UCAM Murcia - Unicaja: Orgullo... y baloncesto (18:00)
El equipo malagueño necesita recuperar sus señas de identidad, que el UCAM ha borrado en los dos primeros partidos, para seguir con vida en una temporada maravillosa que puede cerrarse
No se merece esta plantilla acabar la temporada barrida tras lo que ha hecho
El precedente del Etosa, el clavo ardiendo

Una campaña maravillosa puede cerrarse de manera abrupta y fea para el Unicaja. Si no gana este sábado en Murcia (18:00 horas), estará en la calle y no podrá jugar la final de la ACB que anhela desde hace 18 años. Se había fabricado una oportunidad fabulosa de hacerlo, con una tremenda temporada en la que batió su récord de victorias y conquistó el primer puesto en la temporada regular. Sorteó a los gigantes de la Euroliga y fuera y dentro había una sensación generalizada de relamerse con la victoria del UCAM Murcia sobre el Valencia Básket. Los universitarios, empero, han absorbido la energía y se han metido en el cerebro del Unicaja, que ha sido desarbolado como no lo ha hecho ningún equipo antes esta temporada. Ha sido un equipo irreconocible.
¿Sensación del deber cumplido? Hace tres semanas, este equipo sacaba adelante un partido a cuchillo en el Palau Blaugrana para pelear ese valioso primer puesto. Hace 10 días jugaba de manera primorosa en Manresa para sentenciar la serie de cuartos de final tras haber sufrido en el primer partido. No se había detectado síntomas, más allá de los altibajos lógicos de un equipo que tiene sus biorritmos, de que la temporada se estuviera haciendo larga ni física ni mentalmente. Puede ser tentador abandonarse y estar de vacaciones y en pocos días de vuelta a casa en Orlando, Baltimore o San Diego. Pero no es eso lo que ha transmitido este equipo durante dos años en los que ha crecido una barbaridad desde una situación con problemas deportivos y sociales que ahora parecen lejanos. Pero están ahí recientes.
Es una cuestión de orgullo, de pelear, de combatir con todo, de que los rebotes y balones divididos no caigan el 80% de las veces de los murcianos. Pero también de baloncesto. El UCAM ha jugueteado con el Unicaja en estos dos partidos, ha ido por delante siempre. Ha bordado el baloncesto. Ocupación de espacios, circulación, juego por línea de fondo, ocupación de las esquinas... Atrás, una defensa zonal que sólo en momentos concretos ha conseguido descifrar el Unicaja, que ha tenido la cualidad de ser humilde, de fajarse siempre en cualquier cancha, contra cualquier rival, respetándolos.
No hubo entrenamiento, como estaba previsto, este viernes. Hubo un largo viaje en autobús, casi cinco horas, a Murcia. Tiempo para pensar, para mirarse a las caras, para hablar también. Este plantilla que ha hecho enloquecer y que ha reconquistado al mundo del baloncesto en Málaga, que ha cautivado en España y Europa para ganar un título también, no se merece, por respeto a sí misma, acabar una temporada barrido en las semifinales. Y además del carácter hay que recuperar algo del baloncesto que el UCAM parece haber robado en estos días. Son nueve meses de trabajo que se van por el sumidero en cinco días. Es la realidad del play off. Recuperar humildad, combatir y ser inteligentes. A partir de ahí. Ahora tiene que ganar el UCAM Murcia.
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