Chris Duarte: "Quiero ganar y dejar una huella en Málaga; estoy subido en el barco de Ibon"

El dominicano repasa su proceso de adaptación en AS, con un discurso de plena implicación, actitud positiva y compromiso con el Unicaja, aunque asumiendo que todavía necesita tiempo

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Chris Duarte, con sus compañeros.
Chris Duarte, con sus compañeros. / ACB Photo / M. Pozo

Chris Duarte avanza paso a paso, pero con firmeza, en su proceso de adaptación al Unicaja y al baloncesto europeo. Las últimas semanas están siendo positivas en la evolución del dominicano, cada vez mejor integrado en el juego del conjunto malagueño, en un contexto que exige tiempo para interpretar todos los matices del sistema y las complejidades propias del baloncesto continental. En una entrevista concedida a AS, Duarte reflexiona sobre ese proceso y reconoce que el aterrizaje en Europa no ha sido tan sencillo como imaginaba inicialmente. “Esperaba llegar y ser una amenaza desde el día uno, hacer mis cosas desde el primer día. Pero las cosas no salieron así. Es un proceso, el cual me senté y lo admití. Un proceso al que me tengo que adaptar, junto con los compañeros, Ibon y el cuerpo técnico. Todos. Y no solo dentro de la cancha, también fuera. Estoy bien gracias a Dios. Cuando vienes a Europa, con cosas tan diferentes, es como empezar de cero a nivel mental, físico, táctico… Todo lleva un tiempo", reconoce.

Es en este punto donde sorprende especialmente el discurso de Duarte. No es habitual escuchar a un jugador con pasado NBA, que ha competido al primerísimo nivel y ha asegurado contratos importantes, hablar con tanta naturalidad sobre la adaptación, el equipo y el día a día. El dominicano transmite un grado de implicación llamativo con el proyecto del Unicaja, además de un respeto y un cariño muy marcados hacia la figura de Ibon Navarro, al que señala como pieza clave en su proceso. Ese camino de adaptación también pasa por asumir uno de los sellos más reconocibles del Unicaja de Ibon Navarro: el reparto equilibrado de minutos y roles dentro de una rotación larga, donde es difícil que un jugador se dispare por encima de los 20 o 22 minutos. Duarte entiende ese modelo y explica cómo lo vive desde dentro del vestuario. “Lo llevo bien. Hablo mucho con Ibon. Tenemos muy buena comunicación. Siempre nos sentamos y conversamos con mucho respeto. También entiendo que es su sistema, su filosofía, el tener una rotación larga y controlar los minutos de los jugadores. Son cosas que se tienen que respetar. Estoy montado en ese barco y tengo que adaptarme a eso, y aprender a navegar dentro del equipo".

Más allá de lo táctico, el dominicano pone el foco en el trato humano y en la cercanía de Ibon, un aspecto que considera determinante para su integración en un contexto nuevo, lejos de casa: “A mí Ibon me gusta mucho, es alguien a quien respeto mucho. Cuando el entrenador muestra interés, esa humanidad de que estoy aquí para él y que me necesita, pienso que eso es muy importante tanto en la parte del coach como la del jugador. Nosotros no somos animales, somos personas igual que tú. Esto es un trabajo, pero te tienes que preocupar en el día a día de estar bien con todas las personas. Los jugadores no somos perfectos. Hay muchas cosas que pasan fuera de la cancha: problemas familiares, de enfermedades… Y tú necesitas a alguien a quien contarle todo, y más cuando tú eres de otra parte del mundo. Y siento que Ibon hace muy buen trabajo con eso. Él muestra ese interés de que él está ahí para ti, para cualquier cosa que necesites y que está dispuesto a ayudarte en todo. Me encanta". En lo deportivo, Duarte ya ha dejado actuaciones de alto nivel, como la firmada ante el Baskonia, donde fue MVP de la jornada hace un par de semanas. Son zancadas claras en su crecimiento, aunque todavía lejos del techo real del jugador, mientras en el club se trabaja para ajustar automatismos, cambiar el chip en distintos aspectos y optimizar toda la dimensión de su baloncesto para convertirlo en un perfil más completo dentro del engranaje colectivo.

Al hablar de su futuro, el dominicano no cierra ninguna puerta, aunque deja claro que su presente está en Málaga y que su compromiso con el proyecto es firme. “La puerta de la NBA siempre está abierta. Esto es un negocio y tienes que aprovechar tu juventud. Hay que agarrar lo máximo que se pueda para asegurar tu futuro, el tuyo y el de tu familia. Todas las puertas están abiertas. Pero hoy en día estoy bien en Málaga, con un contrato largo (firmó 2+1), eso ya deja claro que quiero estar aquí; si no, habría firmado un año y ya. Estoy en un club que compite. Queremos ganar, y es algo de lo que quiero formar parte. He querido venir a un equipo que se me diera la oportunidad de competir y sumar trofeos. Yo nunca he jugado los playoffs en la NBA.” Con la mirada puesta más allá del corto plazo, Duarte también piensa en el legado que le gustaría dejar durante su etapa en el Unicaja. “Eso son cosas personales. Ganar títulos con el Unicaja puede ser la meta y sería bueno que se cumpliera. Dejar una buena huella aquí si en el día de mañana me voy. Los demás deseos, los conservo para mí y mi familia". Lo que pide Duarte al 2026.

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