Kárate
  • Lorenzo Marín, el primer entrenador de Damián Quintero, rememora sus inicios y su trayectoria hasta la plata olímpica

  • Su padre, Hugo, recuerda que los estudios fueron siempre prioridad

"Damián era un niño distinto, no era normal la seriedad con que entrenaba"

Damián Quintero ejecuta un kata en sus inicios. Damián Quintero ejecuta un kata en sus inicios.

Damián Quintero ejecuta un kata en sus inicios.

M. G.

Lorenzo Marín fue el primer entrenador en la vida de Damián Quintero. Es un maestro del kárate que desde los años 70 lleva enseñando kárate en la provincia. Es seleccionador español en las categorías cadete, junior y sub 21 y sigue con su magisterio en el gimnasio Goju-Ryu, uno de los más prestigiosos a nivel español. Damián Quintero es uno de los eslabones en una historia de más de 40 años. Aunque ninguno tuvo el brillo del joven nacido en Buenos Aires que con cinco años se plantó con su padre en el gimnasio y fue rechazado. "No llegaba ni por encima de la mesa. Le dije que esperáramos un año porque lo veía demasiado pequeño. Llegó al año siguiente, en septiembre de 1990, y ahí sigue compitiendo", relata Lorenzo Marín.

"En su momento no fue gracioso que lo rechazaran, pero hoy lo contamos todo como anécdota", bromea Hugo Quintero, padre de Damián sobre aquel lance infantil mientras aguarda para preparar un asado para amigos, para celebrar el cumpleaños de Gisela, la hermana del karateka, en Torremolinos estas vacaciones de vuelta desde Estados Unidos, y, claro, celebrar la medalla. El viernes estaban todos juntos, familia, amigos y miembros del gimnasio. "Por alguna razón no tuvo que ser ese año. Lo importante es que estemos todos bien, que estuvimos todos juntos viendo a Damián, que no perdió un oro, sino ganó una plata", recuerda. 

La llegada de Damián Quintero a Málaga desde Argentina tuvo algo de casualidad. "Teníamos todos los trámites para ir a Australia para trabajar allí. La opción en Argentina era que tenías delante una línea roja y esa línea no la vas a pasar nunca. Que no la pasemos mi señora y yo, vale, pero mis hijos no lo merecían", recuerda Hugo Quintero: "Vendimos el consultorio, el piso, no vendimos los niños porque nadie los quiso comprar (risas)... Mi señora es odontóloga y conocimos que en España eran muy demandada la profesión. Yo estudié económicas y soy contable. Un abogado de Madrid nos homologó el título. Se terminó la vida argentina. No me quejo de cómo salió". Eso sí, el acento no lo perdió 30 años después. "Me acostumbro, hay palabras argentinas que no me acuerdo, pero eso no se olvida. Damián cuando está con nosotros habla con el vos, no usa el tú, es más argentino", dice divertido.

"El comienzo de la competición a las 3:00 de la mañana lo vivimos con ansiedad, como toda la familia y la gente del gimnasio, lo importante era estar para las medallas. Una vez ahí, vimos con paz y tranquilidad la final. Todo el gimnasio y sus padres nos juntamos en un chiringuito, Playa Santa, allí en Los Álamos, también su hermana. Ha sido un increíble, ha hecho historia", explica Lorenzo Marín sobre cómo se vivió el proceso hasta la medalla de plata y da su visión sobre la medalla de plata finalmente conseguida: "No soy objetivo porque soy parte. En la final, creo que estuvo por encima del japonés, pero es la decisión de los jueces y hay que respetarla. Es una plata que sabe a oro, estuvo de 10. Ha dado todo durante mucho tiempo".

"Damián es distinto fuera que trabajando en un tatami, ahí se está haciendo su trabajo", dice Hugo Quintero: "Lo veía con una concentración y una tranquilidad... Excepcionalmente bien. Uno sabe algo de kárate después de 30 años viéndolo pero Lorenzo, Luis García, vicepresidente de la Federación que estaba con nosotros, lo corroboraban. 'Está perfecto', decían. Me acuerdo del trabajo de Pablo del Río, psicólogo tanto de él como muchos deportistas. Le decíamos que saliera sin presiones, a divertir. El objetivo era estar en la final, no importaba el color".

