Álex Abrines explica por qué se fue del Unicaja: "En Málaga veía más pegas que otra cosa"

"El recuerdo es de mucho miedo. Lo pasé bastante mal, pasé del colegio a jugar la Euroliga; me encontré con Pepe Pozas y Luis Conde, que me acogieron con mucho cariño…", recuerda el jugador balear tras su retirada

Gerard Fernández, el joven de 17 años que se mide al Unicaja

Abrines, en el Carpena en su etapa en el Unicaja.
Abrines, en el Carpena en su etapa en el Unicaja. / Javier Albiñana

Álex Abrines jugó su último partido como profesional el pasado mes de junio en el Martín Carpena, en la pista en la que debutó como jugador ACB. El mallorquín dijo adiós con 31 años al baloncesto profesional tras una carrera en la que en Málaga dio sus primeros pasos en la élite. Llegó con 17 años, en su último junior, fue MVP del Europeo sub 18 que ganó España y debutó a las órdenes de Chus Mateo, ahora seleccionador nacional.

En una entrevista con Gigantes repasa su carrera y también su etapa en Málaga, cómo comenzó y ese salto de un equpo de colegio en Palma a Los Guindos. "El recuerdo es de mucho miedo. Lo pasé bastante mal. Tuve alguna bronca con mis padres porque eran ellos los que me forzaban a ir a probar. Yo quería acabar el bachillerato y les decía: ‘ya iré el año que viene’. Además, acaba de empezar a salir con la que ahora es mi mujer… Todo lo veía mal y tenía mucho miedo. Luego, una vez que llegué allí, me encontré con Pepe Pozas y Luis Conde, que me acogieron con mucho cariño…", recuerda Abrines: "Fue un salto grande porque pasé muy rápido de competir en el patio del colegio a competir a nivel profesional con Unicaja, que disputaba la Euroliga. Mi ‘hermano mayor’ fue Berni Rodríguez. Él era el capitán del club de su vida y me cuidó mucho. Siempre estaba pendiente de que estuviera involucrado y no me quedara al margen por ser el joven".

Tras su irrupción llegó el salto a Barcelona, que pagó una buena cantidad por su traspaso (y los derechos de Fran Vázquez para eludir el tanteo). "Pues lo viví otra vez con vértigo. Era la llamada de un gran club. En ese momento estaban disputando la final del triple de Marcelinho. Apostaron mucho por mí. Me ofrecieron un contrato de cuatro años y eso me dio confianza, más allá del dinero y de un proyecto ganador. En Málaga veía más pegas que otra cosa. Así que decidí dar el salto a Barcelona, a seguir creciendo como jugador. Allí estaban Navarro, Marcelinho, Saras, Tomic, Lorbek… Pero haber vivido esa primera experiencia en Málaga me sirvió para superar antes el miedo".

Después llegaría la NBA, también la gestión mental que no fue sencilla, su tiempo de baja para reencontrarse con el baloncesto: "Aproveché para pasar tiempo con mi mujer, para hacer algún viaje y desconectar. Y, poco a poco, me empecé a reencontrar y a pensar en el balón. Recuerdo que estábamos un día en la casa de Oklahoma y mi mujer y yo decidimos jugar un KO. Era la primera vez que cogía el balón en dos o tres meses y, a partir de ese día, fui recuperando las ganas de jugar. Fui con pies de plomo y decidí que, si volvía a jugar, tenía que ser en un lugar en el que me sintiera cómodo, con compañeros que no fueran solo compañeros de trabajo, sino amigos. Y decidí volver a probar en Barcelona. Ellos estaban encantados de que volviera y me hicieron hueco sin problema. Ahí empecé mi segunda carrera", contiuaba

"Mi último partido fue en Málaga y no había podido despedirme de la que ha sido mi casa y mi afición durante 10 años. Me vinieron a la mente muchos recuerdos bonitos, de victorias con el Barça y, sobre todo, de los momentos compartidos con grandes compañeros y amigos. Poder hacerme esa foto de despedida con muchos de ellos fue emocionante", decía sobre el reconocimiento que le dieron en el Palau: "Desde que tomé la decisión tiré pa’lante con ella. Tuve dudas al principio, pero algo dentro de mí me decía que había llegado el momento. Después de hacerlo oficial no he vuelto a echar de menos ni el juego ni la competición, si acaso a las personas. No echo nada de menos el baloncesto. Fue bonito mientras duró, un sueño cumplido durante 15 años, pero ya es una etapa cerrada".

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