Investigan si varias roturas de la vía han sido la causa del accidente de Adamuz
El ministro de Transportes asegura que no sabe si ha sido el origen del siniestro o una consecuencia
Todos los detalles de la tragedia de Adamuz
El paso de las horas tras el trágico descarrilamiento del tren Iryo en Adamuz mantiene abierta la investigación y crece la incertidumbre en torno a las causas del accidente, que ha dejado 40 víctimas mortales. Aunque el presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, ha evitado especular, ha garantizado que se “conocerá la verdad” y se trasladará a la ciudadanía. Mientras tanto, el ministro de Transportes, Óscar Puente, ha señalado que existen varias hipótesis, entre ellas la posibilidad de que el origen esté en roturas de la vía provocadas por fallos en la soldadura, aunque ha insistido en que aún se desconoce si son la causa o la consecuencia del siniestro.
Una rotura en la vía, en el punto del siniestro
Una de las imágenes que circulan muestra un fragmento del raíl desprendido en el tramo donde se produjo la catástrofe. Ese mismo sector había sido atravesado por tres trenes más en los 20 minutos previos, sin que se reportaran incidencias, lo que complica aún más la determinación de las causas.
La investigación está en manos de la Comisión de Incidentes y Accidentes Ferroviarios (CIAF), a quien el ministro ha delegado el análisis técnico. Puente describió el siniestro como un accidente “muy extraño”, un calificativo que también empleó el CEO de Iryo, Carlos Bertomeu, al destacar que ocurrió en una recta, a velocidad moderada, y en un convoy moderno y recién revisado.
Renfe descarta el error humano y plantea dos posibilidades
Desde el mismo domingo por la noche, el presidente de Renfe, Álvaro Fernández Heredia, ya apuntaba dos posibles explicaciones: fallo de infraestructura o fallo del tren descarrilado. Rechazó, sin embargo, la hipótesis más extendida en ese momento: que el Iryo arrollara al Alvia. Según explicó, el sistema de frenado de emergencia no se activó por la falta de margen temporal, estimado en solo 20 segundos.
Ambos trenes circulaban por debajo del límite de velocidad establecido en 250 km/h. El Iryo lo hacía a unos 212 km/h, y el Alvia a 200 km/h, por lo que el factor humano también ha sido descartado por el momento.
El foco: la aguja, la recta y los vagones traseros
El descarrilamiento se produjo poco antes de las 20:00, a la altura de una aguja ferroviaria, aunque el tren no hizo uso de ella. La colisión se originó cuando los tres últimos vagones del Iryo se salieron de su vía e invadieron la contigua, por la que circulaba el Alvia. El punto donde se produjo la colisión es una recta, lo que aumenta la extrañeza del suceso según los técnicos. Bertomeu detalló que el tren Iryo pasó revisión el 15 de enero y que fue adquirido hace solo tres años.
Según Renfe, los tramos de vía donde se produjo el accidente habían sido intervenidos por Adif en mayo, aunque en los meses recientes se habían reportado al menos seis incidencias eléctricas, no estructurales.
¿Puede un tren descarrilar por los vagones traseros en una recta sin mediar error humano ni exceso de velocidad? Esa es una de las preguntas clave que deberán esclarecer los técnicos, más aún cuando los supervivientes relatan una fuerte vibración, similar a “un terremoto”, justo antes del vuelco.
A la espera del informe técnico
El hecho de que el tren descarrilado invadiera la otra vía fue determinante en la gravedad del siniestro. El propio ministro Puente admitió que si no hubiese circulado otro tren en sentido contrario, no habría que lamentar víctimas mortales. La distancia del lugar del accidente a la estación de Adamuz es escasa, y las tareas de excarcelación aún continúan en los vagones más dañados.
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