Salud y Mujer
María del Mar García Calvente
Desigualdades de género en Salud, persistentes y obstinadas
Hay una obsesión por el futuro del Carnaval. Tras varias décadas en la que se podían intuir sin margen de error quiénes iban a ser los finalistas, la aparición de nuevos grupos, algunos regresos y la variedad de estilos promete poner más difíciles las quinielas. Es más, el propio fallo de esta final ya ha empezado a demostrarlo.
Por ahí van los tiros del análisis de la última semifinal, que siempre suele quedar a la sombra de lo que minutos después acontece con la decisión del jurado. La noche del jueves dejó mucha energía y conexión de las murgas con el público y dos enfoques opuestos de entender la comparsa: la potencia inigualable de Arroyo de la Miel y la elegancia a la hora de cantar de insurrectos almerienses y los conformistas de Villanueva de Algaidas.
Eso sí, las tres comparsas con un nexo común: que estar ahí hará que el año que viene el listón sea mucho más difícil de rebasar, sobre todo si se confirma la presencia de otros grupos destacados que este año han optado por no concursar.
Y en un futuro que tardará unos cuantos años más, de nuevo la cantera. La sesión de este jueves sirvió para sumar soplos de aire fresco al cuarteto. Las espeteras sorprendieron son su soltura y dotes interpretativas. Otra gran alegría la noche en que nos recuerda que ningún jurado pondrá nunca de acuerdo a los carnavaleros.
Además de regarla para que sean el futuro de la fiesta, la cantera también nos puede traer otras moralejas. Por ejemplo, integradoras. Si ya es maravilloso ver a pequeños disfrutar sobre un escenario, más lo es si entre ellos hay algún niño TEA. El Carnaval no es solo folclore y fiesta, es compañía y terapia para todos, ya tengan cuatro años o setenta.
Es lo que nos recuerdan estos pajaritos, más bien polluelos, que también saben ser guerreros. En sus pasodobles, reivindican la tradición familiar en un piropo a Málaga y también los barrios.
Con los cuplés a la Champions burger, donde acaban comiéndose un perrito, y una buen carga para que las estrellas carnavaleras no olviden la cantera, se van volando. Del escenario y hacia un futuro prometedor.
Dentro de lo difícil que es sacar adelante una agrupación infantil, aún más complicado resulta hacerlo con un cuarteto. Pero todo fluye mejor cuando gente que ha pasado muchos años en el Carnaval es quien empuja a estas niñas. Hablamos de ‘Zampi’ y de Ana Vanesa Medina, impulsores de esta idea. Y con el extra de ver a sangre de su sangre en las tablas.
Da gusto ver el desparpajo y la soltura de estas cuatro componentes de un campamento de verano donde se sirven espetos. Más bien son un ‘Inside Out’ cuartetero, con cada una de ellas representando emociones bien distintas. Hay buenas dotes interpretativas. Hay buenos golpes. Y, sobre todo, hay mucho futuro con ellas. Búsquenlas por las calles porque tienen arte y ganas de actuar.
También con varios mensajes que piden más cariño para la cantera, nos llevan a la moraleja de que mientras componentes y autores del Carnaval se decidan a animar a sus hijos u otros niños, el relevo generacional estará garantizado.
Si la otra comparsa de Almería evidenció guturalidad y potencia, esta apuesta por el control y la calidez en la voz. Un estilo bien opuesto con el que intentaron apurar sus posibilidades de estar en la final y terminar de convencer a aquellos que se sorprendieron con su propuesta en las preliminares.
Una Revolución Francesa carnavalera para intentar confirmarse como otra agrupación que venga a pelear cada año por gustar en el Cervantes.
Presentación
La presentación es larga, aunque el hecho de que vaya de menos a más y acabe un soniquete muy pegadizo y en las flores les ayuda a dejar buen sabor de boca final. La puesta en escena en 3D y la formación en triangulación les da mucho empaque sobre las tablas.
