Resultado y crónica del Real Madrid-Athletic de la Supercopa

Raúl García chafa el clásico (1-2)

  • Dos goles del navarro catapultan en La Rosaleda al Athletic a la final de la Supercopa tras ser superior al Real Madrid y jugará ante el Barça

  • Un nuevo evento que conoce el coliseo de Martiricos

Los jugadores del Athletic celebran. Los jugadores del Athletic celebran.

Los jugadores del Athletic celebran. / Efe

La terrible pandemia del Covid-19 trajo a Málaga la Supercopa, que ha cogido un vuelo inesperado en estos dos últimos años. Los jugadores del Athletic saltaban sobre el césped tras derrotar al Real Madrid y pelearán en Sevilla por ganar el título ante el Barça después de que dos goles de Raúl García pusieran imposible la remontada madridista (1-2). Las dos semifinales han ofrecido emoción e intensidad e igual se ha tocado la tecla para dignificar un título que no hace mucho se veía a mitad de camino entre torneo veraniego y algo oficial. Si el Barcelona echó a un entrenador tras caer y celebraba con vítores el pase a la final en la tanda de penaltis es que se le da valor. Un torneo más oficial que acoge una Rosaleda que se ha postulado en el último año como un recurso federativo importante. No se ve la hora de que haya público y el Málaga sea protagonista de este tipo de eventos.

Los carteles de Arabia, que en teoría debe seguir organizando la Supercopa una vez se controle la pandemia, y de los patrocinadores de la Federación en la U televisiva eran el elemento extraño de La Rosaleda, que lucía con prestancia para un partido de difusión planetaria. La estancia durante varios días del Madrid en la capital costasoleña alimentó la expectativa local, pero a la hora de la verdad el Athletic ejerció del equipo grande que siempre fue. Sus dos primeros disparos a puerta se transformaron en gol. En el minuto 18, una pérdida de Lucas Vázquez habilitó a Dani García para que asistiera a Raúl García y el navarro batiera con destreza a Courtois. Ya con el Madrid enmarañado tras unos primeros minutos en los que se adivinaba dominador, con Hazard y Marco Asensio, al contrario de lo habitual, en sus perfiles naturales de inicio, llegó el segundo gol del Athletic. Penalti claro de Lucas Vázquez, en un día horrible, a Unai Núñez tras una jugada a balón parado. De nuevo Raúl García, golpeando con fuerza y engañando a Courtois, ponía el 0-2 en el marcador y empezaba a poner en chino el clásico en la final con el que se salivaba en altas instancias.

“¡Rulo, Rulo!”, eran las interjecciones que más se escuchaban en el vacío de La Rosaleda, con un helicóptero sobrevolando constatemente para ofrecer perspectivas televisivas de la ciudad. Y era el jugador navarro quien más pesaba en el partido. Aunque el Madrid empezaba a encontrar vías para penetrar en la férrea defensa bilbaína. Muniain perdonaba el 0-3 que hubiera liquidado con un cabezazo que se fue muy cerca del palo de Courtois. Una gran jugada colectiva en la banda derecha acababa con un zurdazo de Asensio al palo que retumbaba en todo el estadio. Minutos después, el mallorquín, que da señales de que puede ser el jugador que prometía cuando irrumpió en la élite tras una crisis de confianza y una grave lesión, soltó otro latigazo que se marchó a larguero de Unai Simón. Percutía el Madrid, sin un gran fútbol pero con el clásico empuje cuando se ve perdido.

Benzema abría el partido, aprovechando un pase de Lucas Vázquez para marcar a puerta vacía. Anulado en primera instancia, el VAR vio que el gallego estaba más adelantado que el francés y ello habilitaba la jugada. Quedaba un último cuarto de hora abierto. Villalibre, en el primer balón que tocaba, se plantaba solo ante Courtois y el belga le sacaba una impresionante mano. Daba síntomas de fatiga un Athletic que había corrido muchísimo para cerrar espacios, pero se contenía en el partido. Williams daba oxígeno con sus carreras y el VAR anulaba otro gol de Benzema, esta vez sí en fuera de juego. Sin ocasiones claras se llegaba a un descuento de seis minutos, en los que el Madrid apretó y cercó. Ramos, ya de delantero centro, rozó el gol en un cabezazo. Y el remate al suspense fue una posible mano revisada durante dos minutos en el área del Athletic que no se decretó finalmente. Y el cuadro vasco se metía en la final de la Supercopa, que volverá a jugar ante el Barcelona como en 2015, como en su último título. La Rosaleda vio cómo un Madrid menor, que no se rindió, se postraba y perdía el entorchado. Los jugadores del Athletic cantaban en el césped al acabar, celebrando su acceso a la final de un torneo que ha subido enteros.

Tags

Comentar

0 Comentarios

    Más comentarios