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Antonio de la Torre: “La violencia no tiene justificación, pero sí explicación”

  • El actor malagueño encarna a Melitón Manzanas, el jefe de la Brigada Político Social de San Sebastián en la nueva serie de Movistar+ sobre el origen de ETA, con la dirección de Mariano Barroso

Antonio de la Torre encarna a Melitón Manzanas Antonio de la Torre encarna a Melitón Manzanas

Antonio de la Torre encarna a Melitón Manzanas / Movistar+

El próximo mes de octubre se cumplen 27 años del debut de Antonio de la Torre en la pequeña pantalla. Aquel primer coqueteo con la ficción fue de la mano de los hermanos Vicente y José Antonio Escrivá, creadores de Lleno, por favor (Antena 3), comedia de Antena 3 donde trabajó junto a grandes de la escena como Alfredo Landa, Beatriz Carvajal, Jesús Guzmán, Luis Barbero y Nicolás Dueñas. Desde aquel Pelopincho al que dio vida el malagueño se han sucedido más de 60 películas, una docena de trabajos en televisión, dos premios Goya, cinco galardones de la Unión de Actores y el reconocimiento de la profesión y la crítica. El intérprete español con más nominaciones estrena en Movistar+ este miércoles La línea invisible, serie en la que encarna a Melitón Manzanas, el jefe de la Brigada Político Social de San Sebastián, colaborador de la Gestapo y acreditado torturador. Un personaje complejo y clave en el relato sobre los orígenes de ETA que han creado el director Mariano Barroso, presidente de la Academia de Cine, y el guionista Michel Gaztambide (No habrá paz para los malvados).

 

-Desde El Infiltrado (2016) no había vuelto a participar en una serie continuada. ¿Por qué aceptó La línea invisible?

-Me parece una buena historia, un gran personaje y un gran director, Mariano Barroso. Son tres buenas razones. No hay que pasar por alto que es un producto muy cuidado y para mí ha sido como trabajar en una película. No es cuestión de que vaya y venga de la ficción, solo soy un actor privilegiado porque llevo muchos años viviendo de mi profesión.

-Hablando de torturas, Melitón Manzanas es un personaje complicado por su modus operandi como jefe de la Brigada Político Social de San Sebastián. ¿Cómo lo preparó? ¿Pudo hablar con su hija?

-La primera persona con la que intenté contactar fue con su hija, María Jesús, a través de un amigo periodista, pero no aceptó hablar conmigo porque le resultaba muy doloroso, algo que entiendo perfectamente. Para ella fue un gran padre y en la serie queda claramente reflejado. Su visión es totalmente distinta a la que parece estar totalmente acreditada. Hay un informe del Gobierno vasco sobre torturas, en el que constan 500 casos registrados. He podido hablar con algunas de las personas que fueron víctimas de este hombre. Es un personaje poliédrico que he abordado desde alguien que hace lo que tiene que hacer. Para mí sería un fallo profesional interpretar un personaje maniqueo, eso lo aprendí hace muchísimos años en la escuela con Cristina Rota. Además, el planteamiento de Mariano Barroso con esta serie me parece muy interesante porque se pregunta qué es lo que lleva a ciertas personas a traspasar esa línea y a ver al otro como un enemigo.

-En mayo de este año se cumplen dos años de la disolución de ETA, aunque todavía hay muchas heridas abiertas. ¿Cree que está la audiencia preparada para enfrentarse a una serie como esta o Patria, que llegará a HBO en los próximos meses?

-No tengo ni idea, sinceramente. Si como actor me planteara la repercusión de una historia a la hora de aceptar un papel, no podría abordar muchos proyectos. Pero hay que pensar que a lo largo de la historia existen casos tremendamente esperanzadores de asesinos arrepentidos que han perdido perdón, hay historias muy emocionantes de personas que han renunciado a la violencia. Viene a colación la historia de José Mújica, al que interpreté en La noche de 12 años, y que durante una época de su vida fue parte del Movimiento de Liberación Nacional-Tupamaros, una guerrilla urbana. Él dijo una frase muy hermosa: “Para mí, la violencia está alejada de la civilización”, es decir, el que se utilizara la violencia como resolución de un conflicto político era producto de un estado primitivo.

Melitón Manzanas fue el jefe de la Brigada Político Social de Guipúzcoa Melitón Manzanas fue el jefe de la Brigada Político Social de Guipúzcoa

Melitón Manzanas fue el jefe de la Brigada Político Social de Guipúzcoa / Movistar+

-¿Es importante conocer el principio de toda historia, sobre todo periodos tan dolorosos y sangrientos como los que produjo ETA?

-La violencia no tiene justificación, pero sí explicación. Es bueno buscarla para tratar de sentar las bases y que no vuelva a ocurrir. Esta serie está ambientada en el año en que yo nací, en un contexto de dictadura y sobre un grupo de jóvenes que habían nacido en los años 40 en una España que tenía que ser telita. Fueron una serie de circunstancias muy distintas a las que tenemos ahora. A ETA se la derrotó de muchas maneras, pero creo que, al final, la violencia se derrota a sí misma.

“Esta pandemia es la guerra que va a vivir nuestra generación y tenemos la obligación moral, sociológica y política de hacer un mundo nuevo”

-Su último personaje fue un topo (La trinchera infinita), un personaje que pasó escondido tres décadas en la España de la Guerra Civil y la postguerra. No se puede comparar con el confinamiento al que nos hemos visto abocados por la crisis sanitaria, pero ¿transitar por ese encierro le ha ayudado a verlo desde otro punto de vista?

-Sería una frivolidad porque las circunstancias de ese personaje no tienen nada que ver con lo que estamos viviendo ahora. Estoy encerrado en casa, pero tengo muchísimas comodidades, aunque sí es cierto que hay mucha gente que lo está pasando muy mal, personas que se están exponiendo, que luchan por salvar vidas y muchos que saben que cada día que pasa está más cerca del cierre de su empresa. Es un patadón enorme a la economía. Por eso, es esencial que salgamos de esta situación cuanto antes, que no pase como en el 2008, urge un cambio de modelo económico. Esta es la guerra (entre comillas) que va a vivir nuestra generación y tenemos la obligación moral, sociológica y política de hacer un mundo nuevo.

-Su última película es Emu Plans, en la que trabajó Edward James Olmos. ¿Qué proyectos le esperan una vez se recobre la normalidad?

-Antes del parón, estaba negociando un proyecto, pero, de momento, se encuentra en stand by, no sabemos cómo y cuándo se retomará. Ahora mismo lo más inmediato es La línea invisible, el próximo 8 de abril.

-En su caso debe ser algo excepcional porque no ha parado de trabajar en los últimos años…

-Hay que decir esto con mucho cuidado porque sé que pertenezco a ese escaso 8% de actores que viven de su profesión. Hecha esta aclaración, en 2018 solo rodé una película, La trinchera infinita, y en 2019, El plan, que se estrenó en febrero. Tengo la suerte de trabajar en proyectos que tienen muchísima visibilidad. En España se hacen unas 150 películas al año, que tengan relevancia por taquilla o premios son poco más de un 10-15% y, por suerte, llevo varios años que he podido participar en algunas de esas cintas agraciadas.

 

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