también se han tenido que desplazar a Ronda por el riesgo de desbordamiento de la presa de Montajaque.
Finalmente, tras terminar la cena, todos ellos vuelvan a sus alojamientos con la esperanza de que el próximo día sea el último. “Aquí nos están tratando de lujo, no sabemos cómo vamos a agradecer a Ronda lo que están haciendo, pero nos falta hogar”, ha señalado Isabel Cabrera.
94 cumpleaños
Unas jornadas de convivencia que también están teniendo momentos emotivos como la celebración del 94 cumpleaños de José Ramírez, uno de los vecinos más veteranos del municipio.
La alcaldesa de Ronda, María de la Paz Fernández, y el alcalde de Grazalema, Carlos García, han sido los encargados de darle la sorpresa para celebrar una fecha tan señalada a pesar de la situación. Ambos regidores han aparecido en el pabellón portado una tarta mientras sonaba el cumpleaños feliz por la megafonía del pabellón. Un canto al que se han sumado todos los vecinos que se encontraban en ese momento en las instalaciones.
José agradeció ambos el regalo y ha repartido su regalo con el resto de los desalojados con los que lleva ya cinco días conviviendo, además de su familia, que también le ha acompañado en este momento de felicidad que les hizo olvidar por unos momentos la difícil situación que están afrontando.
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