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Alegre pero serio

  • El Unicaja somete al Herbalife Gran Canaria y ratifica las buenas sensaciones del arranque de Liga

  • Jaime Fernández (22 puntos) vuelve a ser el arma letal

Sasu Salin entra a canasta frente a la oposición de Xavi Rabaseda. Sasu Salin entra a canasta frente a la oposición de Xavi Rabaseda.

Sasu Salin entra a canasta frente a la oposición de Xavi Rabaseda. / fotos: javier albiñana

El otoño es reluciente para el Unicaja, que ha cogido una velocidad de crucero ciertamente inesperada a estas alturas de temporada, con un entrenador nuevo y un cambio de idea sin demasiado tiempo para machacar. Pero marcha y funciona, la competición se encargará de ponerle techo. Por lo que se observa en estos primeros compases, puede ser más alto de lo que se esperaba.

Victoria merecida (89-76) del equipo malagueño, con grandes actuaciones de Jaime Fernández (22 puntos) y Giorgi Shermadini y mención especial para un Carlos Suárez siempre oportuno, resolviendo problemas y evitando situaciones delicadas. Pudo complicarse el partido porque recortó a seis puntos el Herbalife después de que el Unicaja mandara por 19 puntos, pero, tras sortear el problema, ganó con holgura.

El Unicaja gobernó el partido desde mediado el primer tiempo. La salida a la pista de Alberto Díaz, Carlos Suárez y Mathias Lessort imprime un ritmo defensivo diferencial al equipo. También lo es contra un bloque de Euroliga enfrente como es el Herbalife. Igual aún aturdido por el diferente universo en el que se encuentra, pero con notable potencial. El rol agitador de Jaime Fernández juega un papel importante. Dos meses en Málaga y ya parece que llevara toda la vida. El Carpena le ha adoptado rápidamente como uno de los suyos y el madrileño hace dudar sobre los límites que tiene.

De un marcador igualado se pasó a un 22-11 con el trío defensivo de la muerte. Perdía ocho balones el Gran Canaria en el primer cuarto, extraviado en el bosque de árboles animados del Unicaja. Sin necesidad de abusar del triple, el equipo malagueño ponía tierra de por medio. Buenos minutos de Milosavljevic, también Shermadini producía. Alberto Díaz sigue creciendo con las riendas sueltas y, ya en el segundo cuarto, la renta se disparaba (33-19). Justamente cuando el Unicaja corría para aumentar ventaja tras un gran robo de Alberto, el base malagueño perdió el balón, tras posible falta rival. Y ahí encontró aire el Herbalife para responder con un parcial de 0-9 (33-28).

No acusó el golpe el Unicaja, otra vez con Jaime al comando dispuesto a romper el partido. Entró y dividió la defensa amarilla, amén de importunar los ataques rivales. Suárez y Díaz se desdoblaban. Báez y Strawberry intentaban achicar agua, pero la descarga final del Unicaja le daba una buena renta al descanso (49-35).

Casimiro sólo dejó a Roberts y Wiltjer del quinteto inicial tras el descanso. Probó nuevas sociedades. Conectó varias veces en el partido la formada por Milosavljevic y Lessort, que rápidamente cometió su tercera falta para ir al banquillo. Volvía el Gran Canaria a los 10 puntos de distancia tras un triple de Strawberry (58-48).

Pero el Unicaja encontraba soluciones a los problemas que le ponía un equipo canario que en 10 días jugará contra Fenerbahce, Unicaja, Barcelona, Panathinaikos y Andorra. Un calendario terrible que no encontraba árnica en Málaga, donde sufría aunque no se abandonaba. En un momento de explosión cajista, un triple de Carlos Suárez llevaba la renta hasta los 19 puntos (69-50). La jugada venía precedida de un rebote de ataque de Alberto Díaz de inteligencia pura, previendo hacia dónde iba a caer la bola. El Herbalife respondía con triples de Rabaseda y Tillie y una canasta de Balvin (69-58), que fallaba el adicional.

Rabaseda bajaba de los 10 puntos de renta (69-60), pero el Unicaja encontraba en Shermadini el antídoto. El georgiano convertía lo que recibía en algo productivo. El Herbalife no doblaba la marca ni hacía ayuda y lo castigaba el gigante cajista. Pero ahí estaba el equipo canario, sin marcharse del partido (76-67) a seis minutos de final. No era una renta definitiva, las sensaciones del Unicaja habían sido mejores que lo que decía el marcador, quedaba rematar la faena.

Sin Shermadini en pista, el Unicaja tenía grandes dificultades para anotar. Milosavljevic se fabricaba una inteligente canasta con amagos, pero el Herbalife llegaba a colocarse a siete puntos tras una canasta de Hannah. Dos errores en tiros libres impedían despegarse y Tillie ponía al Herbalife a sólo seis a 1:41 (82-76). Un monumental rebote ofensivo de Carlos Suárez evitaba una situación de compromiso y siete puntos de Jaime Fernández, tiros libres, tiro corto y triplazo, liquidaban un partido muy valioso.

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