Resultado y crónica del Joventut-Unicaja de la Eurocup Qué tarde se reaccionó (77-90)

  • Un dignísimo y disminuido Unicaja se impone en Badalona con autoridad al son de un gran Jaime Fernández

  • Aumenta también la rabia por la oportunidad perdida en esta Eurocup

Axel Bouteille lanza un triple ante Ribas.

Axel Bouteille lanza un triple ante Ribas. / David Grau / Joventut

Seguramente el transcurrir de la temporada demuestre que el Unicaja, con sus déficits, perdió una ocasión tremenda de hacer algo importante en la Eurocup. No parece muy cara este año la competición, pero los errores de un mes de enero históricamente negro para el club malagueño mandaron al garete el torneo más importante de la temporada. En Badalona, con siete profesionales sanos más el impagable trabajo de Nzosa y Pablo Sánchez, el Unicaja completó un partido dignísimo para arrebatarle la victoria (77-90) a un equipo badalonés que se jugaba muchísimo. Qué oportunidad perdida, qué tarde se reaccionó. El Unicaja de Katsikaris va construyendo su identidad y una manera es honrar la camiseta, como hizo en el Palau Olímpic, con un soberbio Jaime Fernández al comando.

El partido comenzó con el gobierno de Ferran Bassas, que metió los 12 primeros puntos de su equipo, entrando con suma facilidad en una defensa que recordaba tiempos recientes. Se suele apelar a la evidente falta de físico en el juego exterior como una de las razones de la fragilidad defensiva. Pero no es el base catalán un prodigio de explosividad y exuberencia como para hacer tan gran roto. No obstante, el Unicaja, con esa rotación comprimida, competía con bastante soltura. Waczynski metía triples, Jaime Fernández sufría atrás pero hacía daño en ataque, Guerrero comenzaba intimidando y el partido se movía en unos registros de mucha igualdad (21-21 tras el primer cuarto).

Se veía una defensa más agresiva del Unicaja que secaba bien a Tomic, con Guerrero o Nzosa saliendo lejos del aro. Sucedían buenos minutos cajista, con Pablo Sánchez en pista. El canterano tenía una buena oportunidad en una pista en la que ya el año pasado hiciera un buen partido en una situación similar de necesidad. Metió un triple abierto y tuvo dinamismo defensivo hasta que Dimitrijevic le metió un par de canastas parecidas y Katsikaris le sentó. Llegó a dominar 27-32 el equipo malagueño, tras otras dos canastas de Nzosa, pero remontaba un Joventut que se jugaba el pase matemático al Top 8 tras la victoria del Mónaco sobre el Nanterre.

Había, eso sí, cosas que corregir. Por tres veces, el Joventut cogió desprevenida a la defensa malagueña para que un jugador suyo recibiera bajo el aro con un pase largo tras anotación cajista, hasta siete puntos generó así la Penya en la primera mitad. Tampoco estaba entonado Francis Alonso en un partido propicio para que siguiera recuperando confianza. El partido estaba en equilibrio al descanso (42-41).

En los mismos cánones siguió el duelo tras el descanso. Con problemas para defender en momentos concretos el bloque y la continuación del equipo badalonés, pero con poso y compitiendo muy bien con instantes de inspiración de Jaime que le deben venir muy bien para aumentar la confianza. No se notaban, al contrario, para mal los minutos de Sánchez en pista. Defensivamente no desentona con ninguno de los exteriores cajistas, Alberto aparte, y metía otro triple que permitía marchar al final del tercer cuarto con ventaja (60-65). Le arrebataba también un balón a Tomic cuando posteaba también y mostraba progresos para tenerle en cuenta en situaciones de necesidad. Buenos minutos de Waczynski, que acumula semanas jugando a un gran nivel. Y Bouteille también ofrecía ese catálogo de canastas con clase que se está viendo demasiado poco.

En el cuarto final se jugó a lo que quiso Jaime Fernández, que no anduvo lejos del triple doble en su mejor actuación a las órdenes de Katsikaris. Con Nzosa ayudando a fortificar el aro, el Unicaja comenzó el periodo forzando una pérdida de 24 segundos al Joventut, en una declaración de intenciones de que no iba a regalar un partido en el que al Joventut le iba muchísimo. Era una manera también de marcar territorio con un rival muy directo para acceder al play off de la ACB. Dos triples de Abromaitis marcaron la renta (70-80) que parecía definitiva. Y otro de Waczynski en el final de la posesión a falta de minuto y medio hacía mucho daño, definitivo ya para conquistar una victoria inútil clasificatoriamente pero de mucho valor moral.

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