Iberostar Tenerife - Unicaja Baloncesto | Crónica Un baño y para casa (88-78)

  • El Unicaja decepciona profundamente y queda eliminado tras ser sometido durante 40 minutos por un Iberostar tremendamente superior

Aliaga señala una antideportiva a Brian Roberts. Aliaga señala una antideportiva a Brian Roberts.

Aliaga señala una antideportiva a Brian Roberts. / ACB Photo

Un Unicaja muy decepcionante pasó de manera fantasmagórica por la Copa del Rey. El Iberostar Tenerife le sacó de la competición con normalidad burocrática, como si él fuera el equipo superior, dominando desde el primer minuto de partido, sin que el Unicaja fuera capaz de sacar al rival del guión que habían diseñado Vidorreta y su equipo. Una sensación de impotencia sobrevoló el WiZink Center durante 40 minutos. Casimiro y sus jugadores fueron enjaulados por el rival y no hubo manera de revertir la situación, ni siquiera de dar réplica y competir hasta el final. Una reacción postrera maquilló el marcador (88-78), pero no engaña. Fue un partido horrible, al nivel de los peores de la temporada.

Resultó frustrante el partido, un absoluto monólogo canario, al que el Unicaja asistió como espectador. No hubo recursos, ni energía, apenas ramalazos de Milosavljevic y Suárez. Chispazos sueltos, ninguna continuidad en el juego, un muy deficiente partido en el rebote. Los detalles de los que hablaba Casimiro antes del partido fueron todos aurinegros. Un baño, en suma, bastante importante. Ni rastro del equipo chispeante y fresco de los mejores momentos de la temporada. En el primer gran punto de no retorno, una decepción mayúscula. Más que por la derrota, por la forma.

Fue un goteo desde el inicio. El ritmo de partido comenzó favorable a los intereses del Unicaja, con intercambio de canastas y ataques rápidos. Pero el experto equipo tinerfeño fue aplicando poco a poco cloroformo al encuentro. Mastica los ataques y espera al tiro liberado con el pase extra. Un par de canastas llegaron sobre la bocina de la posesión. Es habitual en el equipo de Vidorreta. Poco a poco fue atrapando al Unicaja en esa red. En ello influía el dominio del rebote tinerfeño. Ni segundas oportunidades cuando se fallaba ni posibilidad de correr desde el aro propio.

Al final del primer cuarto (20-25) era mejor el resultado que las sensaciones que desprendía el partido. Estaba agarrotado el Unicaja, sin soluciones. Y el Iberostar ensartaba varias canastas sencillas, de las que no se pueden regalar en un partido de esta exigencia. Roberts había cometido dos faltas rápidas aunque Casimiro le dejó en pista un poco más. La rotación de Boatright, aunque tuvo un par de chispazos ofensivos y un par de buenas manos en defensa tras regalar dos canastas, no fue demasiado productiva. El Iberostar había colapsado la pintura, negaba los balones interiores y el Unicaja no podía colocar ahí ningún balón para mezclar el juego. Apenas Lessort sacaba un par de tiros libres. El dato era demoledor, en todo el segundo cuarto el Unicaja sólo tiró una vez de dos y no la metió. Vivió de cinco triples (dos de Salin y uno de Milosavljevic, Boatright y Waczynski) y un tiro libre de Lessort. Demasiado pobre bagaje para un equipo que necesita producir para gobernar.

A falta de cuatro minutos salía a pista Carlos Suárez entre el jolgorio de la afición cajista. Metió un par de balones interiores, uno productivo y otro perdido, y tocó un par de rebotes de los que se perdían para ganarlos. Pero el rito era tinerfeño. Esos triples cajistas le mantenían en el partido, pero la deriva del partido era preocupante pese a que quizá la distancia era lo mejor del duelo (36-44) tras 20 minutos.

Es un equipo el Tenerife que gestiona bien las ventajas a favor, aunque el Unicaja, en su descargo, seguía combatiendo aunque no tuviera su día. Wiltjer rompía una racha de 13 minutos sin anotar de dos tras coger un rebote de ataque, Lessort se fabricaba una canasta con un reverso y había algunos brotes verdes que se chafaban con una antideportiva de Roberts cuando se atacaba con cinco puntos abajo (46-51). Un tiro libre y un triple de Brussino ponían otra vez la pelota abajo de la cuesta. Había conseguido equilibrar el rebote tras mejorar la defensa el cuadro cajista, pero no podía correr con comodidad, hacía buen balance defensivo el cuadro insular.

Se jugaba a merced del Iberostar, que empezaba a poner una distancia en el marcador más acorde a lo que se veía en la pista. El Unicaja penaba para meter y apenas conseguía detener la sangría verdinegra. 15 puntos (66-51) a finales del tercer cuarto. Unos tiros libres que se fabricó Suárez y un pase del capitán que habilitó a Salin para un soplo de aire antes de los 10 minutos finales (66-56).

Un tiro precipitado de Waczynski y un dos más uno de San Miguel posterior eran otro clavo más. Brussino disparaba la renta a 16 puntos y el último cuarto casi sobró, hasta Jaime se retiró lesionado. No se esperaba esta penosa imagen, cuesta asumir que el Unicaja ha estado sólo una vez en las semifinales en los 10 últimos años de la Copa, pero el resto de la temporada empieza hoy. Hay 16 días sin partidos, hasta el 3 de marzo. Tiempo para reflexionar sobre el papelón hecho en el WiZink Center. 

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