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Alumnos sordos en clases de silencio

  • Hay escolarizados 41 alumnos sordos en los institutos de la provincia, cuatro de ellos aún no cuentan con intérprete de lengua de signos y diez tan sólo lo tienen en la mitad de su horario

  • Hoy vuelven a reclamar sus derechos

Una intérprete signa a un grupo de alumnas. Una intérprete signa a un grupo de alumnas.

Una intérprete signa a un grupo de alumnas. / m. h.

Desde el 15 de septiembre cuatro alumnos con discapacidad auditiva de la provincia de Málaga no tienen más que silencio en sus clases del instituto. Sin intérprete en ninguna de sus asignaturas, pasan el tiempo con tremendas dificultades para la comunicación mientras esperan la llegada del ansiado profesional que les posibilite la integración en el aula. Y otros diez tan solo tienen el recurso en la mitad de su horario. En total, 14 de los 41 alumnos de Secundaria, Bachillerato y Ciclos Formativos no están atendidos o lo están mal porque les faltan horas. Puede parecer una cifra demasiado pequeña dentro de los miles de alumnos escolarizados en estos niveles. Pero supone que el 34% del colectivo no puede llevar sus enseñanzas con la normalidad del resto. Por eso hoy, junto con la otra cara de la moneda, los intérpretes de lengua de signos, volverán a denunciar la precariedad del servicio con una concentración en la plaza de la Constitución a partir de las 18:30.

Según estima el colectivo de intérpretes, un total de 250 horas de atención directa al alumnado no se están cubriendo, "250 horas en la que los alumnos y alumnas sordos no tienen acceso a la información, a la comunicación y a la integración real y efectiva en las aulas como ciudadanos de pleno derecho", reivindican. Estudiantes de los institutos Litoral, Mayorazgo, Cocha Méndez Cuesta y Profesor Isidoro Sánchez todavía esperan a su intérprete un mes después del comienzo de curso. Y en los IES Santa Bárbara, Politécnico Jesús Marín e IES Nº 1 Universidad Laboral, por ejemplo, las horas de contratación no son suficientes para cubrir la demanda. Rosa Ruiz Santana, portavoz del colectivo profesional, insiste en que "los alumnos sordos que no tienen intérprete son muebles, están cazando moscas, intentan hacer lo que pueden pidiéndole los apuntes a algún compañero pero eso no es respetar las leyes que los respaldan, tanto que hablan desde la Junta de Andalucía de la inclusión, la calidad en las aulas y la atención a la diversidad".

También denuncian que no hay intérprete para los exámenes de recuperación, los de selectividad, las actividades complementarias y extraescolares fuera del horario lectivo, los trámites administrativos…y numerosas ocasiones en las que es necesario. "Los alumnos sordos necesitan, al igual que el resto de compañeros una formación académica y una orientación laboral adecuadas, necesitan sentirse parte integrante del grupo de clase, superarse, aprender y crecer como personas, algo que resulta imposible si no tienen el recurso de acceso a la información necesario", consideran los intérpretes.

Y mientras los alumnos padecen la falta de recursos, los trabajadores lo sufren en sus escuetas nóminas. El servicio se subasta a empresas privadas a través de la Agencia Andaluza de Educación y éstas contratan a los especialistas de forma parcial y, a veces, por tan sólo cinco horas a la semana. "Nos suspenden el contrato en las vacaciones de verano y en la seguridad social nos dan de alta con una categoría inferior a la que nos corresponde según la titulación de Técnico Superior que se nos exige para poder trabajar", apuntan los afectados. Estos trabajadores llevan pidiendo desde 2008 ser asumidos por la Junta de Andalucía como personal laboral, algo que no supondría para la administración regional un desembolso mucho mayor al que hacen al subcontratar el servicio, según calculan los intérpretes. "Es una cuestión de falta de voluntad política", dicen.

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