Ibon Navarro, su futuro y "los daños colaterales al éxito"
“El trabajo del entrenador a día de hoy, un porcentaje muy alto del tiempo no tiene nada que ver con la pelota, tiene que ver con solucionar problemas", reflexiona el técnico
Doble sesión
Ibon Navarro fue el protagonista del programa de Canal Sur "La Sal de la Tierra. Conversaciones desde Andalucía" y tocó temas no tan frecuentes del día a día, como rasgos de su personalidad. “Soy lo que se ve, no sé actuar. Alguna vez tengo que sobreactuar, pero se nota mucho y más quién te conoce. Ahora cuando me cabreo, hay gente que sabe que estoy fingiendo un poquito. La falta de autocontrol perjudica a tu equipo, sobre todo cuando tienes un equipo que lo que tú haces influye tanto a nivel de emociones, el autocontrol es muy importante; hay veces que tienes que hacer algo para cambiar la energía de un partido y hay veces que no puedes mantener el autocontrol, entonces me gustaría decir que todo lo que pasa es medido, pero no siempre es medido, muchas veces sí y otras no", explicaba el técnico vitoriano: "Muchas veces en este trabajo te tienes que dejar llevar por tu intuición. La concentración te dice que tomes una decisión y tu instinto te dice que tomes otra. Hay veces que haces caso a la intuición y la decisión no es buena, porque va en contra de ciertas cosas que están claras, hechos fácticos que están pasando y te lleva a tomar tu decisión, pero ahí aparece el instinto, donde hay veces que sí te da la razón en el resultado y otras que no. Este es nuestro trabajo”.
“Igual que a los jugadores les digo que no sean robots y tomen decisiones a partir de su instinto, el entrenador también tiene que acudir a él de vez en cuando", decía Ibon sobre lo que implica llevar a un equipo desde el banquillo: "Si sale mal, aguantar el chaparrón. Esa inspiración individual en un equipo como el nuestro es muy importante porque entonces seríamos demasiado previsibles, lo que sí que creo es que debe ser más de un jugador el que se salga del guion. Si siempre es el mismo, al final nunca eres imprevisible. Si todos los jugadores saben que tienen esa capacidad, se genera como una banda de jazz, donde de repente uno improvisa y el resto ajustan todo”.
“El trabajo del entrenador a día de hoy, un porcentaje muy alto del tiempo no tiene nada que ver con la pelota, tiene que ver con solucionar problemas: tus temas con el presidente, el director deportivo, temas con el equipo que no tienen nada que ver con el baloncesto y cuestiones personales, temas con gente de prensa, de tu staff… Todo eso quita a un entrenador más del 50% de tu energía. Hay demasiadas cosas que gestionar. Por ejemplo, creo que con la prensa tengo margen de mejora”, reflexionaba el técnico cajista sobre lo que tiene en el vestuario: "Si las personas son abiertas, tolerantes y respetuosas, todo hace el trabajo más fácil. El entender que un compañero puede tener unas costumbres muy raras, pero que tengas la tolerancia de que es parte de su cultura y que la aceptes. Tengo 6-7 nacionalidades en el grupo, y algunos jugadores que tienen dos. Mientras la calidad de la persona sea alta, no es tan importante. Si eres alguien que a la que le gusta tocar a las personas, es difícil mantener distancia, y si eres un tío muy borde, cuando quieres acercarte no te sale muy natural. Yo procuro ser yo. Intento ser cercano con el jugador”.
Acerca de su futuro, cuando era cuestionado, Ibon Navarro respondía que “si van mal las cosas, ya te puedo decir que no me voy a quedar más tiempo porque esto es deporte (ríe). Siempre he dicho que me gustaría marcharme de los sitios dejando las cosas mejor de cómo me las he encontrado. Pueden pasar dos cosas: que te echen, con lo cual es difícil que dejes las cosas mejor, o que te vayas, donde hay más opciones de que las dejes mejor. No depende de mí, así que no es una cosa que me quite mucho el sueño. La comodidad o la seguridad nunca puede ser un valor que haga a un entrenador tomar una decisión, porque va en contra de lo que es la profesión: si estás cómodo, encantado y estable, algo estás haciendo mal porque eso no es ser entrenador. En esta profesión hay que estar preparado para moverse”.
Y también respondía Ibon a la pregunta de dónde ve al Unicaja: "Me gustaría verlo donde hemos estado. No creo que vayamos a tener un ciclo tan bueno como hemos tenido este año (2025), pero tenemos que intentar que la parte mala del ciclo no sea muy mala. Hay que asumir que cuando traes a jugadores de cierto nivel, los traes con el compromiso de que esto es un quid pro quo. Tú les has puesto en otra dimensión, pero a cambio ellos te han puesto como equipo en otra dimensión. Hemos retrasado la marcha de algunos jugadores, pero hay dos cuestiones: la económica y la deportiva. Si tu compromiso con los jugadores es que los vas a poner en la diana de equipos de Euroliga, cuando vienen a ficharlos no puedes intentar convencerles de que no se vayan. Y con un montón de dinero y jugar con los mejores, ahora cómo les vas a decir ‘no te vayas’. Tienes que estar contento por ellos, satisfecho porque has hecho tu trabajo, porque si no vienen seguramente el equipo no habría sido tan exitoso. Son daños colaterales al éxito”.
También te puede interesar