Resultado y crónica del Baskonia-Unicaja

Perdonar vale muy caro (92-89)

  • El Unicaja permite a un hundido Baskonia regresar al partido y, en una segunda parte de alto nivel y con muchas canastas espectaculares, cae complicándose mucho la Copa

Abromaitis intenta penetrar.

Abromaitis intenta penetrar. / Efe

El Unicaja resucitó y le dio vida a un Baskonia contra las cuerdas y lo pagó con una dolorosa derrota (92-89) que le deja en extremada situación de debilidad para clasificarse para la Copa del Rey, que está ahora a dos victorias mientras que a una está la zona de descenso. Perdonó a un hundido equipo vasco en el primer tiempo y le permitió pelear en igualdad en el segundo con una vida extra que un contrario liderado por unos grandiosos Granger y Sedekerskis no perdonó. El equipo de Katsikaris no se fue del encuentro y estuvo hasta el último en el segundo en él pese a la remontada. Pero ya se acabó el tiempo de valorar que se compite y que el equipo no se rinde, porque se gana un partido y se pierden dos en la Liga Endesa. Una media insostenible que no lleva a ninguna parte. Y sí, acabó siendo un partidazo decidido por detalles, pero con otra derrota.

Son escenas de otro partido distinto al que se acabó, pero el Unicaja comenzó con unos buenos niveles de concentración y energía. Los cuatro primeros ataques fueron cuatro canastas con cuatro asistencias, tres de ellos de Norris Cole. Potencialmente, así se considera en el vestuario, Cole es el mejor defensor del equipo, por encima de Alberto Díaz. Pero no siempre se emplea con esa vehemencia que sí mostraba en esos primeros minutos en el Buesa, marcando un buen listón al que se sumaban los compañeros. El Unicaja ocupaba bien los espacios y encontraba tiros liberados en las esquinas. Abromaitis, Brizuela o Bouteille anotaban tiros desde allí tras alguna buena circulación o un pase en el momento adecuado para castigar al Baskonia.

Marinkovic, jugador desechado por el Valencia y por el que el Baskonia hizo una apuesta tipo Nedovic cuando el Unicaja adquirió al ahora jugador del Panathinaikos, está cuestionado en Vitoria, pero le daba aire a Ivanovic en un momento que, aunque temprano, podía ser crítico. Porque el ahora llamado Bitci era incapaz de encontrar aro. Dos triples y una canasta tras buen movimiento del serbio permitían que la diferencia del Unicaja no se disparara por encima de los 10 puntos.

Ahí andaba el equipo malagueño, con momentos en los que podía romper, pero no acababa de hacerlo. Subía, ahora con un ataque más atribulado, no obstante, hasta los 15 puntos la renta. Barreiro encontraba puntos con dos triples y Abromaitis, el mejor al descanso, le emulaba hasta el 18-33. Se cuestiona a los pívots gasteiztarras y quizá por ello Dusko Ivanovic apostó por una solución no extraña en un baloncesto moderno en el que las posiciones se difuminan, pero poco frecuente en medio de un partido y no en los minutos finales. Prescindió de interiores y colocó en pista a Fontecchio, Sedekerskis, Kurucs, Granger y Giedraitis. Se descolocó ahí el Unicaja, el equipo vitoriano metió varios triples. Katsikaris reaccionó alineando a Barreiro y Abromaitis como jugadores más altos. En los cambios, Sedekerskis hizo daño cerca de aro. Tampoco ayudaron varias decisiones de Brizuela, tanto en ataque, con precipitación, como en defensa, concediendo faltas. Es un jugador que da muchísimo cuando está bien, pero que resta cuando no lo está. Es uno de sus retos como jugador, una estabilidad y unos mínimos que no sean perjudiciales para el equipo. Pese a ello, Katsikaris le mantiene una fe alta porque quiere seguir sembrando.

