Ibon Navarro-Sergio Scariolo, de alumno a maestro
Sergio Scariolo e Ibon Navarro, los dos mejores entrenadores de la historia del Unicaja, frente a frente en los banquillos en un duelo lleno de matices
Admiración mutua
El duelo en los banquillos del Real Madrid-Unicaja de esta noche enfrenta a los dos mejores entrenadores de la historia del club malagueño, Sergio Scariolo e Ibon Navarro. Existen otros esenciales sin los que hoy no se viviría lo que se experimenta en la Costa del Sol con la canasta, desde los precursores Martín Urbano, Pesquera e Imbroda a Maljkovic o Plaza, sin los que el camino y el ahora no sería lo que son, pero nadie ha ganado tanto y ha llevado a un punto de excelencia continua al club como ellos, que conquistaron nueve de los 11 títulos que moran en Los Guindos. Tienen su pasado común, el vitoriano fue ayudante del italiano en su última etapa en Baskonia, más de una década atrás.
Hay paralelismos entre Scariolo e Ibon en su llegada a Málaga, uno lo hizo en noviembre y otro en enero, a mitad de temporada. Enderezó el rumbo el italiano en 2003/04 tras la salida de Paco Alonso y se consiguió llegar a semifinales de ACB para continuar en la Euroliga y para abrir el ciclo cumbre de Copa-Liga-Final Four. Fue en Valencia, justamente, con esa defensa zonal 2-3 durante 40 minutos, en un quinto partido de cuartos de final, cuando se cambió todo. Llegó Ibon a un equipo en caída libre en 2021/22 relevando a Fotis Katsikaris. De aquella plantilla solo siguen Alberto y Barreiro. Se detuvo la sangría en un momento crítico en el que el descenso no era sólo una pesadilla sino una amenaza formal. Meses después se estaba en Badalona levantando la Copa, también el primer título que ganó Scariolo en Málaga, en Zaragoza’05. Y la competición que más ha ganado el club, en el gran foco mediático del baloncesto nacional.
El nexo común que contrató a Sergio Scariolo e Ibon Navarro para el Unicaja es Juanma Rodríguez, director deportivo entonces y ahora, con un paréntesis de 11 años. Tuvo esa visión que se disfrutó después, aún ahora con el vitoriano. Recordaba divertido el italiano afincado en Marbella en alguna ocasión que, una vez cerrado el acuerdo para fichar por el Unicaja, había que solventar un problema, no menor: se casaba con pocas horas de diferencia con el primer partido. Después de salir del Madrid, había estado un año reciclándose, con viajes a Estados Unidos para trabajar con los Nets. Scariolo era campeón de Italia con la Scavolini de Pesaro antes de cumplir 30 años. Su permanencia en la élite, ya a mitad de camino entre los 60 y los 70, es prodigiosa. Jugó contra Petrovic, Meneghin, Sabonis y Kukoc y ahora lo hace contra chavales nacidos en el siglo XXI. Pero pocas experiencias le marcaron como los cuatro años y medio en Málaga, que había visitado por primera vez en el Mundial de 1986 y que ahora es su ancla vital, desde Marbella. Construir un equipo campeón es un proceso muy satisfactorio y que al entrenador le otorga la plenitud de disfrutar del proceso completo, como ahora ocurre en Málaga con Ibon, para el que el Unicaja será un antes y un después en su carrera.
“Le tengo, aparte de un aprecio personal, mucho respeto y admiración. Pero todos los entrenadores que están en la Copa y han estado en años anteriores son, aparte de compañeros, referentes. No hay una dificultad extra porque se trate de Sergio. Al final es el Real Madrid. Él es parte de ese equipo y de ese engranaje. Está claro que muchos de nosotros, que hemos trabajado con él, sabemos cómo prepara este tipo de partidos y que siempre tienen una dificultad añadida. Pero no creo que haya un punto extra más allá de que sea contra el Real Madrid y todo lo que eso conlleva”, decía Ibon en la víspera sobre la figura del bresciano. Y es que no solo él, también Paco Aurioles y Andrija Gavrilovic, miembros del staff cajista, han trabajado a las órdenes de Scariolo en diversas etapas. El conocimiento, claro, es bidireccional. Antes de fichar por el Unicaja, cuando estaba en Andorra, Ibon señalaba a Neven Spahija y Scariolo como técnicos de los que había aprendido mucho. “Sergio lo controlaba todo. Tenía un equipo de tres personas generando información y lo absorbía todo. No dábamos abasto y ampliamos el equipo. Seguimos sin dar abasto y generando aún más cosas. Y él las aprovechaba todas. No es fácil tener esa capacidad. Cómo se organiza para trabajar, cómo gestiona absolutamente todo, es complicadísimo. Ser capaz de gestionar jugadores, cuerpo técnico, médicos, club, prensa, su vida, el trabajo... Lo hacía a la perfección. Ha entrenado a los mejores clubes y jugadores, a la selección española, y eso le da un poso para tomar decisiones que es muy complicado verlo”, afirmaba entonces Ibon sobre el que hoy será su rival.
En su momento, a Scariolo se le criticaba que no hubiera un quinteto reconocible o que Garbajosa tiraba muchos triples. Adivinaba por dónde iba el baloncesto moderno, por tendencia de intentar agrandar la pista, con rotaciones largas, no era frecuente entonces que el jugador 11 tuviera minutos si no eran de la basura. Ibon Navarro fue moldeando esa idea de plantillas extensas aunque estuviera en equipos modestos y también tuvo ese punto visionario que hoy exprimen otros colegas, con el Excel, el reparto de minutos casi matemático sin menoscabo del olfato humano para optimizarlo. Línea que también ya había esbozado Scariolo con España para llegar fresco a los cruces y que en el Madrid también aplica. Estos días, en entrevistas previas, Ibon expresaba su deseo/sueño de jugar en Euroliga con el Unicaja, pero no es la hoja de ruta del club. Es quizá el elemento que falta para la discusión de barra de bar sobre qué época fue mejor. Aquel Unicaja galáctico con campeones olímpicos y del mundo que pisaron la NBA o este, sin tanto pedigrí pero igualmente muy ganador, con el que aún falta recorrido, porque no es un ciclo completamente cerrado, y perspectiva histórica. Si el Unicaja de Scariolo o el Unicaja de Ibon. Aquella Final Four de Atenas’07, estar 23 partidos invictos en Euroliga en el Carpena… Una batalla curiosa en el Roig Arena, de maestro a alumno, un árbol genealógico baloncestístico que a los veteranos llena de orgullo, con propuestas distintas pero con el hilo común de ser mentes privilegiadas del baloncesto que llevaron al Unicaja a pasear por las nubes.
Temas relacionados
No hay comentarios