Unicaja

Avalancha verde en Granada

La afición del Unicaja, en Granada

La afición del Unicaja, en Granada / ACB PHOTO

Granada y Málaga han recuperado el vínculo baloncestístico doce años después, dos aficiones siempre hermanadas, con una atmósfera festiva cada vez que se cruzan. El Carpena acogió una jornada alegre y de entusiamo en el partido de ida, propio de un ambiente copero, al igual que el choque de vuelta. Centenares de aficionados viajaron a la ciudad vecina, cinco autobuses organizados por el Unicaja, más un buen puñado de cajistas que pasaron el sábado en la capital nazarí, con una temperatura primaveral que por suerte acompañó, poniendo la guinda a una buena victoria del conjunto malagueño. El plan redondo. 

Con un Palacio de los Deportes de Granada teñido de verde y morado, abarrotado en los aledaños desde horas antes del partido, tenía la afición malagueña la necesidad de también hacer un desplazamiento masivo, con un resultado inmejorable también en Sevilla hace unas semanas. Siempre ha sido una tendencia el ver aficionados del Unicaja en cualquier punto de la geografía, pero esta temporada, sobre todo desde la machada en Badalona, es frecuente ver al menos un ligero sector de aficionados en canchas ajenas. En Granada estuvieron dispersos por todo el pabellón, haciendo ruido, mezclados con bufandas y camisetas rojas del conjunto local, estampa de buen baloncesto, respeto y cariño por la otra parte, cada vez, desgraciadamente, menos frecuente en el deporte de élite. La diferencia abismal en el marcador propició una reducción de decibelios, algo más desangelado el ruido a partir de la segunda mitad; sí que se produjeron cánticos amigables recíprocos.

El Unicaja además brindó una nueva actuación colosal, muy cómodos los de Ibon Navarro durante toda la tarde, con un punto de velocidad como si estuviera jugándose la vida. Ha vuelto a recuperar el equipo esa seña de identidad, sin dar una mínima opción a un Covirán Granada que siempre fue a remolque. De los partidos más sólidos que ha completado el campeón de Copa como visitante, aunque esta vez se sintió como en casa, en un pequeño Carpena, por cómo rugió la avalancha verde, otra vez más cumpliendo las expectativas. La próxima misión es hacerse notar en Murcia, también con un desplazamiento numeroso, un entorno opuesto, pero un equipo sobre el parqué que vuelve a volar. Allá va el Unicaja.

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