La voz invitada de Sergio de Andrés Osorio

La Ley de Seguros Agrarios cumple 40 años

  • Es la base de uno de los sistemas de seguros combinados más desarrollados del mundo.

Imagen de archivo de un tornado en El Ejido. Imagen de archivo de un tornado en El Ejido.

Imagen de archivo de un tornado en El Ejido.

La Ley 87/1978, de 28 de diciembre, de Seguros Agrarios Combinados, ha cumplido 40 años. Esta ley fue la primera aprobada tras la entrada en vigor de la Constitución Española, que también ha celebrado su 40º aniversario, y es fruto de los Pactos de la Moncloa y del consenso político que se produjo durante los años de la Transición.

Además, esta norma es uno de los pilares de la clara apuesta de los padres de la Carta Magna por la transformación y modernización del sector agroalimentario, una de las industrias más potentes y exportadoras de España, país que fue pionero en la aprobación de una norma así.

El objetivo de esta ley era conseguir un seguro agrario que fuera capaz de proteger a las explotaciones agropecuarias de los múltiples riesgos a los que están sometidas derivados de la variabilidad climática de España.

Desde su aprobación, hace 40 años, sigue vigente y ha dotado al Sistema español de Seguros Agrarios de un valor único y una destacable estabilidad, a través de la cooperación público-privada. Por un lado, el sistema está basado en el equilibrio técnico entre las primas y los siniestros y, por otro lado, es un modelo caracterizado por la participación de los agricultores y ganaderos, a través de sus organizaciones representativas; las administraciones públicas, que subvencionan una parte importante del coste de los seguros; y el sector asegurador, que actúa en forma de un pool de coaseguro gestionado por Agroseguro, S.A.

Todo esto permite la consolidación del Sistema español de Seguros Agrarios como uno de los más desarrollados y eficientes del mundo, comparable, únicamente, con sistemas como el de Canadá o Estados Unidos, y que despierta el interés en otros países, sobre todo, porque incluye coberturas para todos los cultivos y para la práctica totalidad de los riesgos, no sólo contra los más clásicos, como el pedrisco o el incendio –que son los que caracterizan a los seguros en otros países–, sino también climáticos y epizoóticos.

Además, el Sistema dispone de procedimientos y criterios técnicos muy probados, tanto en el diseño de los productos de seguro, como en la gestión de las pólizas y en la tasación de los siniestros. Por eso, España, como referente para otros países, organiza visitas oficiales para dar a conocer el funcionamiento de nuestro sistema y poder desarrollarlo en otros lugares del mundo.

Flexibilidad

En cualquier caso, no debemos olvidar que el sector agropecuario es un sector vivo y, por lo tanto, el Sistema español de Seguros Agrarios debe ir evolucionando y adaptándose a sus necesidades. En este sentido, de cara a 2019, ya está aprobado el 40º Plan de Seguros Agrarios Combinados, que destaca, entre otras cosas, por la creación de una nueva línea para el cultivo de caqui, actualmente asegurado junto a otros frutales, así como por la creación de un nuevo módulo para el seguro de cereza en Extremadura. Esto pone de manifiesto la flexibilidad y la personificación de los seguros agrarios, así como la disposición de los grupos de trabajo para adaptar, cada vez más, los seguros a las demandas y necesidades locales.

Además, como cada año, en 2019 se va a continuar con el perfeccionamiento técnico de las diferentes líneas de seguro y se va a trabajar, fundamentalmente, en consolidar y completar el diseño de las líneas, favoreciendo su adaptación a las condiciones reales del cultivo, a las características del riesgo, al destino de las producciones, al tamaño y estructura de la explotación, a las técnicas de prevención del riesgo y a los resultados actuariales del aseguramiento.

Balance

Dejamos atrás un año que se ha cerrado con una previsión de indemnización de más de 700 millones de euros, principalmente, por los daños del pedrisco, una cifra similar a la registrada en 2017, sobre todo por la sequía, encadenando, así, dos años de elevada siniestralidad.

No podemos negar que cada día se hace más evidente la influencia del cambio climático en España y, especialmente en estos dos últimos ejercicios, el Sistema de Seguros Agrarios ha respondido con eficacia y solvencia. Desde Agroseguro se ha hecho un gran esfuerzo para realizar una planificación de las peritaciones, con el objetivo de poder adelantar el pago de las indemnizaciones en la gran mayoría de los casos, gracias también a la profesionalidad y disposición de los peritos para finalizar los trabajos de tasación en el menor tiempo posible.

En definitiva, en un sector tan especializado como el de la gestión de los riesgos a los que se ven sometidos los agricultores y ganaderos, el Sistema español de Seguros Agrarios da respuesta, a día de hoy, a las grandes cuestiones que se plantean, sistemáticamente, a la hora de buscar soluciones a los daños económicos y sociales provocados por los fenómenos de la naturaleza como heladas, sequías o inundaciones.

Entre ellas, citaría que el seguro agrario es un instrumento de gestión muy útil para la sociedad mediante la protección a los profesionales de la agricultura y la ganadería, y en constante evolución ya que se adapta a sus necesidades. Además, es capaz de hacer frente al reto de cubrir esos grandes riesgos ya mencionados, a través de la técnica aseguradora, y todo ello es posible con la colaboración entre la Administración y el sector privado.

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