Tyler Kalinoski, desde la cuna: "Con dos años ya tiraba con estilo a canasta"
Scott y Bridget, los padres del jugador del Unicaja, explican cómo es fuera de la cancha uno de los puntales de Ibon: "Él realmente ama Málaga"
Kalinoski, de niño lanzando
Tyler Kenneth Kalinoski (Cincinnati, 1993) nació en Ohio, pero desde los tres años vivió en Kansas City, estado de Missouri. Desde allí atienden a Málaga Hoy Scott y Bridget, sus padres. Han estado varias veces en Málaga, a la que adoran, y contemplan con orgullo desde la distancia el nombre que su hijo se ha construido en esta ciudad. Es su cuarta temporada en el Unicaja, es miembro de todo el ciclo triunfal de los siete títulos desde el verano de 2022 y un hombre capital en términos de juego y vestuario en la construcción de este bloque legendario que hoy viaja a Valencia. Con más o menos acierto (este año está ligeramente por debajo del 40% en triples), pero un soldado de los que siempre está y que es pegamento. Antes de la Copa del Rey, un acercamiento a la figura de un jugador que será recordado en el Carpena.
"Esta es una familia muy competitiva, sí. Sus dos hermanas juegan al voleibol, Scott jugaba al football. Yo hacía atletismo y jugaba al voleibol, mi padre era un jugador profesional de hockey hielo...", relata Bridget. "Cuando Tyler era más joven jugaba a todos los deportes. Nosotros lo entrenábamos mucho en varios distintos. Cuando tenía 15 años decidió enfocarse en jugar al baloncesto, a esa edad se quitó del resto de los deportes y se centró en el baloncesto. Era bueno, lo hacía bien en el resto de deportes, jugaba de quarterback... Lo gracioso es que siempre podía tirar a canasta desde que era pequeño, era un gran tirador", apostilla Scott Kalinoski. "Tenemos un video de él cuando tenía 2 o 3 años, en una canasta de plástico. Estaba encima de una mesa de picnic. Agarraba la bola y tiraba, la agarraba y tiraba, una y otra vez. Tenía su estilo con sólo 2-3 años. Ha tenido ese estilo desde que era pequeño...", incide la madre del jugador cajista. Al día siguiente de la conversación manda el vídeo que lo atestigua.
¿A qué edad se dieron cuenta los Kalinoski de que tendrían un hijo baloncestista profesional? "Es una pregunta interesante. Tengo una filosofía sobre los niños y los deportes americanos. Los chicos destacan por tres razones. Son físicamente maduros comparados con los demás. Son mentalmente maduros comparados con los demás. Y la última razón es que sus habilidades son más altas que las del resto. Tyler siempre tenía sus habilidades y su mentalidad. Solo no estaba seguro de si podría crecer físicamente lo suficientemente. Siempre pensé que tendría la oportunidad de jugar en la universidad. Cuando estaba allí, no sabía cuánto tiempo tardaría. Cada año, en sus cuatro años en Davidson, mejoró cada vez más. En su año de senior pensé que tendría la oportunidad de jugar profesionalmente", reflexionaba de manera interesante su padre,
La NBA, aunque jugó en las ligas de verano con los Heat, no abrió las puertas, pero sí Europa. "Empezabas a ver cuánto trabajo y motivación tenía. Y su inteligencia en la pista siempre la tuvo. Nos mostró su voluntad y su determinación cuando tuvo la oportunidad de empezar su carrera en Francia, fue muy emocionante. Como madre, siempre pensé que podía hacerlo", explica Bridget sobre ese momento complicado en el que se salta el charco y el hijo se va a miles de kilómetros.
"Si no hubiera sido competitivo, le habría sacado de la casa", bromea Scott cuando se le pregunta si Tyler era tan fiero cuando era pequeño como lo es ahora para defender o coger rebotes: "No era su competitividad lo que me preocupaba, sino su tamaño. Todos los que juegan al baloncesto profesional son muy grandes y no estaba seguro de cuánto crecería. Los tres hijos son iguales, son los de que se caen y se hacen una herida y ya se levantan, no lloran. Son orgullosos".
