Unicaja Baloncesto | Kuzminskas El Boquerón Báltico está libre

  • Kuzminskas acaba su contrato en Milán y sale al mercado

Kuzminskas, en su despedida de Milán. Kuzminskas, en su despedida de Milán.

Kuzminskas, en su despedida de Milán.

El vínculo entre Mindaugas Kuzminskas y el Armani Milano quedó roto y el ex jugador del Unicaja Baloncesto sale al mercado. Con dilatada experiencia en Euroliga, en Kaunas, Málaga y Milán, se supone que no tendrá problemas para encontrar un equipo de alto nivel. Cerca de cumplir los 30 años, aún queda carrera para el Boquerón Báltico, como él mismo se autodenominó al despedirse.

Cierto es que no ha roto como se esperaba Kuzminskas cuando se marchó de Málaga. Se le solía reprochar a Joan Plaza que no le soltaba sus riendas y le diera más protagonismo y minutos, pero seguramente fuera con quien realizó su baloncesto más consistente, en Kaunas y Málaga, en los cuatro años bajo los mandos del técnico catalán. Su paso por los Knicks fue guadianesco y su papel en Milán, sin ser malo, no ha descollado pese a que tenía un contrato bastante alto.

La llegada de Ettore Messina al banquillo y la dirección deportiva del cuadro milanés implica un cambio de guardia. Seguirán, en principio, otros dos jugadores cajistas, Nemanja Nedovic y Jeff Brooks. Se informó en Lituania de la opción de que Kuzminskas regresara al Zalgiris. En la lista para ir al Mundial de China, quiere resolver su futuro antes de la cita. En la selección, con cierta frecuencia en Italia, ha desempeñado el rol de cuatro, quizá su puesto en los próximos años de su carrera.

"En mi carrera nunca me arrepiento de firmar con uno u otro equipo. Tan grande equipo, tanto potencial malgastado... Es un sabor agridulce. Durante mi etapa en Milán algunas veces me pregunté si esta elección fue correcta, pero que las cosas en la pista, dentro del equipo, no eran las mejores. Pero la respuesta era "sí, merecía la pena". Sólo por estar rodeado por grandes personas en las oficinas, que trabajaban más duro por ti, por los aficionados que nos apoyaban aun jugando horrible", explicaba el lituano a través de las redes sociales: "Y, desde luego, porque conocí un montón de buenos tíos en el equipo y me siento capaz de llamarlos amigos. Feliz de ser yo mismo todo el tiempo. Vine con una sonrisa y me voy con una sonrisa porque la prioridad primera debe ser ser una buena persona. Ahora soy un desempleado. Me pregunto dónde el destino me llevará esta vez".

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