Promesas de los candidatos a la Alcaldía de Málaga en las elecciones municipales de 2019 La Málaga prometida

  • Soterrar el Paseo de los Curas, el parque en Repsol, el Astoria, el Guadalmedina... Protagonistas del largo listado de proyectos anunciados

Francisco de la Torre, Daniel Pérez, Rosa Galindo, Juan Cassá, Eduardo Zorrilla y José Enrique Lara, candidatos a la Alcaldía de Málaga Francisco de la Torre, Daniel Pérez, Rosa Galindo, Juan Cassá, Eduardo Zorrilla y José Enrique Lara, candidatos a la Alcaldía de Málaga

Francisco de la Torre, Daniel Pérez, Rosa Galindo, Juan Cassá, Eduardo Zorrilla y José Enrique Lara, candidatos a la Alcaldía de Málaga / Javier Albiñana

Cuatro años después, la Málaga prometida por quienes concurrieron a las municipales de 2015, tres de ellos de nuevo como cabezas de cartel, sigue instalada en el espacio onírico de quienes se atrevieron a soñarla. Poco de lo mucho que se prometió en aquella disputa electoral se ha hecho realidad con el transcurrir del mandato.

Cuatro años después, de nuevo con la llamada a las urnas, los candidatos vuelven a afanarse en el ejercicio siempre ilustrativo de vender su mensaje sobre la base de infraestructuras largamente prometidas. El conteo de los votos determinará sobre quién o quienes recaerá la responsabilidad última de cumplir el contrato adquirido con la ciudadanía. Una tarea que se antoja ardua y compleja por la dimensión de algunas de las operaciones apenas esbozadas en el marco de los programas.

La lectura del documento con el que, a modo de ejemplo, concurrió y fue reelegido el actual alcalde, Francisco de la Torre, permite hallar un sin fin de similitudes nominales, propuestas que se repiten sin descanso en las últimas convocatorias en las que ha sido referente del Partido Popular. Y a pesar de su posición privilegiada al frente de la Casona del Parque se ha visto incapaz de ponerlas en marcha.

El soterramiento de Cánovas del Castillo, la apuesta por construir un intercambiador de transportes en la Explanada de la Estación, la zona franca en el entorno de Campanillas, la manzana de los antiguos cines Astoria y Victoria, la transformación de los terrenos del antiguo Campamento Benítez, el impulso de la recuperación del río Guadalmedina a su paso por la ciudad...

Aunque con ambiciones distintas, la idea de conectar el parque con el puerto es compartida

Y un largo etcétera que, de manera mimética, vuelve a quedar plasmado en la larga relación de promesas ahora asumidas por De la Torre. El último mandato del veterano regidor, desarrollado en minoría pero con el apoyo de Ciudadanos, le permitió sentar las bases de algunas de estas intervenciones, pero en ningún caso lograr la culminación de las mismas. Incluso la apuesta por semipeatonalizar la Alameda Principal, operación estrella de su último periplo con la vara de mando, sigue a día de hoy inconclusa. Y no lo estará, en su integridad hasta fin de año.

La gran nueva apuesta del mandatario local se concentra en la vieja aspiración de conectar el Paseo del Parque y la Plaza de la Marina con el puerto mediante el soterramiento del Paseo de los Curas y de Cánovas de Castillo. Una labor de dimensiones extraordinarias y a la que, en su plan de acción, el alcalde suma el intercambiador de Renfe, para liberar los suelos de la actual estación de autobuses. Todo ello, según sus números, podría rondar los 300 millones.

Aunque de manera parcial y con una menor dimensión física, la posición del PSOE y Ciudadanos en torno a la mejora de la unión puerto-ciudad es coincidente, lo que hace pensar en que se tratará de la gran obra del nuevo periodo. Pero en ningún caso se trata de una idea novedosa. La pretensión de la urbe de ganar el espacio ahora ocupado por el tráfico en el Paseo de los Curas se aleja en el tiempo a la etapa de Celia Villalobos, quien encargó los primeros estudios.

Subrayan la necesidad de dar respuesta a los problemas de vivienda a precio asequible

Algo semejante ocurre con la puesta en valor de dos emplazamientos clave de la urbe: la manzana de los antiguos cines Astoria y Victoria, de un lado, y los suelos de Repsol, de otro. En el primero de los casos, existe el criterio común de demoler los inmuebles (proceso que está ya contratado) y, en función de la envergadura de los restos arqueológicos que se localizan en el subsuelo, propiciar la construcción de un nuevo equipamiento cultural de iniciativa privada. A expensas de lo que pueda ocurrir en los meses futuros, existe ya una propuesta de intervención sobre la mesa, que incluye como elemento protagonista la construcción de un auditorio subterráneo (dos plantas) con capacidad para unas 1.200 personas.