Pasodobles
El autor pide perdón a su tierra para confesarse “paleño y malagueño”. Musicalmente, el pasodoble hace unos giros que le impiden llegar con garra al desenlace, aunque el grupo lo defiende bien en cuestiones de entonación y dicción.
Muy desgarrador es el segundo, dedicado a la condición sexual de un hijo que acabó quitándose la vida tras ser atacado por ello.
Cuplés
El primero se lo lleva Jorge Javier Vázquez y su célebre operación estética, cuyos sobrantes le dan para hacerse una una funda para las ganas. A la adicción del tabaco dedican el segundo. La penúltima rima delata el remate, pero por lo menos las temáticas son frescas y huyen de los cuplés de pelo.
También es de agradecer que cambien el segundo estribillo para presentar uno tributo a Málaga.
Popurrí
La pieza final nos viene a confirmar que este grupo, con una idea que guste más o menos, con letras más o menos sorprendentes, rezuma bastante trabajo. Se agradece bastante ver a grupos así. Bien es cierto que lo que muchas veces es técnicamente perfecto adolece de algo de garra. Quizá alguna voz que rompa ese desarrollo les habría venido mejor. Otra nota característica de este grupo es que vemos algún coro en primera fila, algo poco usual.
Mucho tiene ganado una murga cuando sale a cantar con esa energía. Los ‘comparikos’ no solo regaron las tablas de nostalgia, también de un gran carisma que hizo disfrutar bastante al teatro. Además, por la edad de muchos de ellos, no hizo mucha falta meterse en el tipo; ya venían mentalizados de casa.
Presentación
Entran al escenario con un chubasquero y un kayak, porque una murga tiene que aprovechar la actualidad y cualquier golpe para sorprender y hacer reír. Es brutal cómo contagian y conectan desde el primer acorde. Además, lo hacen con pegotes muy ochenteros que empatizan con los que ya estamos en una edad.
Pasodobles
Por fin otra copla al Málaga. Y se nota cuando la canta alguien que lo sufre cada fin de semana en La Rosaleda. El orgullo de un padre a un niño explicándole porque su sangre es blanquiazul. Honestamente, también hay que decir que este año (al menos por ahora) se han echado en falta letras malaguistas más emocionantes o profundas.
En el segundo hilan la muerte de Caparrós con la Málaga de De la Torre aludiendo a la presencia del alcalde en el Congreso cuando “se dio la orden aquel 4 de diciembre” fusilar a Caparrós. La idea queda un poco difusa por el camino.
Cuplés
El primer cuplé es un no-cuplé. Se ríen de ellos mismos por el intento frustrado de haber metido un golpe de última hora sobre las alarmas, pero sin lograrlo. En el segundo aluden a la simbiosis entre el Carnaval y la Semana Santa, que no se llevan muy bien del todo. Y lo hacen en torno a la figura de Benji, Benjamín Pastor, murguista con suerte dispar histórica en el Cervantes pero figura de referencia en la cofradía de El Cautivo.
El estribillo, largo, es muy al tipo: un recorrido por artistas de los 80 y que convierte al alcalde en el Tijeritas por su manía de cortar calles.
Popurrí
Toda la energía que llevan dentro fluye por el popurrí continuamente. Renuevan el viejo Perchel de Jesús Gutiérez con otro lleno de gastrobares, Airbnb y hoteles. La cuarteta a Ábalos es uno de sus mejores ganchos. Con los sones del “Amigos para siempre” convertidos en "Paquito es par siempre” arrancan muchas carcajadas en el público. Se van con nostalgia carnavalera para terminar de sellar su comunión con los aficionados, quienes les despiden con una sonora ovación.
Como si nunca se hubieran ido. Así ha vuelto el Arroyo. La potencia y garra que les caracteriza sigue siendo el sello de una de las comparsas más esperadas. En otra exhibición de contundencia, estos contrabandistas apostaron por un repertorio contundente para buscar su sitio en la final.
