Alen Omic y una sonrisa contagiosa

El pívot esloveno aterrizó, pasó el reconocimiento médico y se entrenó con sus nuevos compañeros

Alen Omic, a su llegada al aeropuerto de Málaga, posa con una bufanda del Unicaja.
Alen Omic, a su llegada al aeropuerto de Málaga, posa con una bufanda del Unicaja. / Javier Albiñana
J. M. Olías

Málaga, 17 de enero 2017 - 02:07

Alen Omic aterrizó en Málaga al mediodía, se marchó al Hospital Quirón a pasar el reconocimiento médico, comió y a las 17:30 horas ya estaba en el Carpena ejercitándose con sus nuevos compañeros en su primera sesión de trabajo. El viernes por la noche estaba en Atenas jugando en la Euroliga con el Anadolu Efes en el OAKA y el lunes se había desplazado hasta su nuevo destino, algo que anhelaba. Deportivamente no le iba bien en Estambul, su presencia se limitaba a la Euroliga y apenas jugaba una media de 8 minutos por duelo a las órdenes de Perasovic. Humanamente, la situación en Estambul no es la más idónea. Lo dejaba translucir en palabras del pasado sábado en la prensa eslovena. Y lo ratificó con todo aquel con el que habló ayer. No es plácida la vida allí por los constantes atentados.

El Efes quería desprenderse de él, ya tiene su sustituto en la figura de Alex Kirk, para reforzar el juego interior, el Unicaja le quería y él veía con muy buenos ojos regresar a la competición en la que recibió un espaldarazo en su carrera en su primera salida fuera de Eslovenia.

Omic (24 años y 2.16 metros) se formó en la cantera del Zlatorog Laško. Jugadores de gran carrera como Sani Becirovic, Ermal Kuqo, Sasa Doncic (el padre del prodigio) o Bostjan Nachbar dieron sus primeros pasos allí. Después maduró tres años en el Olimpija de Ljubljana. Omic nació en Tuzla, actual Bosnia, y tiene la doble nacionalidad, también la eslovena, con cuyo país compite. Omic ha podido recabar testimonios de primera mano sobre Málaga. En Estambul coincidió con Jayson Granger, que siempre ha pregonado las bonanzas del club y la ciudad a la hora de referirse a Málaga y el Unicaja. Y es compañero de selección de Zoran Dragic. Es el cuarto esloveno Omic en la historia del Unicaja. El rendimiento fue creciente. El primero fue Erazem Lorbek, que a los pocos meses marchó aunque acabaría siendo un jugador dominante en Euroliga en la madurez de su carrera. El segundo, Marko Tusek, clave para el acceso a la Final Four de 2007, uno de los temporeros más rentables de la historia del club. Y el tercero fue Zoran Dragic, que tras un primer año dubitativo a las órdenes de Repesa impulsó su carrera a las órdenes de Plaza para saltar hacia la NBA. Es el alto listón que le puso el entrenador cajista la primera vez que se refirió a Omic, las prestaciones ofrecidas por Zoki.

Omic, que lucirá el dorsal 92, será presentado el jueves, una vez pase el partido de Eurocup ante el Valencia, en el que se quiere centrar la atención desde el club. Es un partido capital y en él no se podrá contar con Omic, que estará ya el fin de semana en Zaragoza. Sí con N'Diaye, en el que quizá puede ser su último partido si se le encuentra acomodo rápido. En principio, sigue entrenando hasta nueva orden. Sus agentes le buscan equipo, pero tiene difícil salida en la ACB porque su presentación ha sido pobre. Hasta el 31 de enero tendría de plazo (equipos de Eurocup no puede alinearle ya en la competición). Plaza abogó por que se quedara en la rueda de prensa del lunes, pero habría superpoblación en la posición, con Musli, Viny y Omic, todos cincos puros. Omic llega con una sonrisa, su fichaje ha sido acogido con alegría por la afición, que ve un guiño ambicioso tras el error con N'Diaye.

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