Valencia-Unicaja: Volvemos en febrero (70-76)
Magnífico partido en el Roig Arena, sede de la Copa en unas semanas, para tumbar al Valencia Básket y acercarse al billete
Así fue el partido
Tremenda victoria, de muchísimo valor, del Unicaja en el Roig Arena (70-76), primer equipo que lo consigue en competición nacional. En la fabulosa instalación construida por el dueño del Mercadona se celebrará en unas semanas la Copa del Rey. Había alguna duda tras las derrotas navideñas, pero no, con altísimo porcentaje estará ahí el campeón vigente. El mensaje fue potente. En una temporada en la que los equipos de Euroliga parecen más inaccesibles, el Unicaja venció por primera vez en este curso a uno de ellos de una manera convincente. Es innegable que las piernas pesaban en el equipo rival, hasta hace dos días el mejor equipo de la Euroliga, en un calendario agotador. Pero el Unicaja supo exprimirse y exigir a la máquina que adiestra Pedro Martínez, hacerle el partido incómodo y largo, en unas cotas de anotación inusuales en los dos equipos, normalmente con 15-20 puntos más por partido. Es parte también de la ductilidad que tienen los planes de partido, adaptarse a diferentes escenarios. Y el Unicaja lo hizo con una historia humana detrás de las que hacen al deporte algo especial. Hace dos días perdió a su madre Chase Audige (había perdido a su padre meses atrás), pero quiso entrenar y jugar en Valencia. Y fue la pieza esencial en el triunfo, con 20 puntos y una hiperactividad defensiva que este equipo necesitaba como el comer. Verle llorar emocionado tras el partido era conmovedor. Un guerrero, el pequeño de siete hermanos, crecido en Nueva York y con raíces jamaicanas, a cuya isla defiende. La victoria llevó su nombre.
El Unicaja supo sufrir tras empezar a remolque. El Valencia es un AVE que si va por el carril es imparable a nivel continental, ahí lo está demostrando. Se fue por 10 puntos, pero el Unicaja aguantó el envite, le sentó bien la salida de Alberto, la primera rotación. Con bajos porcentajes de los dos equipos, apenas un 40% de tiro, el rebote se antojaba importante y el Unicaja lo dominó durante todo el partido y fue un punto de apoyo importante. Estaba inmenso defensivamente Balcerowski, en uno de los grandes campos de mejora que tiene para sus cualidades, la intimidación, con cuatro tapones y marcando el territorio. Empezaba a sentirse cómodo el Unicaja, parapetado, con alguna posesión para ponerse por arriba sin consumarlo, pero con buenas sensaciones al descando (39-36).
En la segunda parte llegó el momento del Unicaja. Ya cogió el mando en el marcador tras casi cuatro minutos sin anotar. Entró Perry y fluyó el equipo. El de Florida ofreció su mejor versión, necesaria para que este equipo funcione. Encontró a sus compañeros, robó un par de balones por anticipación y progresivamente cogió la batuta. Grandísimos minutos defensivos, es verdad que con bajísimo acierto del Valencia, pero causando los problemas que se deben cuando un equipo tiene falta de energía y va perdiendo confianza. Y emergía por encima de todos Audige, ya con un primer tiempo notable y con un segundo cum laude, con dos triples desde las esquinas que eran dos ganchos al mentón de un Valencia. Se enganchó hasta un dubitativo Sulejmanovic, con seis puntos seguidos. Se marchó hasta los 10 puntos de renta, que gestionó bien. Con algún problema en la creación, pero una canasta de Killian Tillie a media vuelta faltando minuto y medio y un robo posterior de Kalinoski acabó decantando un partido muy valioso y necesario para aumentar la fe y la confianza. En el nombre de Chase Audige y su madre.
Temas relacionados
No hay comentarios