Si han regresado para quedarse, ya lo veremos. Lo cierto es que ha quedado claro cuántas ganas de verlos concursar de nuevo tenían los aficionados.
Presentación
En una calle de noche, ocultos del mundo y bajo la luna llena, así comienzan a cantar con una presentación que no da tregua. Como si después de cuatro años callados llegaran dispuestos a echar abajo el teatro. Y dando protagonismo a sus tres cuerdas vocales.
Bajo las luces dispuestas y el cdecorado, resalta bastante el maquillaje que llevan para sus labores de contrabando de coplas.
Pasodobles
Contundencia, esa es la palabra que define la tanda. Comienzan con la desgarradora carta desde el cielo de una niña que se ha suicidado para denunciar el desamparo de los niños en el colegio. Durísimo el remate del segundo para Juanma Moreno tras narrar una cruda historia relacionada con el cáncer y los cribados.
Cuplés
El primero de ellos y sus cualidades como casanovas acaba con un desenlace demasiado escatológico. Fran Rivera cobra en el segundo por su apoyo a Donald Trump tras capturar a Nicolás Maduro. Para comerse a Ginés en su solo durante el estribillo, en el que quieren saldar la deuda de cantarle a Málaga.
Popurrí
El popurrí nos recuerda las destrezas de los tenores y la cuerda de segundas de este grupo. “Traigo lo prometido, Arroyo puro”. No es una declaración de intenciones, es toda una realidad lo que hacen en las tablas. El nivel de química entre ellos no se ha visto erosionado en estos cuatro años sin salir.
Muchísima diversión y muchísima musicalidad. Estos gaditanos de Kentucky traen un personaje muy conseguido. Especialmente desde la música, que desde principio a fin recrea la Norteamérica profunda y hace muchísimo tipo. Da algo de rabia, porque demuestran ser graciosos sobre las tablas y contagian, aunque solo son capaces de llevarlo a las letras de manera intermitente. Pero se van del concurso con muy buen sabor de boca.
Presentación
El banjo y la armónica hacen tipo desde el primer acorde, fundamental para que la gente compre al personaje. El humor en su puesta de largo no termina de calar, pero deja en todo momento un aire simpático. La peluca de la matriarca con los rulos es un 1.
Pasodobles
Letra inicial dedicada a las compañeras sentimentales de la agrupación, quienes dicen ser su auténtico sustento para dar sentido a sacar un grupo por carnavales. Poco se les canta con lo importantes que son. Sencillo, pero acertadísimo pasodoble. El silbido hasta antes del trío es otro gran acierto.
El segundo lo dedican al estigma que tiene que soportar La Línea de la Concepción por el narcotráfico, y es a la vez aviso para otras localidades que están en camino de recibir la misma etiqueta y lamento porque nadie les prestara atención cuando ocurría en sus playas.
Cuplés
Tras la entrada del pito con los sones del himno yanqui, llega una buena letra metacarnavalera de última hora. Aluden a que coinciden en su actuación con el Ratoncito Pérez esteponero y, claro, como les faltan tanto dientes, les va a dar para comprarse un piso en La Malagueta. En el segundo, más Andy y Lucas. Si con su separación se les ha caído un mito, más gafas se le caen a Lucas.
El estribillo gusta mucho al público, que se une a ellos. Pero es que varían el final del segundo para adaptarlo a las inclemencias meteorológicas de estos días. El “que te vas a harta de paja” se convierte en “que te vas a hartar de agua”, y todos lo entonan bajo un paraguas.
Popurrí
Aquí su humor si tiene más continuidad. Ese “dale propalgina pa las gallinas” o la cuarteta del reloj con la presentación de La Gaditaníssima caen bastante bien. Venían a pasárselo muy bien y así se van. Grupos de fuera que aportan, sin duda.
Villanueva de Algaidas ha terminado de confirmarse con la comparsa de este año. Venían haciendo cosas interesantes, pero con ideas algo más oscuras pese al trasfondo intenso y edificante de sus letras. Ahora, repletos de color y música fresca, han dado con el camino que deben seguir para que estar en semifinales no sean la única aspiración.
