Unicaja, una nueva realidad tras el paseo por las nubes
Tres derrotas por 16 puntos o más, algo que no se había visto en los tres años anteriores, retratan que no existe aún una estabilidad
Alberto Díaz, segundo en valoración histórica
En el acumulado de los tres últimos años, el del ciclo dorado de los siete títulos, el Unicaja no había perdido por más de 15 puntos tres partidos. Esta temporada ya perdió por encima de esa diferencia en La Laguna, Andorra y Lugo. 16, 24 y 16. Ya en enero, la frontera que señalaba Ibon Navarro para ver un equipo más reconible, chirrió mucho la imagen ofrecida en Lugo después de una Navidad en la que se dominaba en el tercer cuarto a Baskonia y Real Madrid, aunque se perdió al final, y se ganó bien al Joventut. Se adivinaba una tendencia al alza, progresos en el juego, aunque no hubiera la consistencia necesaria para batir a los Euroliga. Pero lo que se observó en Lugo fue preocupante. En estos años, salvo una derrota por 40 puntos en Manresa, se había mantenido una línea de competitividad extrema que permitía estar siempre en los partidos. La realidad ahora es ot, aún no se ha alcanzado ese nivel de fiabilidad. Se entiende que no dé para ganarle a los de arriba aún, pero es menos comprensible las desconexiones ante equipos de zona media-baja.
En baloncesto normalmente el deseo de ganar se impone en encuentros igualados. Igual que el Unicaja rebasó al Joventut en deseo en una victoria que necesitaba, en Lugo el Breogán tuvo mucho más que el equipo malagueño, aún en proceso de reordenamiento con dos fichajes llegados en noviembre. Pero esa intensidad y concentración de la que hablaba Ibon Navarro tras el partido de la que había carecido su equipo deben ser mínimos indispensables. Los hubo en Zaragoza, Lleida o Las Palmas, estimables victorias a domicilio. Pero no en las derrotas. El lenguaje corporal de ciertos jugadores tanto nuevos como de veteranos no fue el ideal. La desatención en momentos concretos del rebote fue hilarante. Y es lo que sucede en la ACB, cualquier equipo pasa por encima porque hay calidad y hay trabajo en una Liga en la que la igualdad es uno de sus grandes valores, por encima de los presupuestos.
Existe también un factor mental que alguna vez se ha esbozado desde dentro. La recuperación del estatus de equipo ganador y grande produce liberación en los rivales, ganas también de reinvidicarse. No hay presión, que es del equipo malagueño, por ganar. Y salen jugadores como Andric que ensartan triples (liberados en muchos casos) sin pensar, dentro de contextos con máximo apoyo desde la grada por conseguir una victoria prestigiosa. Hay jugadores que aún no se han enterado de dónde están. Y algunos de los históricos algo despistados. Ante los Euroliga no dio para ganar, pero no existieron esos errores en la aproximación elal partido. Nada irresoluble, pero el margen de error se ha reducido en la ACB, para acudir a la Copa igual hay que ganar la última jornada al UCAM Murcia. Es una nueva realidad tras el paseo por las nubes de estos años.
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