La familia del Valle acaricia el alma del Cervantes
Fallo del jurado aparte, la Compañía del Valle abrochó una participación que hizo estallar de emoción el Cervantes, Guti regaló unos pasodobles de alto nivel y Los Máquina volvieron a ser la propuesta más seductora entre las murgas
La final del Carnaval, con ausencias sorpresa y una lucha de estilos
La crónica de la final siempre queda eclipsada por el fallo del jurado. Lo bueno de realizarla antes de saber la deliberación es que lleva una carga de verdad mayor. Y no hizo falta conocer la clasificación para entender que lo logrado por La Comparsa del Valle fue un pase para la historia. Una constante caricia al alma que fue cargando la energía del teatro hasta que al acabar su función supuso una explosión de emoción. Quedará para el recuerdo su última entrega para abrochar un regreso al concurso inusitado.
Si su repertorio entró por el corazón, el de El Asesino de Comparsistas lo hizo por el estómago. Jesús Gutiérrez apeló a los códigos más esenciales del concurso con una tanda de pasodobles memorable. El grupo hizo el resto con una actuación e interpretación que en su tercera sesión alcanzó su cénit de perfección. Marbella y David Santiago apelaron a su credo más reconocible en sus respectivas entregas; Almería exhibió por última vez su gran juego de voces.
Los Máquina volvieron a salir triunfadores, al menos a juicio del ‘aplausómetro’, en una modalidad de murga algo más inestable. Los Ahumaos y Los Psico-Zi soltaron buenas tandas de cuplés, Los del Prendimiento arrearon con crudeza y Menuda Noche no terminó de llegar del todo. Sensaciones y quinielas muy personales hasta que se volvió a alzar el telón y el secretario del jurado, en la ciudad de Málaga, ya muy de madrugada, repartió alegrías y desencantos por las inmediaciones del teatro.
Los del Prendimiento | Una murga que no se muerde la lengua por Málaga
El tercer pase en su segundo año les viene a confirmar como un soplo de aire fresco en la modalidad. Porque han creado un sello propio en algún lugar entre el humor y la crítica. Si generalmente se señala a los comparsistas por regalar los cuplés, ellos emergen con una visión feroz y un látigo en la garganta durante su tanda de pasodobles.
Sin decir su nombre, el primero arremete fuertemente contra Luis Bermúdez, cuya gestión al frente de la Fundación consideran servil al alcalde y que no ha valido para mejorar ni el concurso ni la calle. Y el segundo se lo lleva Francisco de la Torre con una llamada a la acción a los malagueños para que se acuerden de todo ello la próxima vez que vayan a las urnas.
En los cuplés no brillan especialmente. Hay uno dedicado a esa prueba de fuego para una pareja que son las ventosidades en presencia del otro. Y el segundo es metacarnavalero y de última hora con cameo de José Mari Valenzuela, capitán general de Los Zarbori. En pleno Carnaval de pullitas, estas cuestiones certifican también la buena salud de la competencia entre murgas.
Su repertorio es al tipo en todo, y con la defensa de la ciudad por bandera, lo cual les permite conectar bastante con el público. La murga de los niños estará en las tablas todo el tiempo que quieran, sin duda.
El Asesino de Comparsistas | Han revivido la comparsa
De todas las participantes, es la comparsa más redonda y completa de todas. Trae un repertorio genuino y letras contundentes de Jesús Gutiérrez. Lleno de variedad musical, con un trabajo de afinación de relojería y una defensa de los componentes sobre las tablas de diez. Un grupo sabe cuándo, independientemente del veredicto del jurado, ha dado con la tecla ese año. Y ellos lo saben. El asesino de comparsistas ha revivido la comparsa.
