Vuelve el Árbitro de la Paz de Málaga: "Competir implica unos valores"

El colegiado malagueño protagonizó un discurso para transmitir valores a los más pequeños

La mejoría del 'efecto Funes'

Árbitro de la Paz, durante un discurso
Árbitro de la Paz, durante un discurso / @ArbitrodelaPaz

El Árbitro de la Paz, Ángel Andrés Jiménez, volvió a mostrar su compromiso con la transmisión de valores éticos a través del deporte en un partido el pasado fin de semana. El colegiado comenzó el duelo con una charla instructiva tanto a los propios jugadores como a sus familiares de la grada para que el entorno sea el más apropiado para el desarrollo de los más pequeños dentro del fútbol.

Comenzó con un aviso a todos: "El protocolo creo que ya lo conocemos. Primera, falta de respeto, paramos. Segunda, se suspende. Yo llevo años y años sin falta de respeto, sin nada. No se puede dar instrucciones. Eso lo consideramos también como una falta de respeto. Los niños juegan tranquilamente, pero no se les dice lo que tienen que hacer. Lo dicen los entrenadores, si tienen que decirlo y si no, pues ya está".

Tras esto, el Árbitro de la Paz comenzó a relatar una historia reciente para ejemplificar lo que quiere ver en sus partidos: "Quiero contar una cosa que pasó hace un par de semanas en un partido de niños, incluso más pequeños que ellos, porque refleja el espíritu de lo que yo creo que debe ser el deporte, lo que debemos fomentar en ello y creo que me van a dar la razón. Dos chiquitos, pequeños, juntos, yo estaba detrás, las cuatro piernas muy juntas, una de las piernas golpea la pelota y yo no tengo ni idea de quién era. Entonces hay dos opciones, o señalas meta, córner, ahí al azar, o lo que yo creo que debe ser el deporte. Los junté a los críos y digo, ¿quién le ha dado? Porque yo no lo sé. Y dice uno, él. Y dice el otro, sí, yo. Digo, pues córner. Los cogí, me los puse en los hombros, le hice un gesto de cariño. Ellos estaban contentos, porque el deporte tiene que ser eso".

Para acabar, Ángel Andrés Jiménez quiso finalizar con una moraleja para que todos viesen la necesidad de demostrar sus valores: "Pero cumplen años y parece que el deporte es engañar, es ganar de cualquier manera. No, competir es fantástico, competir está muy bien, pero competir implica unos valores, un respeto, un sentido de la justicia, de la honestidad, y ellos tienen que crecer con eso. Y tenemos que hacer el esfuerzo, todos, de que del deporte se lleven eso. Y cada uno llegue donde tenga que llegar y ya está. Pero con unos valores firmes, disfrutando del deporte. Yo vengo para eso. Vengo para verlos a ustedes animar, animar, animar, y crear un buen ambiente y que ellos disfruten mucho. Y creo que ese es el espíritu y que tenemos que insistir mucho para contagiar esto en todas partes".

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