"Era distinto, un niño que era distinto", recuerda Lorenzo Marín sobre aquel Damián Quintero que apareció por su gimnasio, ya sí definitivamente, a los seis años. "Era anormal la seriedad con la que se tomaba el entrenamiento a esa edad. Era ya súper serio con seis años. Todo lo llevaba al límite. Ha evolucionado muchísimo, ha madurado. El karateka occidental más parecido a un japonés es él. Entonces era su forma de ser. No se reía entrenando, era imposible sacarle una sonrisa. Era introvertido, lo contrario que es ahora".

Damián Quintero, con Lorenzo Marín, su primer entrenador. Damián Quintero, con Lorenzo Marín, su primer entrenador.

Damián Quintero, con Lorenzo Marín, su primer entrenador. / M. G.

Aquel trabajo fue dando sus frutos. "Del podio no se bajó desde los 10 años. A los 17 años quedó campeón de Europa en Moscú. Con 18 años le dieron lo beca para estudiar ingeniería aeronáutica en Madrid, pero nunca ha perdido el contacto con nosotros. Cada día que podía se escapaba y entrenaba cuando venía. Fue muy duro su comienzo, con 18 años, estudiando una carrera súper difícil. Con 19 años fue campeón de España absoluto, le ganó al subcampeón del mundo, Javier Hernández. Pero había mucha competencia de ese nivel. España sigue siendo una potencia tremenda en el kárate. Con 29-30 años dio su salto definitivo. No ha perdido el tiempo, siempre quiso mejorar", recuerda Lorenzo Martín, que apunta por dónde van las claves del deporte de la especialidad de kata: "El físico es hoy en día el 90%. El físico es lo que te da la base y acaba marcando diferencias. El nivel técnico es muy parecido en alta competición. Pero esa velocidad, esa interpretación del kata, la evidencia... Hay muchos conceptos distintos que se valoran. El físico, aunque sea el 30% de la nota y el 70% la técnica, son décimas que son las que te dan ganador. Los Juegos han sido en la cuna del kárate y las dos finales contra los dos japoneses. La dificultad creció para Damián cuando Sandra ganó. Sin embargo, Damián compitió acariciando la medalla de oro".

En todo este proceso, los estudios fueron innegociables desde la familia. "Tenían libertad para hacer lo que quisieran, pero siempre después de los estudios. Él quería ser ingeniero aeronáutico y no existía como ahora sí hay en Sevilla. Era Barcelona o Madrid, los dos años anteriores había quedado campeón de Europa junior y se pudo ir a vivir a la Residencia Blume", explica Hugo Quintero, que recuerda una anécdota: "El profesor que le dijo que deportistas de élite nunca podrían acabar la carrera. Ahora el señor igual piensa que está equivocado. El estudio era innegociable. En casa la opción era el estudio delante las cosas y después de todos los demás. El último año estaba cansado de ir a todos los días a la universidad. Metió 10 materias y sacó matrícula de honor en el proyecto y después hizo dos master en gestión deportiva". 

Galería de fotos de la plata olímpica de Damián Quintero Galería de fotos de la plata olímpica de Damián Quintero

Galería de fotos de la plata olímpica de Damián Quintero / Efe

Lorenzo Martín rememora que el kárate en Málaga tiene una larga tradición de más de medio siglo. "Yo empecé en los años 70-71, en Toyama, a los dos años de entrenar me dijeron que no era kárate lo que hacíamos, que era kárate coreano, como el taekwondo. En esa época todos entrábamos en la federación de judo. Después fue el Karate Club Málaga, con Jesús Espigas, el que empezó a profundizar. Después del Goju-Ryu y hasta hoy en día. Esto es una estela. Estaba Luis Lanceta, que era lo máximo en los años 80. Damián entró de pequeño y hubo un ramillete de competidores de máximo nivel, que han seguido potenciando el kárate en Málaga. Jessica Moreno es dos veces campeona del mundo, Marta Vega subió al podio en Europa. Salvador Balbuena, Quesada va al Campeonato de Europa. Lorenzo Marín y Víctor Pérez también están kumite preparando el Mundial... Antonio García también ha brillado en kata y en el Campeonato de España de hace tres años llegaron a la final él y Damián, los dos de Torremolinos. A base de muchas hora de entrenamiento, ha sido un muy largo. Yo también soy seleccionador nacional, me voy a Tampere el mes próximo con el equipo cadete, junior y sub 21. Es viajar mucho, conocer mucho y entrenar más", señala Lorenzo Martín sobre la evolución del kárate malagueño, que con la plata olímpica de Damián Quintero también ha vivido un reconocimiento enorme.

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