"Málaga ha sido el mejor lugar en el que ha jugado en su carrera profesional, es un lugar muy especial para Tyler. Probablemente le gustaría terminar en Málaga, porque es un lugar tan especial... Es hermoso. El club es muy profesional. La química de la gente, el equipo y el entrenador han sido excelentes", responde la madre de Kalinoski sobre cuál es la concepción de su hijo sobre Málaga y el Unicaja. "Me gustaría añadir que en su carrera de baloncesto siempre ha vivido en un ambiente muy equilibrado y con un concepto intelectual del juego. Y por la manera en que Ibon gobierna el equipo, parece que reconoce a los jugadores que contribuyen de esa manera. Y ese es el ambiente perfecto para Tyler", añade su padre.
Los Kalinoski han estado repetidamente en Málaga. "Seis veces", relatan, la última vez en Navidad y la próxima en abril. Conocen la ciudad y el ambiente del Carpena y desde la distancia siguen cada partido de manera febril. Ahora también se preparan para la Copa del Rey, para cuadrar horarios y verla. "Estamos abonados a DAZN y lo vemos todo, del Unicaja todos", asegura su padre. Y se han convertido en seguidores de la ACB y las competiciones europeas. "Ella nos dice que se va a mirar partidos y nos pregunta si hemos visto a Valencia, que ha perdido hoy", bromea Scott sobre cómo su mujer se ha convertido en especialista de la Liga. "También hemos estado en Madrid, Murcia, Valencia, Lugo, Bilbao, Zaragoza... Nos ha permitido conocer España también", aseguran. Están plenamente al corriente de la actualidad del equipo, de las lesiones, saben los esfuerzos que está haciendo su hijo con dolores para ayudar al equipo. "Tienes que ser duro en esta familia", apostilla Scott.
Aunque el baloncesto estuvo presente desde pequeño en la vida de Kalinoski, no recuerdan sus padres un jugador o equipo NBA de referencia que tuviera el hijo, sí que seguía a los Jayhawks de Kansas, el equipo universitario. Y también a Purdue, la universidad en la que jugó al padre. No hay equipo NBA en Missouri, pero sí se veía mucho básket. "Quizá, como David Kravish, era fan de los Kansas City Chiefs", recuerdan, el equipo de fútbol americano, multicampeón en la última década de la NFL.
"Yo creo que físicamente está bien y por tanto cómo le gusta el baloncesto, si hay la oportunidad, creo que jugará varios años más. Pero hay una clave, la oportunidad tiene que ser tan buena como en Málaga. Si está en Málaga, creo que estará bien. Si no está en Málaga, creo que estará un poco... Tiene que ser la ciudad correcta", responde Scott Kalinoski sobre cómo ve la carrera de su hijo en unos años. "Tiene que ser el lugar correcto, el equipo, el entrenador... Él realmente ama a Málaga", refrenda Bridget.
Kalinoski estudió Economía y Finanzas y está licenciado, aunque sus padres le ven quizá en un futuro como entrenador de baloncesto. Cuando se le relata lo que se valora en Málaga a Kalinoski, por cómo entiende el baloncesto más allá de los puntos, su padre asegura que "eso significa mucho para mí que lo digas. Hay muchas personas que no reconocen a alguien que hace las pequeñas cosas. Y siempre he sentido que una de las fortalezas de Tyler es que hace todas las pequeñas cosas para el equipo. Y a veces resulta que mete muchos puntos y otras veces no. Tengo una palabra para él que le envío en un texto después de muchos de sus encuentros. Le digo, ganar partidos. Y puede haber un partido en el que solo meta cinco puntos. Pero ganó un par de rebotes, dio un par de golpes y robó un par de balones. Y yo le digo que esas cosas ganan partidos. Y eso ayuda. Hace mejor al equipo. Y no creo que mucha gente lo reconozca", reflexiona finalmente Scott Kalinoski. Oyéndole a él y a Bridget se entiende mejor la figura de Tyler, el 4 del Unicaja, el niño que con dos años ya lanzaba con estilo a canasta.
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