De los grupos que mejor ha entrado por el oído en cuanto al vehículo musical elegido y la buena pronunciación. Dentro de un mensaje directo, propio de su edad y pedagógico, les faltó redondear su propuesta con pasodobles que calaran más.
Presentación
No es solo una gran pieza, es de las mejores presentaciones del concurso. La música rima muy bien con sus jóvenes voces y la línea de lo que vienen a contar. Y cantada con sonrisas bonitas. Buenísima manera de entrar en calor con el público y de plantear, con tintes bastantes irónicos, el conformismo de su tipo.
Pasodobles
Primera letra al tipo con todo lo que se enseña en el colegio sin, dicen ellos, que sirva de aplicación diaria y echando en falta más educación emocional.
Una pena que haya momentos en que el volumen del bombo se coma parte del sonido del tenor. En cambio, el punteo de entrada es precioso. El segundo va para el amor que dan los familiares de los pacientes con cáncer. Tanda que se queda un escalón por debajo de los aspirantes a la final.
Cuplés
Destacada tanda para ser de comparsa. En el primero resaltan su amor por las distintas provincias de Andalucía hasta que llegan a Sevilla, de la que dicen que se conforman cuando se extingan los sevillanos. El segundo, enchampelado, parece que implora perdón por el primer cuplé, pero acaban aclarando que su problema no es con Sevilla, sino con sus habitantes.
Popurrí
Igual que ocurre con la presentación, las músicas elegidas para las cuartetas son melodías bastante agradables y que sirven para su fin fundamental: estar al servicio de las letras y el mensaje que quieren transmitir. Aprovechamos que ellos también lo hacen para una reflexión válida para demasiados grupos este año: se paran demasiados popurrís. A veces para ganar aplauso, a veces para respirar, pero rompen la continuidad que elige esta parte del repertorio. 2026 es un réquiem por los engarces.
Su cuarteta lenta al empoderamiento de la mujer para poder elegir y no conformarse es una delicia y un aplauso muy grande.
Un ratón anda suelto, uno de los pocos queridos por los niños de España. Suelen ser las comparsas las que suelen llevarse la aguja de oro, pero realmente el tipo de estos esteponeros está muy conseguido. Si el personaje ya es reconocible de por sí, el resto de elementos en escena termina de abrochar un entorno entrañable.
Y ahí narran sus a venturas y desventuras, con buena química con el público pese a ese hándicap que siempre es cerrar sesión y serie, algo que les ha pasado en las dos primeras rondas.
Presentación
Empiezan repletos de ganas de pasárselo bien, tirando de algunas comparaciones con otros ratones, hablando de intrusismo laboral y, especialmente, con un tipo bastante conseguido, así se presentan estos guasones ratones.
Pasodobles
Bonita primera letra alusiva a que da igual las circunstancias en que esté una familia, todos debemos considerar vital cuidar la magia del Ratón Pérez y de los Reyes Magos. Hacen la entrada del pasodoble a caja y bombo, sin guitarras.
Luego se acuerdan de la última de las vecinas que tiene que abandonar su casa para terminar de dejar huérfano el barrio y la ciudad. Traen pasodobles muy cortitos y directos este año.
Cuplés
Tema novedoso con los problemas que ponemos hoy en día para hacer planes y quedar físicamente con amigos. Ni una orgía resulta reclamo suficiente par ello. En el segundo, metacarnaval puro hablan de tanto cambio entre componentes de unos y otros grupos del COAC de este año, rematado por Los Emeterios.
Estribillo de los que la gente se aprender seguida y acaba rematando con ellos: “Málaga, te-laes-tán dan-do-con-que-so”.
Popurrí
Muchísimo tipo, como tiene que ser, es el recorrido de Estepona por un popurrí que comienza al ritmo caletero del “Paleta, paleta”, que incluye unas sevillanas fanfarronas del ratón vacilón.
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