La tanda de pasodobles, donde hay que dar el do de pecho, más en una final, está muy a la altura. Primero, en defensa del gremio contra los que rajan de la fiesta y un remate al tipo. Y sublime el segundo, en réplica a la tensión del alcalde con los ciudadanos en un pleno. Lo hacen explicándole que el Cervantes es el pleno de los carnavaleros. Y un cierre brillante: “Y si esto que yo le canto no le gusta y no lo va a tolerar, anda y sea bueno, levántese señor alcalde, y desaloje usted este pleno”.
Además, han ido ganando más seguridad y confianza en sí mismos a cada pase para llegar pletóricos al momento de la verdad.
Los cuplés también apuntan a la corporación: primero le piden enchufe en el Ayuntamiento a De la Torre para redimirse y luego señalan a Teresa Porras como invocadora de las lluvias para que el agua limpie las calles.
Los Ahumaos| La sorpresa vino con cuplés potentes
Muchos no esperaban a Los Ahumaos en la final, si bien estuvieron muy a la altura. Y compitieron los puntos donde hay que hacerlo, en los cuplés y en el popurrí. Se marcaron una tanda muy buena para demostrar que no estaban entre los mejores por casualidad.
También cambiaron el principio de la presentación para aparecer con un chubasquero y una dedicatoria para la borrasca Leonardo. El hecho de que la puntuación de la final tenga una ponderación mayor que la semifinal seguro que dio vuelco a más de un devenir en las tabletas del jurado.
Los cuplés, decíamos. Los abrieron con una relación sexual con una IA femenina en una aplicación de citas y desataron la carcajada con el gran golpe en el segundo. Tras ir detallando (con interpretación etílica) la ingente cantidad de alcohol ingerido y alguna que otra droga, lamentan que al pararles la policía les multen por no tener la baliza homologada. La interpretación llega también al estribillo, durante el que se quedan dormidos por el colocón.
En los pasodobles, recado para los políticos con insulto en la última frase y una llamada a la gente a que aproveche la vida. Y algún pegote nuevo en el crucigrama de su popurrí para irse con muy buen sabor de boca.
Los Apóstoles | Un evangelio que entra por cada poro
Hay un evangelio valiente, poético y contundente. Y hay un grupo de apóstoles que sabe llevarlo a cada estómago y cada alma. Esta comparsa es puro David Santiago; su sello está en todo. Y este grupo canta de una manera que traspasa la cuarta pared y la piel. Este año menos es más. Porque ese más es la vuelta del niño de Ana en todo su esplendor.
Además, son otro de los grupos a los que la final les hizo crecer más. Y creer más. Porque el grupo va a ciegas con todo lo que su poeta le traiga. Y David Santiago se ha permitido un lujo al que pocos se atreven: escribir de lo que piensa y siente, no para concursar. Ser uno mismo en un repertorio de Carnaval es lo más parecido a la libertad.
Por eso dedica una letra en pro del Materno y sus trabajadores frente a quienes nos gobiernan. Y, sobre todo, trae un segundo en el que el autor se desnuda por completo para explicar que si escribe un repertorio es para seguir luchando contra las injusticias y sin miedo a un jurado. Y como sucede que el remate musical es una lanzadera y las gargantas de la comparsa son pura emoción, las dos letras llegan mucho al público.
Si por David Santiago fuera, renunciaría a los cuplés para hacer cuatro pasodobles. Por eso los aprovecha para dar caña en ellos. De hecho, utiliza el mismo remate en ambos para llamar “tontos” a los ocupantes del palco presidencial en la final.
Los Psico-Zi | Riesgo confiando en la personalidad de Rigoberto
La tercera sesión de terapia humorística de Rigoberto Barranco les confirma como la opción más diferente, o al menos el estilo más arriesgado, de todos los presentes en la final. Y a él se aferran para sorprender con cuplés inesperados cuyo último impacto no es fácil de predecir. Se agradecen esos giros callejeros en el teatro.
Por eso uno no se espera que los animales que pululan por la ciudad (“jabalíes fumando porros con los chavales”, “flamencos cantando tientos”) acaben con alusión a un votante de VOX leyendo en la biblioteca.