El partido estaba al descanso en un 36-41 que el Baskonia hubiera firmado con sangre a mitad del segundo cuarto, rozando el 30% en tiro mientras el Unicaja rondaba el 50%. Ivanovic había cambiado el partido con esa decisión de alinear pequeñitos y le tocaba al Unicaja responder tras el paso por el vestuario.

La diferencia ahora es que el Unicaja había perdonado a un equipo que era un flan y ahora tenía que ganar a otro que había recuperado autoestima y energía. El partido se había convertido en algo distinto. Carlos Suárez era la elección ahora de Katsikaris para jugar de cinco, pero el capitán, que apenas había jugado el último minuto del primer tiempo, no estaba fino. Había problemas de comunicación en la defensa del Unicaja con la disposición heterodoxa del quinteto rival, el Baskonia castigaba, sobre todo a través de un Sedekerskis que se había convertido en el dominador del partido porque condenaba los diferentes desequilibrios, fuera en el rebote o en las rotaciones defensivas. El ataque del Unicaja se había ya convertido en lo habitual, mucho bote y menos pase. Y el lituano empataba el partido (57-57) por primera vez desde el 3-3 inicial en el minuto 29. Un Granger extramotivado y en plan capitán, convirtió el partido en una cuestión de honor. También apretaba, mientras que Bouteille respondía para dejar al Unicaja arriba al final del tercer cuarto (60-62).

Triples de Granger y Sedekerskis daban la primera ventaja (66-62) desde el primer cuarto al Baskonia, la remontada se había consumado. Los árbitros se equivocaron sin castigar una antideportiva de Giedraitis a Eric, pero sí la respuesta del nigeriano. Y el peaje fue que el Baskonia rompió el partido (70-62) en un parcial de 10-0. Previsible que ocurriera cuando se le perdona la vida a un rival moribundo y se le da agua en el desierto. Pero el Unicaja, dentro de sus errores y limitaciones, tiene al menos corazón y se agarra a los partidos. También esta vez.

Poco a poco, con Barreiro fallando algún tiro libre pero produciendo para igualar a falta de cinco minutos (74-74). El partido ya era partidazo, con triples de todos los colores por los dos equipos en una espiral de locura (83-83). Granger, en unos niveles de aciertos soberbios, Cole y Brizuela en el otro lado. Nueve puntos cada equipo en un minuto y medio antes de un parón en el que a los dos equipos le entraron algunas dudas. Malas decisiones y ejecuciones de Cole, que sepultó lo bueno que había hecho antes, llevaron al Baskonia al mando por uno (84-83) al minuto final. Y una rotura de Granger habilitó a Giedraitis para anotar de tres (87-83) y ponerle la puntilla al equipo malagueño. Bouteille recortó (87-85), Costello falló un tiro libre (88-85) a falta de 17 segundos y Cole apretó (88-87) a falta de 13 segundos. En el carrusel de tiros libres, Giedraitis (90-87) y Brizuela (90-89). En un thriller, Barreiro resbaló para recuperar un balón claro y se puso antes de tiempo el reloj a funcionar antes de que nadie tocara el balón cuando Sedekerskis iba a matar. La decisión fue salomónica. Se ponía el reloj a la misma cifra, con 9.1, segundos, pero con saque de campo contrario del Baskonia. Sedekerskis falló los dos tiros libres, pero se cerró mal el rebote, entrando Giedraitis antes de tiempo y no siendo advertido por los árbitros, y el lituano no perdonó desde la línea de 4.60 (92-89). El triple postrero de Brizuela desde 10 metros no tocó aro y la victoria se quedó en el País Vasco.

Los errores acabaron pesando más que los aciertos y los tramos de buen juego, que los hubo. Había bordeado el Unicaja una victoria que hubiera sido una botella de oxígeno, pero se vuelve a Málaga más cerca del descenso que del play off. El precio por no ganar es bastante alto, por no tener el olfato o el instinto y el acierto cuando toca. Dejar pasar los trenes es lo que tiene.

Estadísticas

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios