Resultado y crónica del Baxi Manresa - Unicaja Baloncesto Un Ferrari y un 600 (79-69)

  • Un Unicaja en pañales naufraga en Manresa antes de una digna reacción en los minutos finales

Josh Adams intenta marcharse de Ferrari. Josh Adams intenta marcharse de Ferrari.

Josh Adams intenta marcharse de Ferrari. / Efe

Para empezar la temporada, el Unicaja hizo un partido bastante pobre en Manresa. Es pronto, hay jugadores nuevos y es obvia la falta de conjunción. Pero la actuación en el Nou Congost fue por momentos un despropósito a pesar de un gran arrebato final que adecentó un marcador que iba para ridículo. Tuvo un triple Adams, gran reactivo del equipo, para colocar a tres puntos a su equipo, que perdía por 23 mediado el tercer cuarto. Ahí se perdió una opción de victoria impensable minutos antes. Acabó el partido (79-69) con la sensación de que con un poco más de tiempo (en el partido y en la preparación), el resultado sería otro. Y al menos queda un poso para sembrar algo de optimismo. Con un partido loco de transiciones y defensa al límite, el equipo puede competir con cualquiera. Pero queda tantísimo por construir que hay que abogar por la prudencia.

Tiroteado por Frankie Ferrari, un debutante en la ACB que se puso en el escaparate bien pronto, Casimiro y sus jugadores fueron incapaces de encontrar respuestas hasta el final. Especialmente, un ataque que está en pañales y que sólo funcionó en la locura. Dio grima ver muchos minutos cómo se intentaba superar la defensa preparada por Pedro Martínez, con una alarmante falta de ideas. Es sólo el primer partido, pero desde la noche manresana sólo se puede ir hacia arriba. Varias canastas erradas bajo aro y solos, malas recepciones de pases, pases al compañero inexistente, innumerables puertas atrás recibidas, pasillos hacia el aro a los rivales pese al supuesto alto nivel defensivo que debe tener el equipo, también incapacidad para llegar a las ayudas cuando el balón se movía por el rival con celeridad... El diagnóstico baloncestístico del partido es preocupante, con el descargo de la incipiente construcción del equipo. La actitud no fue mala, hubo vergüenza torera y, en esa reacción, se vio que puede haber recursos individuales para anotar, caso de Josh Adams.

Con Ejim como cuatro titular por la baja de última hora de Deon Thompson, Casimiro ponía un quinteto con tres debutantes en la Liga Endesa. Es un peaje que habrá que pagar, casi media plantilla se encuentra de bruces con la ACB, que si es la mejor competición de Europa es porque en ninguna de las 17 visitas se puede contar de antemano con una victoria. Pero también hay, inversamente, jugadores iluminados que caen de pie, caso de Frankie Ferrari. Con nombre de personaje de cine, el base italoamericano de California, rookie en la Liga, electrificó el partido con cinco triples en 13 minutos. Acabaría con 25 puntos y 10 asistencia.

El Unicaja aguantó a duras penas en el primer cuarto. Se palpa la falta de conocimiento entre los jugadores, una pérdida era casi sinónimo de una canasta adversa. Apenas había fluidez en la circulación, los tiros cómodos dependían de alguna penetración de Jaime o Adams para generar espacio. La espesura ofensiva es un temor que existe con la configuración de la plantilla. Y el BAXI Manresa castigaba con inteligencia al Unicaja colapsando la zona. Un par de triples de Ejim y una canasta de Toupane (16-14) retrasaban la escapada manresana.

Dos canastas bajo aro y solos de Toupane y Avramovic eran síntomas claros de algo fallaba, que se había extendido la falta de confianza. Apenas cuatro puntos en siete minutos en juego delataban la inoperancia ofensiva de los de Casimiro, que rebuscaba en el banquillo sin soluciones. No se conseguían apenas buenas situaciones de tiro y lo evidenciaba el porcentaje de tiro, un 27% en tiros de dos y un 18% en triples. Casi imposible competir así. La buena capacidad defensiva cajista, que debe ser el ancla de la temporada, permitía aún estar en encuentro (35-24). Otro síntoma de cómo había funcionado el ataque es que sólo se habían repartido tres asistencias.

Pareció meterse el Unicaja a la salida del vestuario, con un quinteto más próximo a lo que debe ser cabecera de Casimiro, en el partido bajando de los 10 puntos de renta. Falsa alarma. Siguieron las imprecisiones, la incapacidad para crear un tiro cómodo... Y el iluminado Ferrari, que cortó un primer atisbo de reacción. Un recital para el recuerdo del base americano, pocas presentaciones así se recuerdan en un primer partido de un jugador en la ACB.

Estiró el marcador el Manresa hasta los 23 puntos (58-35) en pleno colapso cajista, antes de que una buena serie de canastas de Adams y Avramovic, con denominador común que fueron en transiciones antes de que se formara la defensa manresana después de un rebote en el aro propio. Adams cogió el balón para él y llevó al equipo a la frontera de los 10 puntos. Probó Casimiro quintetos diferentes (buenos minutos Rubén Guerrero), mostró el equipo nervio y orgullo. Y puso nervioso al Manresa desquiciándole con intensidad y manos. Adams falló un triple que podía haber cambiado la historia. El Manresa fue un Ferrari y el Unicaja, un 600 durante casi todo el partido. Pero pegó un acelerón que impidió un ridículo y que invita a pensar en que, con tiempo, puede ser también un bólido muy competitivo.

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