Pasodoble primero al miedo a acompañar a un bebé en este mundo, pero paliado por el amor infinito que generan. Directo al corazón de los padres. Y luego aprovechan la presencia del alcalde en la final para echarle en cara, sin insultos ni bilis, cómo ha vendido la ciudad.
Su tanda de cuplés, recordemos que es de cuatro en cuatro, va funcionando muy bien. Pero el definitivo, protagonizado por un elfo carnavalero, es uno de última hora, o quizá con el remate cambiado, para hablar de un incidente que tuvo lugar tras el fallo de semifinales. La frase final no favorece que se entienda bien y la gente se queda un poco fría, y ellos también.
El futuro de ellos es en la final es un doble o nada: o se le llena la consulta de miembros del jurado que compran su humor… o al barranco.
El Nacimiento de la Tragedia | Una agrupación técnicamente impecable
Se pone uno a buscar defectos vocales o musicales a este grupo y ni mirando con lupa los encuentra. Nada que reprochar a su interpretación, todo lo contrario. Luego hay un jurado que compra o no la idea y el repertorio, pero qué delicia es siempre verlos en escena.
Además, decidieron bajar volúmenes respecto a semifinales, donde en algún momento sobrecargaron más de la cuenta. El fallo del anterior pase resultó polémico, si bien nadie les puede negar que cantan con un nivel digno de una final.
Se encuentran un teatro con mucha butaca vacía por actuar justo tras el descanso. Y aun así, el público le agradece en pie un primer pasodoble en clave malagueña en el que van a describir la confección del tipo como homenaje a personajes de la ciudad y Andalucía. El segundo es una apelación directa a Felipe VI, al que le reclaman que solo está para actos protocolarios y no para solucionar los verdaderos problemas y dramas del país.
Se meten mucho en el papel, que vuelve a tener sus dosis de surrealismo. Pero es algo que tienen ya bastante entrenado en los últimos años.
Los Máquina | “Boquerones, boquerones, oé, oé, oé”
Hay personajes que caen de pie. Y los ‘malagüitas’ son expertos en encontrarlos y exprimirlos. Era difícil mejorar el alto listón de semifinales, pero dieron continuidad a la carcajada y la conexión con el público para abrochar una trayectoria de concurso para soñar con reinar en Málaga. Que, por cierto, quién mejor para representar a la ciudad en Fitur el año que viene que los camareros de El Tintero.
Al grito de “campeones, campeones”, que ellos rápidamente viran hacia “boquerones, boquerones” por superstición, así les despide un Cervantes en el que queda claro el favoritismo por esta murga con un tipo muy conseguido y que hace reír desde el primer momento. Y es que la idea y la ejecución son un 1.
En cuanto a su repertorio, dejan un bonito pasodoble homenaje a todos los camareros y su ingrata labor pero tan necesaria para hacer crecer la economía malagueña. En el segundo, muy contundente, replican a los chavales que en algún momento dicen que ojalá volviera Franco recordándoles la historia de La Desbandá y la escabechina que supuso en la carretera de Almería.
Hay carga para Dani Pérez en, ojo, tema nuevo, el carril VAO. Les acaban multando pese a ir con el número uno del PSOE en Málaga porque ni en las fotos se le reconoce en la ciudad. El segundo hila una operación en la lista de espera del SAS y la cola de la Comic-Con. Parece que tiene un remate simplón, aunque lo recuperan con un segundo final en el que se tropiezan con alguien que no ven: es Dani Pérez, disfrazado de hombre invisible. La única tanda de cuplés que habrá gustado al alcalde.
La Comparsa del Valle | La tercera función hizo explotar de emoción al Cervantes
Esta comparsa será siempre para el recuerdo, y no precisamente por su posición en el podio. La emoción embriagó a componentes y público en la última función de la Compañía del Valle, que fue una caricia al alma como pocas se han visto en la historia del concurso. La leyenda del concurso tiene un antes y un después de este grupo celestial.
