¡Qué oportunidad!

El Unicaja sigue dependiendo de sí mismo y las derrotas de Bamberg y Zagreb le dejan tercero en solitario, pero el encuentro del jueves ante los alemanes (19:00) toma máxima trascendencia

Joel Freeland se dispone a realizar un mate.
J. M. Olías / Málaga

01 de diciembre 2011 - 05:02

El Unicaja tuvo en Kaunas más oportunidades que Platanito para ganar el partido. El equpo local estaba hecho un flan, transmitía el nerviosismo y la ansiedad de aquel que no puede fallar, del que soporta una pistola en la sien. Imaginaria y metafóricamente, la del extravagante presidente Romanov, que tiene el gatillo fácil para cambiar de entrenador y jugadores.

Pero el Unicaja fue cándido y generoso y el precio fue ponerse en problemas. Ha tenido en su mano en las dos últimas semana sellar casi matemáticamente la clasificación y ahora debe lidiar una situación que no es límite, ni mucho menos, pero sí delicada. El partido del próximo jueves ante el Bamberg toma carácter de bisagra. Ganar equivale a un pedazo grande del Top 16, perder un problema muy serio.

Y es que el Grupo B se ha ido enquistando y ha subido de nivel. El KK Zagreb no es aquella banda de los primeros partidos. Ganó en su pista a Bamberg y Zalgiris y ayer vencía de manera sorprendente en el descanso en el OAKA. Suerte que Obradovic apretaría las clavijas en el descanso y permitió una victoria con holgura (94-76) del PAO. Y el triunfo en Alemania con aquel canastón de Berni cobra cada día que pasa un valor más grande. El Panathinaikos perdió en el Stechert Arena y ayer el CSKA salvó su invencibilidad de manera límite. Ganó 78-81 después de que Teodosic anotara un triple en posición acrobática. Tenía bola para ganar el Bamberg, robó Khryapa y el mago serbio acabó decidiendo.

La situación es la que sigue. CSKA y Panathinaikos están fuera de órbita, con siete y cinco victorias. El Unicaja tiene tres. Y después viene el triple empate a dos de Bamberg, KK Zagreb y Zalgiris. Sobran dos de esos cuatro. El Unicaja, obviamente, es el que mejor lo tiene, con un triunfo más y con dos partidos pendientes en casa. Pero no está hecho. Y más cuando se acusan los palos de haber perdido en el último segundo por el show de Diamantidis y los errores en Kaunas. De sentirse segundo con cinco victorias, o tercero con cuatro, se ha pasado a ver a tres cocodrilos abajo a punto de morder. Un punto a favor es que el average al Zalgiris está ganado y a alemanes y croatas se les aventaja momentáneamente. Es una carta comodín que puede ser definitiva.

La próxima jornada toma carácter muy importante. En condiciones normales, una victoria del Unicaja daría casi el pase. Porque el Zagreb visita Moscú y el Zalgiris recibe al Panathinaikos. Pero los croatas ya han dado avisos de que su potencial ha subido y los griegos sí han ofrecido síntomas de que pueden ser accesibles lejos del OAKA.

En fin, son cuentas de la lechera que sólo ayudan a llenar espacio y a discusiones banales. El Unicaja se ha ganado crédito para creer firmemente en él. El club se ha movido estos días para conseguir que el partido ante el Bamberg el próximo jueves, día festivo por la Inmaculada, se juegue a las 19:00 horas y favorecer la asistencia de público. Antes está la visita del domingo a Madrid ante el Estudiantes, en la que ya pensaba la expedición que volvía de madrugada desde Kaunas. Pero el jueves hay un partido de sí o sí en el Carpena. Está todo el mundo avisado.

No hay comentarios

Ver los Comentarios

También te puede interesar

Lo último