Brote de listeriosis

El colegio de veterinarios apunta que falló el plan de autocontrol de Magrudis

  • Desde 2017 la empresa de La Mechá se rige por un sistema de autocontrol que le permite recibir inspecciones cada 18 meses

Las instalaciones de Magrudis, la empresa de la carne contaminada de La Mechá. Las instalaciones de Magrudis, la empresa de la carne contaminada de La Mechá.

Las instalaciones de Magrudis, la empresa de la carne contaminada de La Mechá. / EFE/Juan Chicano (Sevilla)

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El Colegio de Veterinarios de Sevilla ha asegurado que el caso del brote de listeriosis está provocado “muy probablemente, por la falta de higiene en el proceso productivo del producto, lo que denota la más que probable existencia de fallos en los sistemas de autocontrol interno de la industria productora y, en especial, la más que posible ausencia de controles de listeria de acuerdo al reglamento CE 2073/2005 de la Unión Europea”. Yañade que “obedece sin duda alguna a un hecho puntual y perfectamente localizado”.

Magrudis ha pasado de tener inspecciones cada seis meses a tenerlas cada 18 meses desde 2017

En efecto, Magrudis ha pasado de tener inspecciones cada seis meses a tenerlas cada 18 meses desde 2017, un cambio de periodicidad que se debe a que este último año se comprometió a cumplir un plan de autocontrol alimentario. El establecimiento de un sistema de autocontrol fue determinante, según fuentes municipales. Desde ese momento la empresa asumió la responsabilidad en el seguimiento y captación de datos de acuerdo con la normativa vigente. El sistema de revisión y clasificación es un modelo estándar de la Junta de Andalucía de acuerdo con las directrices europeas.

Según fuentes municipales, en 2015 Magrudis se dio de alta en el registro sanitario de la Junta de Andalucía con categoría B, de acuerdo con el sistema de clasificación de establecimientos alimentarios en base al riesgo. Esto suponía que cada 12 meses tenía inspección y supervisión.

En noviembre de 2016 se eleva a la categoría A, que supone inspecciones y supervisiones cada seis meses. Este cambio sucede tras una inspección ordinaria con el método basado en riesgo por parte de los inspectores municipales del área de Consumo.

En julio de 2017 se realiza una nueva inspección por parte de los inspectores de Consumo en la que se establece que la categoría del establecimiento es C “al haber implantado un plan de autocontrol de acuerdo con el sistema de clasificación de establecimientos en base al riesgo”. Esa categoría C implica que las inspecciones son cada 18 meses.

En julio de 2019 la empresa Magrudis notificó a la Junta de Andalucía la ampliación de sus instalaciones y que cumplía el sistema de autocontrol. No hay constancia de que ese escrito fuera remitido por parte de la Junta de Andalucía al Ayuntamiento de Sevilla. En él, la empresa afirma que dispone de la documentación que lo acredita y garantiza que “se han mantenido las condiciones técnico sanitarias iniciales y correcto funcionamiento del sistema de Autocontrol y su cumplimiento durante el tiempo que se desarrolle el ejercicio de la actividad”.

Las categorías de una industria alimentaria en base al riesgo se establecen conforme a los criterios marcados por la Junta de Andalucía y de los datos que la propia empresa facilita y de los que se hace responsable.

El servicio de consumo del Ayuntamiento trabaja siguiendo el Reglamento 882/2004 del Parlamento Europeo y del consejo de 29 de abril, donde se establecen las normas generales para la realización de los controles oficiales que permitan comprobar el cumplimiento de la normativa aplicable y con el fin de garantizar un elevado nivel de protección a los consumidores en relación con la seguridad alimentaria.

En estas inspecciones ordinarias no se toman muestras salvo que así lo determine un plan de inspecciones de la Junta de Andalucía. Se comprueba el funcionamiento y la documentación.

El Ayuntamiento realiza inspecciones periódicas y aleatorias en las empresas con mayor volumen o que presentan situaciones de riesgo. No ha sido el caso de Magrudis al tener un producto al horno con elevadas temperaturas de cocción, tener un sistema de autocontrol, no tener ningún antecedente y por los productos y el volumen de su distribución.

En 2019 los servicios municipales ha realizado 335 análisis de alimentos en relación con la listeriosis. Todos han sido negativos.

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