Música, letras, entonación, puesta en escena. A los componentes habituales de la interpretación de una comparsa hay que añadir una nueva dimensión, la que han traído las chicas desde Alhaurín el Grande: una fuerza arrebatadora que sacude el cuerpo durante su actuación, llena de matices, dulzura, verdad…
…Y también la reivindicación de sus letras, por supuesto. Como ese primer pasodoble en el que una madre le cuenta a su hija los esfuerzos que tiene que hacer y el tiempo que no está con ella por mantener vivo el sueño del Carnaval y poder demostrarse a sí misma que podía sacar una comparsa. Además, por el camino lo hacen nombrando tipos históricos de comparsas femeninas.
Y para el segundo se guardan un pasodoble no tan concursero, pero que es un golpe maestro: la Compañía del Valle no es ficción, existió de veras. Y Gerardo del Valle, su creador, participa entrando en escena y siendo luego quien recibe el cariño de la letra y de las componentes.
Hemos sido testigos de una maravilla repleta de detalles. Una comparsa innovadora, agradable de ver y de oír y que entra por los cinco sentidos. Un viaje musical, carnavalero y literario absolutamente conmovedor. Como las lágrimas de la mayoría de componentes cuando el Cervantes les despide con una ovación memorable y que contagian en patio de butacas.
Menuda Noche | Un ratón venido a menos
Hay detalles ajenos a la preparación de un grupo que también influyen en el desarrollo de un concurso. Uno de ellos, que se sufre de una manera silenciosa, es el orden de actuación. Y Estepona ha sido la última agrupación tanto en preliminares como en semifinales, y segunda en la final. No les ha impedido para estar entre los cinco primeros, pero son cosas que no ayudan.
Y ni eso ni cantar dos días seguidos tiene que ver con que no terminaran de cuajar del todo con el público. La sensación final es que es un personaje que había puesto una expectativa alta, pero que en los sucesivos pases ha tenido más chispazos que continuidad.
Primera letra a los verbos más bonitos de la vida y que acaba siendo una declaración de amor a un sobrino, y por el que, asegura el autor, “sería capaz de matar”. También coincide con el pasodoble de Guti y el Cervantes como pleno del Ayuntamiento del que el alcalde no los puede echar.
El primer cuplé va para la emoción que se lleva al ver la moneda un gorrilla. El segundo de los cuplés, tras repasar tantas alusiones a dientes en su vida, acaba con un grupo que no soportan: los ‘Bracket Street Boys. El teatro no les compra ninguno de los dos, pero sí el estribillo, que entra a la primera y todo el mundo se sabe ya.
El tipo es maravilloso, pero es que el sombrero hecho con una cápsula de café es un 1 rotundísimo.
El Desvelo | Una serenata cautivadora
Marbella siempre ha sido el flautista de Hammelin. Este año, arropados también por el asesoramiento musical de Manolín Santander, han vuelto a conectar con ese sonido histórico que les caracteriza. Por eso, su propuesta de noctámbulos desvelados se convierte en una serenata que esta edición ha gustado bastante.
“Llámame rojo”. “Llámame facha”. Un original recorrido por las etiquetas que con tanta facilidad se coloca a las personas hoy en día y la visión túnel al ser de un partido y no del libre pensamiento. Así se desarrolla el primer pasodoble. El segundo es un lamento a que cada vez hay más autores de Carnaval o componentes en casa que en el teatro.
Por el primer cuplé, hacen un repaso ante la casuística del número cinco, con recadito al jurado para que rompan la dinámica. El segundo, el uso del tinder, que les lleva a una relación que resulta ser con Pino, el autor de la comparsa La Gala.
Se van con un popurrí delicioso en el que se les ve disfrutar notablemente, igual que le ocurre al teatro con ellos.
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