Unicaja

En la cresta de la ola a los 33

  • Gary Neal brilla en el Tecnyconta tras superar una lesión de cadera, que le apartó del primer nivel

Gary Neal lanza ante la oposición de Petteri Koponen. Gary Neal lanza ante la oposición de Petteri Koponen.

Gary Neal lanza ante la oposición de Petteri Koponen. / acb media

Revive a la vera del Ebro y pone letras doradas a sus últimos coletazos en el baloncesto. Recibe Gary Neal (Baltimore, 1984) en Zaragoza al Unicaja, equipo que le impulsó para coexistir con lo más granado de la canasta mundial. Pasó algo más de un lustro de esa corta y exitosa relación, de champán y lágrimas para el escolta, pero los mismos que exprimió para acariciar la cima.

Dos meses vistió la casaca cajista el americano. Llegó como temporero, junto a Zabian Dowdell, para paliar las bajas de Joseph Gomis y Juan Dixon. El primero por lesión y el segundo por positivo en nandrolona, sustancia que consumió en su etapa en el Aris de Salónica. No desentonó Neal en los esquemas de Aíto García-Reneses, mostrándose trascendente en su breve estancia en Málaga. Aportó su grano de arena para que el Unicaja alcanzase las semifinales de la ACB en las 2009/2010, donde el Barcelona, que venía de reinar en Europa, les apeó.

Su rendimiento en la Benetton sedujo y su productividad instantánea llevó a querer prolongar su contrato. Se negó el jugador, del que decían que tenía firmado un contrato con los Spurs antes de arribar a la Costa del Sol. La entidad de Los Guindos ejerció de lanzadera, siendo San Antonio su siguiente parada.

En el estado tejano abrazó un sueño. Tres cursos bajo el insuflo de Gregg Popovich en los que pisó terrenos que meses antes rimaban con utopía. Cumplió con las expectativas, ganándose el sambenito de tirador letal, con canastas decisivas en su curriculum, e incluso fue elegido para jugar el partido de rookies del All Star. Acabó la temporada regular en el mejor quinteto de novatos, siendo el segundo jugador no drafteado en alcanzar esas cotas, recogiendo el testigo de una leyenda cajista, Jorge Garbajosa.

Salió de San Antonio, con un subcampeonato de la NBA bajo el brazo, y nada se pareció a lo anterior. Encadenó Milwaukee, Charlotte y Minnesota, cuando su cadera echó el freno. Esa lesión, la misma de la que sale ahora Isaiah Thomas, paró en seco su carrera pasada la treintena. A su vuelta, la G League fue su asidero para volver a la primera escena. Dejó con el equipo vinculado a los Kings alguna actuación de más de 40 puntos, que le valió un contrato de 10 días con Atlanta Hawks.

Con la voracidad recuperada apareció Zaragoza en su horizonte para convertirse en su tercera estación en España. Despertó del letargo a los de Cuspinera y aparece como una de las sensaciones de la Liga Endesa. Segundo máximo anotador de la competición, ya recibió galardones como el MVP de noviembre.

Deja secuencias de anotación frenéticas, que le permiten triturar topes personales precedentes. Baila en la cresta de la ola a los 33 y se libera de ataduras. "No creo que muchos entrenadores pudieran pensar que un jugador de esta edad recién salido de una operación puediera anotar 32 puntos", decía en Clubbers, previendo que la agresividad de las defensas con él irá en dinámica creciente. Al Barça ya le percutió con facilidad y deberá atarlo en corto el Unicaja si no quiere resquebrajarse en tierras mañas. Neal, licenciado en Historia con el deseo de ejercer la enseñanza tras retirarse, espera al club que lo catapultó.

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