En el caso de los suelos que acogieron durante años los antiguos bidones de Repsol, el compromiso extendido en el tiempo fue el de reconvertir el terreno en una zona lugar de esparcimiento que permitiese liberar los dos distritos más poblados de la capital, Carretera de Cádiz y Cruz de Humilladero. La cuestión es elemento central de las promesas electorales, como lo fue ya cuatro años atrás. Aunque el modelo final varía significativamente en función del candidato.

De la Torre, que defendió al ultranza la construcción de cuatro grandes torres para uso, principalmente residencial, y un parque de unos 80.000 metros, opta ahora por ampliar la zona verde a 130.000 metros y por destinar los aprovechamientos lucrativos a oficinas, mayoritariamente, y hoteles. Cs se maneja en una línea parecida. Por el contrario, tanto el PSOE como Málaga Ahora y Adelante insisten en destinar la totalidad de la superficie a zona verde. Ninguno de ellos, no obstante, detalla el modo o la manera en la que se compensarán los aprovechamientos urbanísticos perdidos, la mayor parte de propiedad municipal.

El Guadalmedina vuelve a escena como ocurre cada vez que llegan las elecciones. Los cuatro años próximos deberían permitir al menos para sentar los acuerdos institucionales necesarios para impulsar las primeras obras sobre el río y su entorno más directo. Queda por resolver el modelo de actuación, dispar en función de las candidaturas. Mientras Málaga Ahora y Adelante Málaga abogan por recuperar la naturaleza del río y por desarrollar un parque fluvial; Ciudadanos y el PSOE hablan de recuperar la propuesta diseñada por el arquitecto José Seguí, idea ganadora de concurso internacional convocada por la Fundación Ciedes.

Los populares por su parte se mantienen firmes en su apuesta por crear plazas-puente a lo largo del encauzamiento, entre otras acciones. Vox, con su cabeza de cartel, José Enrique Lara, opta por devolver a la vida la esencia del plan abanderado por la que fuera alcaldesa del PP, Celia Villalobos. Esto es, embovedando el cauce en su traza urbana y por usar la infraestructura para llevar, por ejemplo, el Metro.

Sea como fuere, el modelo futuro estará condicionado por la posición que adopte la Junta de Andalucía, al ser la administración competente en la materia. A esto se suma el avance del Plan Especial del Guadalmedina, casi concluido por la Gerencia de Urbanismo, que cuantifica en unos 250 millones de euros la inversión necesaria. La apuesta del ente municipal pasa por crear varias plazas-puente en la traza, así como parques fluviales, equipamientos de diversa índole y por soterrar el tráfico en los laterales. La defensa de la recuperación de la antigua cárcel de Cruz de Humilladero es igualmente reseñable, en todos los casos con la pretensión de destinar el inmueble a uso social y cultural.

La llegada del Metro en superficie al PTA cuenta con el respaldo general de los grupos

En materia de movilidad, la Málaga pensada y prometida incluye el impulso del Metro hasta el PTA (competencia de la Junta de Andalucía), así como del Cercanías (de competencia estatal); pero no solo, porque todos hablan de construir más carriles bus, más carriles bici, de ordenar los patinetes, de bonificar los coches eléctricos... El hotel de 150 metros proyectado junto al dique de Levante también ha sido objeto del debate electoral, con la oposición clara de Málaga Ahora y Adelante Málaga.

La vivienda es otra de las materias que a lo largo de la campaña ha centrado la atención de los alcaldables. La recuperación del sector inmobiliario y el alza de precios del residencial, tanto venta como en alquiler, propiciado entre otras razones por el boom de los pisos turísticos, ha levantado una barrera de dimensiones considerables para miles de malagueños, que se ven incapaces de acceder a una vivienda. Ante esta situación, todos los grupos parecen haber asumido la necesidad de activar fórmulas que no pasen exclusivamente por la construcción de viviendas sociales, sino de propiciar acuerdos con promotores privados para incrementar la oferta.

Más allá de lo material, el mandato que se abre será clave en materia tributaria. Tanto el PSOE como Cs abogan por eliminar la plusvalía por herencia y mortis causa. En el caso del PP, el planteamiento es el de ampliar los casos en los que se aplicará la máxima bonificación posible. Algunos partidos, caso de Málaga Ahora, maneja la aplicación de recargas en el IBI sobre los propietarios de viviendas vacías.

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