Real Madrid-Unicaja: El gran duelo de la Copa del Rey (21:00)
La reedición de la final del año pasado genera un gran foco mediático en Valencia
"Estoy en el bote de Ibon"
El majestuoso Roig Arena, una instalación de última generación a la vanguardia en Europa de pabellones multiusos, es el escenario de una nueva edición de la Copa del Rey, el gran foco mediático del baloncesto español cada temporada. Una subasta de gloria instantánea, en cuatro días, que el Unicaja conquistó dos veces en los tres últimos años. Para medir la trascendencia de lo conseguido en Badalona y Las Palmas con Ibon Navarro al mando hay que contextualizar. Fueron seis victorias, tres en 2023 y otras tantas en 2025. Desde 2006, un año después de que se conquistara el primer título nacional de la historia en Zaragoza, hasta 2022 el Unicaja ganó la misma cantidad de partidos de Copa:uno el mismo 2006, dos en 2009, uno en 2015 y otros dos en 2020, que permitieron llegar a dos semifinales y dos finales en 17 ediciones. Así que es una anomalía histórica haber ganado dos Copas en tres años para un club como el Unicaja. De hecho, desde esa final de 2009 impresionante, que se perdió ante el Baskonia en la prórroga, sólo Madrid y Barcelona han ganado la competición hasta esta irrupción cajista.
Asumida esta situación, se trata de competir y disfrutar. El Unicaja está padeciendo una temporada complicada con las lesiones, de jugadores estructurales. Comparece en Valencia sin Kravish. Alberto Díaz y Killian Tillie están prácticamente descartados aunque evolucionan favorablemente, y Tyson Pérez está en un momento delicado, con un tendón que corre riesgo de rotura si se fuerza. Hay varias dolencias más en el equipo, pero el peaje del baloncesto de alta competición, del que ningún equipo está a salvo. Los cuerpos se llevan al límite, el ritmo de juego es cada vez mayor. También lo pasa el Madrid, el rival (21:00 horas, DAZN) en el cuarto de final estrella de la competición. La final del año pasado, un duelo con mucho empaque y nombre. Con historias entrelazadas, con los dos mejores entrenadores de la historia del Unicaja, Ibon Navarro y Sergio Scariolo, frente a frente. Un duelo que se ha visto seis veces en fases finales de la Copa del Rey, con tres victorias para cada uno, dos finales ganadas por el club cajista. Para la habitual fiabilidad del equipo blanco en las dos últimas décadas, no es para nada mal balance.
Dosis de realismo. El Real Madrid es una de las mejores plantillas de Europa, tiene un entrenador top y una exuberancia física que ahora mismo es una quimera igualar para un Unicaja que tiene problemas de salud. El precedente del pasado domingo tiene una utilidad muy relativa en clave Copa. Sí, desde el punto de vista mental, de haber dominado y jugado de tú a tú al Real Madrid, puede insuflar autoestima a un grupo de jugadores que, en la mitad de sus componentes, tiene un gen bastante ganador modelado en estos años de locura. La Copa tiene una atmósfera especial, sus códigos y sus historias. El el Día D, la hora H. Dentro de ese contexto, el Unicaja no será un equipo impresionable por el rival o por el escenario, como en esos años de largo barbecho en lo que no se jugaban tantos partidos de esta trascendencia. Es un equipo acostumbrado a sufrir, ha pasado momentos de máxima tensión para ganar tantos títulos. Tiene esa capacidad mental. Otra cosa es el físico, si hay energía para 40 minutos sin perder la compostura, cuando faltan piernas y oxígeno tomar buenas decisiones. Por ahí se calibran las opciones de competir. Y, siendo honestos, en un duelo entre los actuales Madrid y Unicaja se depende del acierto y de la actitud del equipo blanco en gran parte. Se les ha visto en partidos de Euroliga fuera de casa sufrir y dejar escapar en últimos cuartos triunfos trabajados bastante bien antes. Tampoco Scariolo ha exprimido a Tavares, Campazzo o Hezonja al máximo, como reservando gasolina para estos momentos.
En cualquier caso, es el partido de los cuartos de final. Y eso se lo ha ganado el Unicaja, ese estatus. Escuchar estos días a jugadores nuevos, como Duarte o Audige, hablar sin complejos de que a Valencia se viene a ganar es estimulante. Sin perder la humildad, pero con ambición por demostrar, con hambre aún. Hay jugadores claves fuera, como Kravish, uno de los pívots que más daño ha hecho a Tavares en los últimos años con su capacidad de lanzamiento. También el oficio y la garra de Alberto Díaz, experto en estos días de partidos que se pueden decidir por detalles. También, problablemente, la energía indispensable de Tyson Pérez o la capacidad de abrir el campo de Killian Tillie. Pero queda el poso de esa idea de baloncesto, sublimada en los últimos años y que ahora se intenta adaptar a las características de los nuevos. Hay ganas de ver a Duarte desprender magia, a Perry, vigente MVP de la competición, intentar gobernar, a Balcerowski constatar su madurez... De ver al Unicaja en el escenario que siempre debe estar, en su sitio.
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