Tecnología

Los desarrolladores ya trabajan con la tecnología de Apple y Google para detectar contagios de coronavirus

Japoneses en una estación de tren, con sus móviles en la mano. Japoneses en una estación de tren, con sus móviles en la mano.

Japoneses en una estación de tren, con sus móviles en la mano. / Jens Johnsson, Unsplash

Apple y Google han publicado la primera versión de su software para detectar contactos con contagiados de coronavirus. A esta funcionalidad, llamada Exposure Notification (alerta o notificación de exposición) han tenido acceso ya algunos desarrolladores que colaboran con autoridades sanitarias de diversos países.

La API (interfaz de programación de aplicaciones) se publicará a mediados de mayo, pero ambas compañías, que anunciaron hace un par de semanas esta colaboración, se la han facilitado a algunos desarrolladores a modo de beta, para detectar fallos y obtener comentarios de posibles mejoras. Más adelante, indicaron Apple y Google, esta funcionalidad se integrará en sus propios sistemas iOS y Android, respectivamente.

Frente a opciones más intrusivas y menos respetuosas que las empleadas en países como China para contener la pandemia (localización obligatoria de los ciudadanos, así como comunicación de su estado de salud), las compañías estadounidenses apuestan por emplear el Bluetooth. Los dispositivos contactarán con otros aparatos y, en caso de detectarse un contagio, se podrá seguir con facilidad qué contactos ha tenido esa persona.

Una vez se haya publicado la API, desarrolladores de todo el mundo podrán trabajar en sus respectivas aplicaciones, como lo harán muchos gobiernos que ya se han mostrado interesados.

En la versión difundida a estos primeros desarrolladores se ha incluido la opción de que las autoridades sanitarias del país en el que se publiquen los programas puedan definir y calcular el nivel de riesgo de exposición, según sus propios criterios, por ejemplo la distancia con un contagiado o el tiempo de cercanía.

Apple y Google han insistido en que una de sus prioridades es garantizar la privacidad de sus usuarios, algo en lo que por ejemplo incidió la Comisión Europea al hablar de rastreo de ciudadanos. La API y las aplicaciones que con ella se creen deberán asignar a cada dispositivo una ID al azar y rotatoria que nunca estará ligada a información que permita identificar al individuo en cuestión.

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