Salvación a la una, salvación a las dos...
La previa
Si el Málaga gana al Rayo y el Sporting no lo hace ante el Sevilla, ya será matemática
Es raro. Un miércoles, con la temporada ya casi echando la persiana, puede ser el que garantice la novena temporada consecutiva en la élite. Tampoco se le ha dado mucho bombo a que hoy la calculadora brinda la primera posibilidad para sellar la salvación. Sobre este tema se habla más de la necesidad del Rayo, y de la cantidad de ojos desde las plantillas de Getafe, Levante, Sporting o Granada, pendientes de que el Málaga gane para darles una alegría. Pero la alegría real puede ser que el lacre llegue con cuatro jornadas por disputarse. Paralelamente a lo que ocurra en Martiricos, el Sporting recibe al Sevilla. Si los de Gracia ganan y los asturianos no, chimpón a las ínfimas posibilidades matemáticas de bajar a Segunda. Incluso otras carambolas lo permitirían, pero ya habría que esperar a mañana para ello.
En cualquier caso, no hay fastos lúdicos preparados. Ni champán, ni confeti, ni fuegos artificiales. Tampoco parece que la permanencia sea gran logro después de que haga ya más de un mes que de manera virtual se haya metido en el bote. Pero claro que es meritorio. Porque de la noche de hoy a aquella mañana de Vallecas han pasado un mundo, un Málaga nuevo y hasta varios directivos. El equipo se fue al descanso casi como cadáver de Segunda y en esos 15 minutos de interludio encontró el camino para sobrevivir. Lo hizo, sobre todo, Javi Gracia, que se dio cuenta de que la opción que más había probado en pretemporada era la fórmula que necesitaba su equipo para conectar: dos delanteros y Amrabat en la banda. Desde entonces queda esa manera de jugar y a Juanpi rellenando el hueco que dejó el niternacional marroquí. Parecía que el mundo se podía acabar con él. pero no ha habido nada que lamentar; mientras Amrabat lucha por tener algo más que minutos residuales, el venezolano se ha echado encima la bandera de nuevo superhéroe de la cantera, de talentoso zurdo llamado a hacer grandes cosas cuando se asiente en la categoría. Menuda paradoja: si hoy se puede celebrar la salvación es porque el Málaga evitó el descenso ante el Rayo en la primera vuelta.
Ganar, además, supone también quitarse el mal sabor de boca de las últimas jornadas, especialmente de lo ocurrido el pasado domingo contra el Athletic. Nada se pudo achacar en cuestiones de juego, sí en cuanto a definición y atención para evitar el tanto de Raúl García a balón parado. El Rayo, no obstante, es esa suerte de equipo diferente que cada temporada obra el milagro con Paco Jémez. Lo tiene bien encarado y tiene que rematar la faena. Lo quiere hacer antes de medirse a Atlético y Real Madrid, así que llegan a por todas. Si hay algo bueno es ese estilo característico de Paco Jémez, tan atractivo y tan suicida. Y que le sienta bien al Málaga para sacar a relucir sus mejores armas. Es una buena noticia para un equipo que se está mostrando encasquillado en las últimas semanas (lleva dos semanas seguidas sin marcar).
Sin Kameni, ahora por cuestiones víricas, Javi Gracia continuará dando vida al once que ha cogido carrerilla en el mes de abril, aunque la vuelta de Rosales al once seguramente derivará en la suplencia para Ricca, que ante el Athletic no tuvo su mejor día.
No hay comentarios