Wurzburg-Unicaja: Desastre en Alemania (80-71)

Dura derrota ante el Wurzburg que obliga a ganar en Francia so pena de quedar con alta probabilidad eliminado

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Duarte realiza un mate.
Duarte realiza un mate. / BCL

Partido lamentable del Unicaja en Alemania, uno de los peores de la gloriosa era Ibon Navarro (80-71). El equipo malagueño fue rebasado en todas las facetas del juego por un Wurzburg que venía de siete derrotas consecutivas pero que mostró orgullo y hambre. Adoleció de ese apetito, la energía y la agresividad necesarias para conquistar una pista complicada, ante un equipo que sabe jugar al baloncesto. La situación es bastante delicada, como nunca había sido en esta etapa en la BCL (tres Final Four seguidas). Ahora mismo hay un riesgo real de quedar eliminados si no se gana en la siguiente jornada en Francia, ya después de la Copa y la ventana. El equipo ahora está cogido con alfileres, con problemas físicos en jugadores claves y una evidente falta de fluidez ya esbozada en semanas anteriores pero que había sido tapada por las victorias. En Alemania la manta se convirtió en un bañador.

Antes del desastre, el Unicaja salió de manera correcta, con un Chase Audige marcando la línea defensiva, propiciando pérdidas rivales y con buen acierto en el triple (9-18), pero la continuidad no existió con la rotación. El Wurzburg jugaba a fuego, cogía rebotes en ataque y progresivamente dinamitaba con el bloqueo directo al Unicaja, que encallaba en ataque, fallando excesivos tiros libres y sin producir canastas de dos. Ya se conocía el nivel de Carr y Mintz, pero el canadiense y el norteamericano lo ratificaban en el pequeño cubil del Tectake Arena, reducido por muy ruidoso, también con una veintena de aficionados españoles detrás del banquillo cajista insuflando ánimos. Con una canasta sobre la bocina igualaba el cuadro bávaro (21-21).

El Unicaja se había descuadrado e Ibon no encontraba el equilibrio en sus quintetos. El partido estaba atrás, en la capacidad para sufrir y generar pérdidas. Sólo Audige parecía haberse enterado de la agresividad que había que desplegar. Cobbs se mostraba esta vez más errático, con un par de pérdidas dentro de un contexto de poca movilidad y sin posibilidad apenas de correr. Se escapaba hasta por 10 puntos el Wurzburg (37-27), percutiendo con facilidad, con segundas y hasta terceras opciones. Después de un brutal mate de Chris Duarte aprovechando una autovía, un par de minutos buenos finales, con un quinteto que surtía mejor, permitía maquillar al descanso (45-43).

Al lado de lo que se vio en la segunda parte, el primero fue primoroso. Estuvo superado completamente el Unicaja, muy blando, sin energía, perdiendo el 80% de los balones divididos, con el contrario reboteando de manera sencilla en el aro propio, sin soluciones ofensivas cuando los triples (es cierto que varios de alto porcentaje y abiertos errados) no entraban. Además, sin un Balcerowski tocado físicamente. Pedía Ibon variedad ante esa coyuntura. El Wurzburg añadía jugadores enchufados. Ivey le daba un relevo excelente a Carr y Charles Thompson, el hijo de un gran boxeador, decidía que cualquier balón escupido por el aro era suyo. El Unicaja ofrecía sensaciones tétricas, de no saber cómo por dónde iba el encuentro y de cómo revertilo. La diferencia se iba disparando progresivamente. Otra vez encima de 10, por encima de 15 ya en el último cuarto, también con el average perdiéndose ante los alemanes. Se bajó a 10, pero ningún triple entró. Y se rubricó una dura derrota. Preocupante.

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