Unicaja

El origen de 'Las Motitos', el simpático apodo del Unicaja Mijas

  • Salome García explica el nacimiento del mote con el que ya se conoce a las malagueñas: "Nos define la perfección"

  • Los secretos del ascenso

El Unicaja Mijas, durante un tiempo muerto

El Unicaja Mijas, durante un tiempo muerto / FEB

La fiesta del Unicaja Mijas va camino de ser eterna, por la dimensión de un logro que parecía utópico hace escasos meses. Jesús Lázaro, técnico y gran artífice de esa metamorfosis, resume en Zona Verde de 101 TV cómo se ha ido fraguando ese ascenso a Liga Challenge, una semana en Mallorca sublime, con un final que estuvo cerca de ser amargo. "No ha podido ser mejor lo que hemos vivido. Cuatro victorias en cuatro partidos, además de lograr el ascenso en el último segundo del cuarto partido. Se sufre, pero como debe ser. Los logros hay que conseguirlos sufriendo porque marcan más, da más satisfacción. Si llegas con el objetivo hecho, la explosión de alegría no es tal. Hay que estar satisfechos, por un grupo como el que tenemos. Objetivo cumplido".

"El primer partido fue importante, por cómo podían controlar las jugadoras los nervios, quince minutos que aguantamos, ganamos con solvencia al final. Contra Mallorca fue un festival, sensacional. El tercer partido, que ya estábamos clasificados como primeros, podíamos haber jugado de otra forma, repartir más los minutos, pero teníamos que ir a ganar, un equipo como el nuestro, joven, no podemos enseñarles que todo vale en el deporte. No teníamos problemas físicos. Esa prórroga con Miralvalle nos ayudó para afrontar la final. Todo es muy mediático, el controlar las distracciones de las jugadoras, ahí entra la fuerza del grupo. El grupo absorbe a los que se distraen. Cuando las cosas iban mal, invertimos en el grupo, de estar juntas pese a las derrotas, empezamos a hacer actividades. Empezamos a ganar y el grupo tiene esa solidez brutal, es lo que pasó en ese tercer partido", desarrollaba Lázaro, quien confesaba que la base ya estaba puesta para la próxima temporada. "Hay que hacer balance. Nos basamos mucho en la evolución, tenemos que ver cómo van acabando las jugadoras, las que son ahora protagonistas de este equipo. Decidiremos, pero no hay mucho misterios, ellas van a seguir".

Salomé García ha sido un pilar indispensable para lograr esa cohesión en el grupo, esa líder carismática necesaria para las más jóvenes. Explicaba el origen de 'Las Motitos', mote con el que se ya se conoce a las malagueñas. "Lo de la motito viene porque, al principio cuando se hace un grupo de WhatsApp, me gusta tener algo de originalidad y que no se llamara 'Jugadoras 22/23'. Me puse a pensar un nombre que se pudiese parecer a nosotras y creo que lo de motitos es lo que mejor nos define. Lo de motos es porque somos pequeñitas, por la edad y porque nos colamos en todos lados, y luego la progresión que hemos tenido, porque hemos empezado como una vespa y hemos acabado como una moto de carretera. El diminutivo es por la media de edad, a la vista está, creo que la media son 19 años. Algunas jugadoras decidimos tatuarnos, otras no porque tenemos muchas jugadoras pequeñas".

Marta Ortega, otra jugadora con peso en las malagueñas, recuerda esa famosa reunión en diciembre que provocó un cambio de chip. "Todo lo que sacamos de aquella charla, lo íbamos poniendo en práctica en los entrenamientos, como en los partidos. Poco a poco hemos estado más unidas, cada vez íbamos jugando mejor, también por cómo los afrontábamos, como si fueran finales. Sabíamos que no teníamos margen de error, había que ganar todo para jugar por el ascenso. Fue el punto de inflexión que nos hizo mejorar como equipo".

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