Unicaja-Real Madrid: Mostrarse sin desnudarse (19:00)

El Unicaja recibe al Real Madrid en el Carpena, con los cuartos de final de la Copa del Rey ya en el horizonte, en un partido que servirá para experimentar, guardar alguna carta y sumar sensaciones antes de Valencia

Primer acto

Un tiempo muerto del Unicaja.
Un tiempo muerto del Unicaja. / ACB PHOTO / M. POZO

Con un ojo en Valencia, pero antes hay que jugar otro Unicaja Real Madrid (19:00 horas). No es ningún trámite, aunque inevitablemente todo está condicionado por el partido de cuartos de final de Copa del próximo jueves. Son cosas de un calendario cada vez más saturado, especialmente para los equipos de Euroliga, donde no es raro encontrarse dos veces seguidas con el mismo rival en cuestión de días. Siempre resulta estimulante medirse al conjunto blanco, más aún en una rivalidad que en los últimos años ha dejado episodios muy felices en Málaga, con ambos equipos encontrándose en instancias finales y con un Unicaja que ha logrado mantenerse en ese escalafón competitivo, hasta el punto de convertir en algo casi cotidiano lo que durante mucho tiempo parecía imposible, discutirle los títulos al Real Madrid y arrebatarle dos Copas del Rey y una Supercopa en este ciclo. Y en medio aparece este partido, con esa sensación inevitable de pruebas justas y alguna que otra carta guardada bajo llave, tanto por parte de Ibon Navarro como de Sergio Scariolo.

El Unicaja llega lejos de un escenario físico ideal. Las últimas semanas han dejado un reguero de problemas que han complicado el trabajo. Alberto Díaz y Killian Tillie son bajas seguras, y contar con el francés es cada vez más quimérico en Valencia; Olek Balcerowski tiene dolor en un gemelo, sin rotura tras las pruebas, y tampoco estará Chase Audige, desplazado para asistir al funeral de su madre. Ausencias sensibles, sobre todo la del capitán, cuya importancia se notó ya en el último partido en Alemania. No es la situación soñada para preparar un tramo del curso que el cuerpo técnico suele trabajar con precisión casi quirúrgica, buscando llegar a estas semanas de febrero en el mejor punto posible. La intención en Valencia es jugar tres partidos, pero esta vez el camino previo ha sido más accidentado de lo habitual, con problemas físicos que han ido apareciendo casi de golpe en un equipo que en temporadas recientes había convivido con bastante estabilidad. Se sostiene ese carácter competitivo, que no es poca cosa. Las sensaciones no han sido las mejores en algunos tramos recientes, pero los resultados siguen ahí: el balance global roza el 75% de victorias (24-9) y el equipo ha demostrado más de una vez que sabe sobrevivir a contextos incómodos. Tampoco es un detalle menor recordar que los títulos de Badalona y Gran Canaria llegaron después de derrotas ligueras en la antesala del torneo. No es una garantía de nada, claro, pero sí un precedente que invita a relativizar.

Competir, dar una buena imagen, probar alguna cosa y sobre todo no arriesgar más de la cuenta. El objetivo también pasa por quitarse algo de suciedad de Alemania. "Necesitamos jugar cuanto antes para recuperar buenas sensaciones", decía Ibon en la previa. Inalterable el Madrid en ACB (17-2 y líder), pero más irregular últimamente en Euroliga. Viene de ganar en Belgrado, sin brillar, después de tres derrotas seguidas. Aunque con una enfermería vacía ras recuperar a Maledon y Deck, elementos de una plantilla diseñada para ganar todo. Y con esa presión jugará el Unicaja en Valencia. Antes, el calor del Carpena El ambiente será el de las grandes citas, con todo vendido desde hace semanas y esa mezcla de ilusión y realismo que rodea a un equipo que ha vivido años extraordinarios. La dificultad es enorme, nadie lo esconde, pero también hay una certeza: el campeón de Copa es el Unicaja.

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