Semana Santa Málaga 2019

Cautivo y Trinidad, el equilibrio de la balanza

  • Pablo Bujalance diserta, desde la reflexión y la inteligencia, sobre las experiencias que genera la procesión del Lunes Santo entre los fieles y espectadores

Pablo Bujalance, durante el pregón del Cautivo.

Pablo Bujalance, durante el pregón del Cautivo. / J. L. P.

Puesta la luz en el celemín de la Cuaresma, las palabras cobran sentido cuando un evento alumbra la realidad de una hermandad y de quienes la conforman a lo largo del año. Cuando, entre la complejidad del ser cofrade, se cruza el verbo de la inteligencia para romper las tinieblas en las que se puede caer si la perspectiva es demasiado corta. Por eso, el pregón de la cofradía del Cautivo que pronunció en la noche de ayer el periodista de Málaga hoy Pablo Bujalance sirvió para romper los esquemas establecidos hasta la fecha.

Escuchar sus palabras fueron una oportunidad más para vivir una crónica extendida, o uno de sus famosos Calle Larios que pueden encontrar en esta página web, pero monopolizando su saber en las figuras de Jesús Cautivo y la Virgen de la Trinidad Coronada. Reivindicando sin faltar, planteando ideas sin querer destruir e incluso citando a autores ateos bajo el prisma de la inteligencia, dejando la fe para los doctores de la Iglesia y los testimonios de la Biblia, la disertación de Bujalance estuvo llena de experiencias a pie de calle y planteó una nueva visión de las imágenes devocionales del Lunes Santo.

Tras el saludo protocolario, el autor comenzó su reflexión bajo una cita del filósofo austriaco Ludwig Wittgenstein: “de lo que no se puede hablar, mejor callar la boca”. En la fina línea de construir un discurso u optar por el silencio, Pablo Bujalance buscó la opción de hablar sobre Jesús Cautivo y María Santísima de la Trinidad Coronada desde las experiencias vividas en un Lunes Santo, donde el testimonio de una espectadora, hace más de una década, le llevó a plantearse el equilibrio que, mientras cruzan hacia el centro histórico las dos imágenes, crean en una balanza invisible entre los espectadores de la procesión.Esa sensación de debate entre el silencio o la palabra se presentó entre reflexiones filosóficas y autores: María Zambrano, Miguel de Unamuno, Emil Cioran o Violeta Parra se intercalaron entre citas de San Pablo, el libro de los Salmos o los Evangelios a lo largo de su diseración con un mismo fin: construir un discurso pleno donde el Cautivo y la Trinidad fueron el centro.

“¿Qué poder sostiene la talla de un Hombre que camina sereno hacia su propia muerte para convencernos de que caminamos con Él, de que compartimos su dolor, de que hacemos nuestra su suerte igual que Él hace suya la nuestra?”. Desde esa doble dimensión humana y divina, Bujalance desgranó en su discurso su intención de hablar, alejado de ripios y frases hechas, las virtudes de las imágenes que realizasen José Martín Simón y Francisco Buiza.

A partir de ahí fueron numerosas las muestras que propuso Bujalance para entender a ambas imágenes devocionales con la mente y con los ojos del corazón: “para eso tenemos a Jesús Cautivo y a María Santísima de la Trinidad a nuestro lado: para concedernos esta luz. Para que no haya sombras en relación a aquello que nos falta. Acudimos así al encuentro de Cristo tal vez diezmados, ciegos, desorientados, sin terminar, aún en camino de aquello a lo que hemos sido llamados; pero es así, en la medida exacta de nuestras fuerzas y de nuestro entendimiento, como somos acogidos”.

Desde su experiencia, el periodista fue capaz de transmitir las esencias de la procesión de Semana Santa: el barrio de la Trinidad, hecho reivindicación lejos de la ciudad de los museos y convirtiéndose “cada Lunes Santo en foco de atención de cientos de miles de miradas”; su caminar hacia el centro histórico, el paso bajo la arboleda de la Alameda o las largas filas de la promesa que acompañan al Cautivo cada noche.

Junto al mensaje cofrade, el cristiano, hecho a medida como la túnica de piel de ángel. “Estamos aquí porque hemos hecho una apuesta y hemos apostado nuestras vidas: todo o nada” a las devociones a Jesús y a María. Hechas a base de crear vínculos entre la imagen y el pueblo, entre la Palabra y los fieles, pues “Porque Cristo ha preferido las piezas más pequeñas a la hora de modelar y ensamblar su trabajo”. Su disertación se convirtió en un único mensaje para toda la ciudadanía porque “cuando Jesús Cautivo sale a la calle, todo el mundo es de Málaga”.

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