Resultado y crónica del Metropolitans-Unicaja

Varios pasos atrás (90-80)

  • Partido muy pobre del Unicaja en Francia para perder el liderato del grupo y hasta el average con el Metropolitans

  • El equipo sigue teniendo muchos problemas defensivos

Darío Brizuela bota el balón. Darío Brizuela bota el balón.

Darío Brizuela bota el balón. / Metropolitans 92

El Unicaja perdió de manera merecida en París tras un partido muy pobre. Es cierto que era el cuarto partido en siete días, con viajes a Ulm, Zaragoza y la capital francesa. Pero no debe ser excusa en una plantilla profunda como la del equipo malagueño, que puede permitirse el lujo de descartar a Gal Mekel y de, por decisión técnica, no alinear a Carlos Suárez. Incluso en los mejores momentos, cuando en el segundo cuarto se dominaba por 11 puntos y se estaba en buena disposición para romper el partido, el equipo ofrecía una imagen regular. Tuvo algún momento de buena circulación de balón con alguna canasta vistosa, pero cero continuidad. Perdió 90-80, hasta el average particular con el equipo francés. Se había ganado por ocho puntos en la ida y se pierde el liderato de grupo momentáneamente más la posibilidad de sellar la clasificación ya. En un momento en el que no se sabe cuándo se cortará la competición, si ésta puede seguir por la pandemia, conviene estar con el máximo número de victorias siempre.

Esa continuidad de la que adolece el Unicaja tiene que venir de una defensa que no es consistente, de hecho es inexistente por momentos. Al descanso llevaba el Unicaja cinco rebotes entre todo el equipo. Es verdad que había fallado el Metropolitans muy pocos tiros (merced a una defensa deplorable) y que había perdido muchos balones el equipo francés. Pero el rival llevaba 15 rechaces. Es una constante en la temporada, tanto en ACB como en la Eurocup, la inferioridad bajo tableros que exhibe el equipo de Luis Casimiro. Fue otro partido para olvidar de Gerun y Thompson, retomando la línea anterior de la última semana. Sólo Rubén Guerrero, con errores, ofreció una versión mínimamente digna bajo aros. Y hubo otras dimisiones, como la de Waczynski.

Pese a la buena racha previa, de siete victorias en ocho partidos, hay que mirar con la lente larga, pensando en cómo se puede actuar en los momentos decisivos de la temporada. La sensación que ofrece el Unicaja es que es un equipo blando para competir por cotas superiores en Europa. Se puede poner el atenuante de la carga física reciente, pero hay demasiados jugadores que pierden físicamente los duelos ante sus pares también en igualdad de condiciones. Y no es la primera vez que se percibe ese problema. A veces se rellena esa diferencia con intensidad, hay algún quinteto que sí puede acercarse a ese nivel requerido, pero no durante muchos minutos. Ni el juego en ataque es fluído en el 5x5 ni la defensa da para tapar miserias atacantes pese al abundante talento que hay, sobre todo por fuera. No sale todavía el juego natural con continuidad para la calidad que existe. Y empieza a verse como algo raro la ausencia de Carlos Suárez, que, por ejemplo, en el cuarto final ante el Obradoiro dio una consistencia importante en defensa cuando era necesaria. El capitán no tuvo minutos en París.

Dominó por 11 puntos (20-31) el Unicaja en el primer cuarto. Pero construyó esa ventaja con arreones de calidad de Brizuela y Bouteille, no por juego colectivo. Debe ser un plus esa calidad de los jugadores, pero apenas hay canastas gratis del Unicaja. Apenas se ven en situaciones de saque de fondo. Al descanso se dominaba por 40-44.

Pero todo fue a peor tras el paso por el vestuario. El equipo local, con bajas y diezmado, es un equipo que aspira a crecer, con uno de los mejores presupuestos de la LNB. Con poderío físico y bien entrenado por Jure Zdovc. Y pasó por encima de un Unicaja por momentos apático, desacertado y con poca claridad de ideas. Rotó Casimiro, salvo con Suárez, para encontrar esa estabilidad inexistente en defensa.

Ya en el último minuto, Casimiro aleccionaba a sus jugadores para salvar el average. Y ni eso fue posible. Una noche mala en las afueras de París. Los resultados no deben engañar, el juego del equipo aún dista, defensiva y ofensivamente, de un nivel correcto para aspirar a cotas importantes en España y Europa. Muchos pasos atrás en París.

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