"Lo más importante en la albacería es el equipo humano"

PABLO krauel albacea general de la congregación de mena

Su juventud contrasta con la alta capacidad de trabajo y decisión con la que afronta los actos de la hermandad de Santo Domingo Ahora prepara los actos de coronación de la Soledad

Pablo Krauel posa ante el trono de la Virgen de la Soledad de la Congregación de Mena.
José Luis Pérez Málaga

24 de marzo 2016 - 01:00

-Con apenas 22 años llega al cargo de albacea general de Mena. ¿Cómo se produce este hecho?

-Llegué a la albacería de la Congregación con 11 años. Mi hermano Javier era albacea y formaba parte del grupo de Antonio de la Morena, que es ahora teniente hermano mayor, y me trajeron un sábado de Cuaresma a poner las tulipas en el trono. Era cofrade hasta la médula, no quería perderme ni una procesión. Desde entonces no he faltado ningún día. Así me fui integrando en el grupo y en 2004 mi hermano entra como albacea general. Él delegaba en mí muchas tareas y estuvo en el cargo hasta 2008. En aquel momento iba a empezar a estudiar Ingeniería y tenía que centrarme en los estudios. Antonio de la Morena volvió a ocupar el cargo con la salvedad de estar hasta 2011, cuando entro yo. Después de la JMJ, que dio mucho trabajo, en una junta de gobierno en octubre juré el cargo.

-¿Es mucha la responsabilidad del cargo en una hermandad como Mena?

-Creo que sí pero siempre que se hace con las ganas e ilusión que tengo se disfruta mucho. Lo más importante no eres tú, sino el equipo que tienes. Aunque ha ido cambiando con los años hay personas fijas y es lo que da estabilidad. Se hace duro porque, para el albacea general, cuando se acerca la Semana Santa el peor enemigo es el teléfono. Todo el día está sonando y hay que estar siempre atento a lo que te piden. Cuando pasa la Semana Santa toca hacer balance y ver si merece la pena, porque algunos disgustos siempre nos llevamos a última hora. Sin embargo siempre me quedo con las vísperas. Cuando llega el Viernes de Dolores entregamos la hermandad a 3.000 hermanos e intentas que tu trabajo pueda ser disfrutado por ellos, eso es lo que da más alegría.

-¿Qué elementos son imprescindibles en una albacería?

-Lo primero el equipo humano. Nuestra casa hermandad no tenía inicialmente un sitio para albacería dentro del edificio y se hizo una habitación en la sala de juntas para tener ese espacio donde hacemos el trabajo que no se haga directamente en los tronos. Crea un espacio donde también se comparte y tenemos que dar gracias por contar con él cuando otras hermandades no tienen los mismos medios.

-¿Cómo se viven las jornadas previas a la salida del Jueves Santo?

-De trabajo hay que hacer muy poco. Desde que se cambió el traslado de la Virgen se vive de otra manera. Todos los actos desde ese día cuentan con un responsable y están supervisados por un coordinador general. Soy el responsable de ese traslado, que es mucho más intimista que el del Cristo de la Buena Muerte. El Ayuntamiento nos apaga la plaza y este año contamos con una escolanía que acompañó a la Virgen, que después estuvo en besamano en el salón de tronos. Gracias a eso la Soledad se entroniza por la noche y el Domingo de Ramos por la tarde ya está preparada para poder ser visitada. Luego llega el turno de la guardia legionaria, donde se vive un buen ambiente con el público que viene a visitarnos. Son otras vísperas, aunque ya dentro de Semana Santa, pero previas a la procesión. Hay que trabajar esos días pero con un ritmo más relajado porque ya está casi todo hecho, se disfruta mucho más. Nosotros estamos rematando detalles mientras en Secretaría, que cuenta con un magnífico equipo, tienen una mayor carga.

-¿Y qué momento destacaría de su Jueves Santo?

-Me quedaría con varios momentos. El primero de ellos llega cuando me levanto y desde mi casa veo el buque de la Armada esperando en el mar para poder entrar en el puerto. Ese momento da un pellizco en el estómago porque ves que ya están aquí los legionarios. Después llega el traslado del Cristo, que a pesar de ser emocionante genera cierta tensión porque depende de cuatro cuerdas para alzar al Crucificado, que previamente probamos para que no exista ningún inconveniente. Hay mucho público atento y es complicado. Por eso me quedo con el momento de encender la candelería de la Virgen, con el salón de tronos cerrado, mientras el resto del equipo reparte los enseres. Luego repaso y compruebo que esté todo en orden. Entonces respiro y me pongo delante de Ella antes de iniciar el cortejo.

-Este año cuentan además con la coronación canónica de la Virgen. ¿Cómo marchan los preparativos?

-Los preparativos marchan bastante bien. Lo importante es haberlo dejado organizado todo y dar los últimos retoques los días antes, como los reposteros que están realizando unos talleres. El resto está todo hecho antes de Semana Santa. El pontifical de coronación en la Catedral va a ser complicado. Cuenta con una composición especial de Francisco Martín Jaime, que fue el mismo que escribió la misa de Dolores del Puente, y es una obra más compleja que precisa de muchos ensayos. Todo el aspecto musical tiene aún trabajo por delante. En cuanto al traslado al primer templo tenemos muy buena relación con los hermanos de la Soledad de Antequera, que están encantados de cedernos el trono de su Virgen. Más carga de trabajo darán las semanas previas, donde se realizará una exposición en la Agrupación de Cofradías o la visita de la Soledad a las Hermanas de la Cruz, que son madrinas de coronación y tendrán a la Virgen en el interior de su convento durante una semana, ya que no asistirán a la Catedral. En cuanto pase Semana Santa nos pondremos manos a la obra.

-¿Puede contar algunos detalles del triduo de coronación? ¿Y del pontifical?

-Comenzaremos con un besamano en la capilla. Haremos el triduo de coronación allí porque la historia de la Virgen de la Soledad está en ese espacio. La hermandad se fundó en el camarín y creo que pocas hermandades de Málaga pueden presumir de seguir recibiendo culto en el mismo sitio donde nacieron. Ni siquiera el Cristo de la Buena Muerte, que tuvo su fundación en otra. Al espacio le daremos un toque especial y diferente. El pontifical de coronación también tendrá un montaje especial aunque creemos que el altar mayor de la Catedral ya aporta mucho al conjunto. La decoración hará guiños a la historia de la Soledad.

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