Del Potro, el rostro abatido de la albiceleste
El meteórico ascenso del argentino Juan Martín del Potro este año en el tenis mundial lo hizo llegar a la final de la Copa Davis contra España como la gran esperanza local, pero también con un cansancio que se vio reflejado en su derrota ante Feliciano López. "A esta alturas del año llegamos todos parecidos. No se murió nadie, sólo es un partido de tenis, quizás más importante que otros", relativizó Del Potro.
Con un fuerte dolor en su aductor derecho, Del Potro apenas pudo terminar en pie el partido y se retiró con una emocionante ovación del público de Mar del Plata.
Con 20 años, la nueva revelación del tenis argentino y su raqueta número uno, tras desplazar a Nalbandian al segundo puesto, dejó al borde de la duda el favoritismo de Argentina para ganar su primera Ensaladera de Plata.
La carrera de Del Potro explotó este 2008 con cuatro títulos y la escalada hasta el noveno puesto de la ATP. Pero no por eso perdió esa humildad y sencillez que caracteriza a este jugador de casi dos metros de altura nacido en la ciudad bonaerense de Tandil.
De pequeño, Del Potro prefería el fútbol al tenis, pero a los 10 años decidió dedicarse de forma exclusiva a la raqueta. Con 15 debutó en el circuito profesional pero este año logró marcar un punto de inflexión en su carrera.
"Cuando dio el salto a profesionales quemó etapas muy rápido. Su juego estaba listo pero todavía su físico no, tenía que trabajar mucho en eso ya que los partidos en ATP eran cada vez más duros", recordó Marcelo Gómez, mentor de Del Potro en Tandil.
A principios de año sufrió una lesión que le provocó una caída anímica. "Ahí se dio cuenta de la importancia de estar sano y disfrutar más del juego. Maduró muchísimo y empezó a construir el camino que recorrió", señaló Gómez.
Tras convertirse en el héroe de la serie contra Rusia que le valió a Argentina la clasificación a la final, este fanático de Boca Juniors continuó una extenuante temporada que le otorgó la oportunidad de jugar su primer Masters.
Muchos cuestionaron su decisión de viajar a China a pocos días de la final de la Davis, pero pocos acceden al torneo de maestros y nadie le podía pedir que rechazara tan tentadora oportunidad.
Tras 30 horas de viaje y con una diferencia horaria de casi 12 horas respecto a Argentina, Del Potro se incorporó el lunes pasado a los entrenamientos del equipo argentino, mientras se recuperaba de los efectos del jet-lag.
Pero el cansancio le cobró factura a Del Potro, quien no pudo disimular la mueca de dolor que le produjo la lesión en su muslo derecho que precipitó su derrota ante Feliciano López y dejó que España reaccionara después del primer punto de Nalbandian.
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