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Un salto competitivo

  • El triunfo frente al Delteco GBC muestra la evidente metamorfosis sufrida desde el traspié en Illumbe

  • El equipo ganó en muchas parcelas, sobre todo en una mentalización óptima

Dragan Milosavljevic intenta anotar una canasta. Dragan Milosavljevic intenta anotar una canasta.

Dragan Milosavljevic intenta anotar una canasta. / marilú báez

La amplia victoria ante el Delteco GBC obliga a retrotraerse en esta montaña rusa de temporada para calibrar el margen de mejora recorrido por el Unicaja desde meses anteriores. De una derrota fea a un triunfo reconfortante van cientos de días y sensaciones que hoy permiten al equipo aún luchar por los objetivos marcados en septiembre. El equipo desencriptó el mensaje de los traspiés y ahora ejemplifica ese necesario paso al frente.

Del patinazo de Illumbe a hoy se contaron 34 partidos, que deja un nivelado balance. Desde entonces el Unicaja ha padecido una evidente metamorfosis que lo ha convertido en un equipo con hechuras de maduro, donde solo la mala gestión de los cierres frenó. Que ha disimulado esas discontinuidades que se le achacaban para subir un escalón competitivo. La plantilla aprendió en este camino a afrontar los partidos con una mentalización óptima, aspecto que se echó en falta en la primera vuelta. Un proceso donde las derrotas en Valencia y Madrid condujeron a un replanteamiento del boceto inicial. "La raza humana tiene el mal hábito de minusvalorar un partido. No existen malos equipos y el GBC tiene jugadores muy bien entrenados", reconocía con perspectiva Plaza el domingo del choque en tierras vascas, aunque contextualizaba el decimocuarto triunfo del curso en la Liga Endesa: "Hemos avanzado mucho con respecto a la primera vuelta, pero no para ganar de 30".

Semana trascendental por los objetivos con Panathinaikos y Fuenlabrada en el menúEl equipo obtuvo solidez y solo la mala gestión de los finales frenó el avance

Este nuevo traje permite disfrutar de un Unicaja con menos vías de agua, que tocó la tecla colectiva para reponerse a las lesiones que, aunque las ha tenido en menor grado, han ido afectado durante la campaña. Lo hizo con la ausencia de Nedovic y Brooks en febrero y ahora con Shermadini, clave en el ascenso en la ACB que germinó a principios de 2018 y que continúa. Un reparto cristalino de roles que ha permitido que solo el Baskonia se impusiera a los de Plaza, que de los últimos ocho partidos ganaron siete. Lo que permite mantenerse en la lucha por ser cabeza de serie en el play off de la ACB, que daría una ventaja sustancial en la postemporada.

En ese contexto aparece el Fuenlabrada en el horizonte, siendo el choque más importante del mes en la competición nacional. Se comparte récord con los madrileños, por lo que superarlos en el Carpena impulsaría en la batalla por los billetes de la zona noble.

Antes el Panathinaikos llega a Málaga, con opciones claras de colarse entre los cuatro mejores de la Euroliga. Ante los de Xavi Pascual deben los cajistas apurar ese porcentaje reducido para meterse en el Top 8. Una derrota obligaría ya sí a poner todas las fichas en la ACB porque la distancia podría igualarse al número de partidos por jugar. Semana de suma trascendencia para el Unicaja.

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