El colombiano Luis Bolívar sale en hombros en Cali

El diestro francés Sebastián Castella y el rejoneador jiennense Álvaro Montes cortan sendas orejas · El sevillano Daniel Luque es ovacionado

Efe / Cali

03 de enero 2009 - 01:00

GANADERÍA: Toros de La Carolina, bien presentados. Los mejores, cuarto y quinto, al que se le dio la vuelta al ruedo en el arrastre. TOREROS: Álvaro Montes, oreja. Paco Perlaza, silencio. Sebastián Castella, oreja. Guerrita Chico, bronca. Luis Bolívar, dos orejas. Daniel Luque, saludos tras doso avisos. INCIDENCIAS: Plaza de toros de Cañaveralejo de Cali. Corrida nocturna. Tres cuartos de entrada del aforo cubierto. Luis Bolívar salió en hombros, acompañado del ganadero. En la brega destacó Gustavo García El Jeringa.

Luis Bolívar salió en hombros en la séptima corrida de la Feria de Cali, mientras que el rejoneador Álvaro Montes y el matador francés Sebastián Castella cortaron una oreja cada uno, ante un encierro de la ganadería antioqueña de La Carolina (Murube-Santa Coloma), bien presentado dentro de las características de su encaste, especialmente el cuarto y el quinto, al que se le dio la vuelta al ruedo en el arrastre.

No fue apoteósica la tarde a pesar del corte de cuatro orejas, ni fue deslumbrante la corrida de toros de La Carolina lidiada por la noche en Cali en la primera corrida del año 2010.

La faena más completa fue, sin duda posible, la del colombiano Luis Bolívar, cuyo adversario se convirtió en un colaborador de gran suavidad y clase, por ambos pitones, noble siempre y agradecido. Las series del caleño fueron limpias por ambos lados y de buen trazo, con la figura relajada, denotando sobre todo su facilidad para el toreo de muleta. Sobre el final el toro terminó rajado, punto que le restó para el indulto solicitado por algunos, e incluso, para la vuelta al ruedo que concedida póstumamente.

Otro buen toro fue el cuarto, que rompió a embestir suavemente tras mostrarse falto de fijeza en el primer tercio. Guerrita Chico le propinó muletazos insulsos, sin la garra necesaria para remontar tras cada serie, aburrido y sin sustancia. De esa guisa terminó el toro en tablas francamente desperdiciado.

El rejoneador jiennense Álvaro Montes pegó carreras, hizo piruetas varias, el número completo del caballito, sin convencer por la falta de continuidad en su labor, de esa unidad asentada en el rejoneo de hoy con la concepción de la lidia total impuesta por Hermoso de Mendoza. Clavó, eso sí con suficiente acierto como para que se le concediera un apéndice.

De los otros dos colombianos del cartel destacó largamente Paco Perlaza, que en la feria ha toreado muy bien de capote. Es fácil muletero y se justifica siempre. Su toro de dejó en términos generales. Al final le bajó la mano logrando sus pasajes más brillantes.

Sebastián Castella inició su faena como acostumbra, con tres cambiados, tras hacer un vistoso quite con el capote. El toro tenía suavidad pero falta de fijeza, con dos embestidas buenas por una mala, pero necesitó pulso para ser consentido y llevado hasta el final del muletazo.

El sevillano Daniel Luque tuvo fibra para porfiar y así cuajar alguna serie compuesta y parar, gustando eso al público tras una serie cambiándose de mano la muleta sin el soporte de la espada. En la distancia larga, el toro tenía lo mejor y lo entendió al final cuando el astado buscaba refugio en tablas. El de Gerena dejó buena impresión en su segunda actuación en Cali.

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