Semana Santa

Los titulares de la hermandad de Humildad y Paciencia regresan a la parroquia de San Vicente de Paúl de Málaga

  • El traslado privado de las imágenes desde la iglesia de la Asunción se llevará a cabo cuando se ubique el retablo

  • La virgen de Dolores y Esperanza permanecerá desde el domingo en veneración cercana a los fieles durante su triduo por primera vez

Diseño del nuevo retablo para los titulares de Humildad y Paciencia Diseño del nuevo retablo para los titulares de Humildad y Paciencia

Diseño del nuevo retablo para los titulares de Humildad y Paciencia / M. H.

Los hermanos de la corporación de Humildad y Paciencia de la Semana Santa de Málaga están de enhorabuena. Tras más de seis meses en la iglesia de la Asunción, en el mismo barrio de Cruz del Humilladero, los titulares de la hermandad del Domingo de Ramos vuelven a su sede canónica, la parroquia de San Vicente de Paúl.

Antonio Río, hermano mayor de la hermandad de Humildad y Paciencia califica como sublime y extraordinario el resultado final tras los trabajos realizados en el interior del templo. “La hermandad ha sido una parte muy activa dentro de la reforma, tanto en el seguimiento como en la participación incluso a la hora de la elección de materiales”, afirma Río.

Las sagradas imágenes aún no han regresado a su sede canónica. “Estamos pendientes del retablo que se está finalizando en los talleres de Alberto Berdugo”, confirma el hermano mayor. Una vez colocado el retablo en el altar mayor se procederá al traslado privado de las imágenes.

Dicho retablo lo presidirá el Santísimo Cristo de la Humildad y Paciencia, hasta que el 29 de noviembre, primer domingo de adviento, se presente la nueva imagen cristífera tallada por José María Ruiz Montes. A ambos lados se situará la virgen de Dolores y Esperanza y una nueva imagen de San Vicente de Paúl ejecutada por el artista Francisco Naranjo.

La primera celebración pública en la remodelada parroquia de San Vicente de Paúl tendrá lugar este domingo 13 de septiembre a las 13:00, coincidiendo con el primer día de triduo en honor a María Santísima de Dolores y Esperanza. “Es un culto que se está preparando con mucho cariño y de forma muy especial. De hecho, la virgen se va a presentar en veneración de fieles los tres días, algo que nunca había ocurrido anteriormente. Queremos que la virgen de Dolores y Esperanza esté cerca de sus fieles, de sus hermanos y del barrio en esta situación tan complicada”, expresa Antonio Río.

Con las nuevas normas diocesanas, debido a la pandemia de coronavirus, el aforo en el templo queda reducido a unas 80 personas aproximadamente. La hermandad manifiesta su agradecimiento a la iglesia de la Asunción y a su párroco por el buen trato que han recibido desde que se trasladaron el pasado mes de febrero. “La hermandad está preparando un presente para que quede testimonio del tiempo que estuvieron los titulares allí”, confiesa el hermano mayor.

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