Valencia Basket-Unicaja: La versión XXL de una idea (18:30)

El Unicaja visita por primera vez el Roig Arena para medirse al coloso taronja, un reflejo amplificado de su propia filosofía llevada a otra dimensión competitiva, en una cita que exige reacción tras la fea derrota en Lugo

Nedovic doma a los taronjas

Vista del Roig Arena.
Vista del Roig Arena. / ACB PHOTO

Quizá resulte pretencioso afirmar que el Unicaja ha marcado el camino del baloncesto europeo reciente, pero sí parece evidente que su propuesta ha servido de referencia en proyectos que hoy dominan el discurso competitivo, también en Valencia, que ya dejó visos muy potentes la pasada temporada. El baloncesto vive en un proceso constante de mutación, absorción y adaptación, y Valencia Basket ha sabido llevar ese modelo a otra dimensión, con un ritmo exagerado, casi una máquina que no deja de jugar, una tendencia que hoy también representan equipos como el París y que conecta con la influencia del Bonn de Tuomas Iisalo, admirador de Pedro Martínez, pero sin perder de vista lo que se ha construido en Málaga en los últimos años. No hay prueba más evidente de ese espejo que el mercado, donde Valencia dio un paso más a golpe de talonario con la llegada de dos piezas clave del ciclo del Unicaja como Yankuba Sima y sobre todo Kameron Taylor, jugador de culto y hoy uno de los nombres de mayor impacto en la Euroliga, convertido ya en referencia absoluta del conjunto taronja.

Esa idea amplificada ha encontrado su escenario ideal en el Roig Arena, un pabellón imponente y moderno, levantado tras una inversión superior a los 400 millones de euros y señalado ya como la gran referencia arquitectónica del baloncesto europeo, una infraestructura impulsada por el mecenas Juan Roig, símbolo de la dimensión alcanzada y de la ambición futura del proyecto valenciano, que el Unicaja pisa por primera vez (18:30 horas), respaldado por un presupuesto cercano a los 35 millones de euros, doblando al del Unicaja (algo más de 16), con un rendimiento deportivo que empieza a corresponderse con su estructura. El siguiente paso, el más complejo, será convertir todo ese potencial en títulos, un terreno donde no existen las ciencias exactas y que sigue marcando la frontera real de los grandes proyectos, más allá de un inicio de temporada prometedor que ya dejó un primer éxito con la Supercopa conquistada en Málaga.

El Unicaja encara un desafío mayúsculo después de una derrota en Lugo que dejó una imagen fea y poco reconocible. El equipo se desenganchó del partido en la segunda mitad, con desconexiones prolongadas y una falta de respuesta competitiva que no ha sido habitual en este ciclo. Ver al Unicaja entregar la cuchara de esa manera resultó chocante y contrastó de lleno con las señas de identidad que ha construido en los últimos años. Parte del proceso y los cambios de plantilla durante el curso, pero el calendario aprieta y la exigencia ya es otra. Enero eleva el nivel de los partidos, con el regreso de la BCL a la vuelta de la esquina y una fase decisiva en la ACB de cara al corte de la Copa del Rey, un objetivo que el Unicaja quiere alcanzar para estar en Valencia el próximo mes de febrero. Se hace necesario un cambio de mentalidad. Estar más concentrados, más metidos y sostener el nivel durante los cuarenta minutos será imprescindible ante un escenario que no concede margen alguno. Para tener opciones reales de competir, y mucho más de ganar, el Unicaja necesitará ofrecer una versión mucho más sólida que la mostrada hasta ahora. Ibon Navarro insistía en la previa, en una comparecencia tan interesante como reveladora, en la dificultad que está encontrando el equipo para gestionar los malos momentos de los partidos.

El Valencia Basket viene de caer en Euroliga con el Mónaco, un resultado que apenas altera a un equipo acostumbrado a competir cada dos días y a convivir con la máxima exigencia. Con una plantilla de 16 jugadores de primer nivel, responde a los cánones habituales de estos grandes portaaviones europeos. No es casualidad que esté pugnando por el liderato continental, una condición que habla por sí sola del nivel del rival al que se enfrenta el Unicaja. Una oportunidad para seguir creciendo y medirse en escenarios de máxima exigencia, los mismos que acaban marcando diferencias cuando llega la hora de la verdad. Con tres jornadas aún por disputarse antes del corte de la Copa del Rey, el Unicaja necesitará al menos dos victorias más para no depender de terceros, y firmar un buen papel en Valencia cobra especial valor por el momento del que viene. Hacerlo, además, ante un rival que ha ejercido como espejo y que ha llevado una idea compartida a su versión XXL.

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