Carnaval de Málaga | primera semifinal COAC La copla hecha suspiro

  • La primera semifinal del COAC deja buenas sensaciones y prepara el camino para la batalla final del próximo viernes

La comparsa "El arrecife" cerró la primera noche de semifinales. La comparsa "El arrecife" cerró la primera noche de semifinales.

La comparsa "El arrecife" cerró la primera noche de semifinales. / José Luis Pérez

No hay más que alzar la vista al frente y mirar al escenario para ver que todo el esfuerzo puesto por las agrupaciones de canto merece la pena. Detrás de la pluma de los letristas y los sones de los músicos hay alma, pero en las voces de los componentes hay corazón, y eso es más que necesario: es imprescindible. La primera semifinal de este COAC, más corto en agrupaciones que el año pasado en ambas fases, tuvo sus momentos de cal y sus impresiones de arena. Sí que hay algo claro: la Gran Final del Carnaval de Málaga se acerca y no caben traspiés en esta senda.

La primera fase de esta historia comenzada anoche en el Cervantes fue la que nos reflejó las edades del hombre. Los niños del Susi, "La supermurga", llenó todo lo que debía llenar sobre las tablas y entre el respetable. Sí, llevan razón, hay muchos golpes de pecho por la cantera pero también son los espectadores los que aguardan fuera (con el frío, vaya lógica) a que terminen para entrar a escuchar el Concurso. Gracias a Momo están fuera de la competición y su ilusión es la que les hace cantar, sin que importe que en el patio de butacas seamos la mitad del aforo. Bien por esta escuela.

Acto seguido, "La voz del corazón" regaló excelentes sensaciones. La juventud, divino tesoro, puso en un aprieto a su director al cantarle en el coloso azul con él presente. Hay muy buenos mimbres entre sus letras y sus pasiones. Y, por encima de la actuación, permítanme que señale lo siguiente: esta pasión une fuerzas que, quizás hasta ahora, no se conocían, y alejan a la juventud de esos debates propios de la edad donde caer en tentaciones innecesarias. Que vuelvan, por favor.

Y ya, irremediablemente, llegamos a la competición. Peñarroya-Pueblonuevo ha ido dando saltos de calidad y ha conseguido estar en una semifinal. "Pisando fuerte" contó con fallos en la afinación pero un repertorio mejor en sus variantes de pasodobles y cuplés. El premio es cantar en el Cervantes y comprobar, mirando en la escena y entre el público, que mereció la pena. Por su parte, la murga de La Cala volvió a presentar un tipo de riesgo: la periodista "Letizia, siempre al filo de la noticia" permitió carcajadas en el popurrí aunque dejó escapar algunas oportunidades en la parte central de su actuación. Eso sí, la autocrítica al mascar letra en los pasodobles les hacen merecedores de un agradecimiento. Hay esperanza.

Pasado el descanso, la vuelta de Er Dito al Cervantes era más que esperada. Ahí estuvieron rompiendo moldes "Los fabulosos", con un pasodoble crítico hacia la violencia de género y el concurso promocionado por el Ayuntamiento de Málaga a la mejor letra social en este tema. Las voces son una delicia y han puesto la velocidad de crucero para pelear en la final. A resaltar el cuplé de la Semana Santa y sus famosos.

Otro de los grandes premios de la noche llegó de la mano de "No teníamos que haber salido". El tipo nos suena de sobra en Málaga capital, donde vivimos centenares de despedidas de soltero, pero la ilusión por cantar en este templo sumó enteros a la murga gaditana de Los Barrios. Quizás se echó de menos una letra más a Málaga, pero Canelo volvió a salir (lástima perderme su primera aparición en la ESAD) y bordó un nivel más que aceptable para esta fase. Se lo merecían.

El broche de oro estuvo presente por partida doble. De la voz femenina de "Imagina que..." salió una comparsa competidora, no viene a ponerlo fácil al jurado. Críticas con la gestión de De la Torre y al cambio en el gobierno andaluz tras décadas de socialismo. Es el Carnaval comprometido, el que a veces duele, el que realmente no se desperdicia. Corrigieron fallos respecto a semifinales. Cerró la noche la comparsa de Ronda con "El arrecife", que remató su candidatura a la final con un pasodoble al sentimiento con las inundaciones de Teba y Campillos. Los cuplés necesitan, eso sí, más dedicación.

Por cierto, me sumo a la petición de no usar flash en el Teatro. La magia se rompe a golpe de click en la pantalla y es una pena que, por nuestra insensatez, molestemos a los grupos.

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