Semana Santa

La bendición de todo un pueblo

  • Las cinco cofradías dejaron en el casco antiguo estampas cargadas de solemnidad, clasicismo y fervor La madrugada fue como todos los años de la Esperanza

Largo y deseado Jueves Santo. Cargado de contrastes y emociones. Calles repletas y esquinas de espera para ver las cinco cofradías que ayer procesionaron en Vélez-Málaga. Tarde de Gaudemus de los Estudiantes y de un barrio que renace con su Amargura; de un camarín, el de la Rico y la Piedad, que se queda vacío por una noche, y de una Paz que llena sus calles. La madrugada fue de la Esperanza.

En la iglesia de San Juan, redoble de tambores para la salida de Nuestro Padre Jesús atado a la Columna. Cincuenta años cumplía desde su fundación por un grupo de jóvenes del instituto Reyes Católicos con inquietudes cofrades. De ahí, que los horquilleros entonen el Gaudemus. Aquel traje y beca pasó para llenar como ayer las calles con el hábito franciscano. Ayer, lo recordaban los más pequeños que mantienen esa roja indumentaria que les caracterizaron entonces. El Cristo que tallara Sánchez Mesa inspirado en el de Diego de Siloé avanzó pasadas las siete de la tarde por la plaza de la Constitución hasta llegar a Salvador Rueda con la seriedad que les caracteriza. Silencio en la procesión y lleno en las calles. Pasadas las 20:00 llegó a la plaza de San Juan dejando una bonita estampa en la calle Enmedio cuando el Cristo descendía por la estrecha calzada.

A la misma hora que lo hiciese la hermandad de Estudiantes, la Real Cofradía de Nuestro Padre Jesús del Gran Poder en su Tercera Caída y María Santísima de la Amargura empezaba su peregrinar desde el barrio del Pilar. Gran trabajo de horquillería el que realizan estos hermanos cuyo equipo humano se dejó notar durante el recorrido procesional. Ambos tronos fueron muy bien acompasados con las crucetas marcadas por la Banda de Cornetas y Tambores del Cristo del Mar en el Cristo y la Banda de Música de la Espiración para la Virgen. Admirado fue el nuevo estandarte de la sección de María Santísima de la Amargura sobre un diseño de Fernando Prini.

En la plaza de la Constitución no se cabía cuando sonaban las campanas de los tronos de Nuestro Padre Jesús de la Humildad y María Santísima de la Paz. Los nazarenos morados del Cristo se encaminaban hacia la popular calle "Coroná", mientras que los de la Virgen ya ocupaban la céntrica plaza dispuestos a iluminar a la Paz en su monumental trono de Guzmán Bejarano cuyo proyecto de dorado ha sido aprobado durante la Cuaresma. Mucha gente se agolpó para ver a la cofradía en San Juan de Dios por la dificultad que entraña la maniobra. La envergadura de los tronos y la estrechez de la calle hicieron que tuviesen que salirse los hombres de los varales exteriores.

Tampoco faltó público en la plaza del Carmen para ver la salida de la Real Archicofradía de Nuestro Padre Jesús Nazareno El Rico y María Santísima de la Piedad. Impresionante imagen del Cristo que tallara Juan Ventura y que como manda la tradición, llevó la llave del Sagrario del Convento de las Carmelitas. Estampa clásica la que dejó en muchos momentos del recorrido en los que primó la seriedad de su cortejo. Tras Él, llegó la luz y el color de Piedad. La Novia de Vélez, paseó majestuosa por el casco antiguo para llegar hasta su camarín de la calle de Las Tiendas. Fue allí, donde por unos minutos, la de la rosa roja, se encontró con su Hijo.

Y en Fray Julián Marcos ya olía a tomillo y romero cuando los primeros nazarenos morados se encaminaban hacia la calle Poeta Joaquín Lobato. Gran expectación causó la inédita imagen de Nuestro Padre Jesús Nazareno El Pobre sobre un monte de corcho natural. La Virgen de la Esperanza cambió las flores blancas por rosas pálidas como lo hizo en 1997. Majestuoso llegó el Cristo a las escalerillas de San Juan a los sones de la Banda de Cornetas y Tambores de la Caridad; y con paso señorial, la Reina de Capuchinos con la Unión Musical Maestro Eloy García de la capital malagueña. Entorno a las tres de la mañana El Pobre bendeciría al pueblo de Vélez-Málaga en la plaza de Las Carmelitas.

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