Cayetano López | Novillero y estudiante de Finanzas "Antes de torear escucho reggaeton, el flamenco me transmite miedo"

  • Considera que los novilleros, en las Escuelas, se encuentran más protegidos del ‘sistema’

  • Toreará en Málaga el 22 y en Ronda el 30

Cayetano López, en un tentadero de preparación para su actuación en Málaga Cayetano López, en un tentadero de preparación para su actuación en Málaga

Cayetano López, en un tentadero de preparación para su actuación en Málaga / M.H

El protagonista de la última serie de entrevistas también Es de Ronda y se llama Cayetano. Sin embargo, este joven de apellidos López Jiménez (2000) no es el mismo al que Corrochano se refería en aquel mítico artículo. Las coincidencias traspasan el lugar de nacimiento y su nombre: también está el toro. Participará en el Certamen de Novilladas el próximo 22 de agosto. El 30 lo hará en su tierra, Ronda. De momento dice que se siente a gusto. Le quedan dos retos que cumplir.

-Empezaste en la Maestranza de Ronda y aprendiste la técnica en La Malagueta. ¿Con cuál te quedas?

Mi afición, como bien dices, comienza en Ronda. Mi padre trabajaba en los corrales y mi familia tiene unos bares frente a la plaza (Jerez y El Escudero) y allí me he criado. Imagínate lo que es para uno de la tierra torear allí. Ahora bien, tengo que poner las dos plazas en una balanza. La primera plaza es mi sueño; la Malagueta es la que me puede dar algo. 

-¿Te da miedo que pase muy rápido este momento?

Miedo no. Más bien pena, o nostalgia. Fue lo primero que pensé cuando salió el cartel. Me pregunté, ¿qué hago cuando pase esto? Es la incertidumbre.

-¿Está más protegido un novillero de Escuela que uno que tiene que enfrentarse al 'sistema'?

Muchísimo más. La Escuela Taurina está detrás de todo. Nosotros únicamente tenemos que limitarnos a dar nivel. Nada más. Se encarga de gestionar banderilleros, los viajes... El resto de novilleros tienen que buscarse la vida para todo. Vivimos como si fuéramos figuras del toreo.

-Algunos pagan por torear.

Sí, es una realidad. Triste pero es así. A nosotros, gracias a Dios, no nos cuesta el dinero torear y eso es un privilegio.

-El 22 toreas en La Malagueta. Dentro de la alegría que te supone, ¿no da cierta rabia que coincida con la feria de tu ciudad? Lo digo por aquello de salir, los amigos...

Creo que me daría más rabia si no me hubieran puesto. Si de verdad quieres llegar a algo, algo te cuesta. Pero también me va a venir bien para darme cuenta de quiénes son mis amigos. Es decir, quienes prefieren no salir conmigo para ir a verme luego torear. Vaya, que por una feria que me quede sin salir, la verdad que me da igual. Yo encantado si es para torear.

-Hay gente que no lo sabe, por los novilleros entrenáis a un nivel alto.

Todo el día. Entrenamiento físico continuamente: corriendo, andando, toreando... Cuando uno torea el cuerpo se pone al límite y si no estás fuerte psicológicamente, acabas afectado.

-¿Cómo te has preparado para Málaga?

He hecho mucho campo, que es lo primordial. Estar delante de la cara de los animales y conocer sus cambios de ritmo... Se me ha pasado muy rápido. En unos días llega y se acaba.

-¿No tienes la sensación de que hay novilleros sin caballos que se creen figuras? Apoderados, gabinetes de prensa...

Bueno... El toreo tiene que modernizarse sí o sí. Yo estudio Finanzas y Contabilidad y el marketing es algo que lo mueve todo. Si nadie te ve, nadie te contrata para torear. Y si no toreas, adiós muy buenas. Eso es comunicación.

-¿Tienen que tener estudios los novilleros?

Sí, claro. Vamos a ver, lo que es para torear como tal... Pues no te hace falta. Pero la vida da muchas vueltas y nunca se sabe dónde puede acabar uno. Los estudios enriquecen, te dan cultura... Te forman personalmente también. 

-Eso rompe con el pasado.

Pero sin perder de vista lo clásico. A mí me gusta lo clásico. Tanto en mi forma de vestir como en la forma de comportarme con la jerarquía del mundo del toro, por ejemplo. Pero también hay que tener en cuenta que hay sectores muy cerrados dentro de este mundo y, a poco que te muevas, no sales en la foto.

-Pero si no te distingues...

Hay que distinguirse toreando. Ahí es donde realmente uno destaca o no. Lo que pase fuera de la plaza no siempre depende de ti o del toro.

-¿Los novilleros de hoy en día ya no escuchan flamenco y escuchan reggaeton?

No. Bueno, depende. A mí el flamenco me transmite soledad y miedo. Con esas emociones, antes de torear tengo que ponerme música que me transmita alegría y ganas de vivir. Y ahí sí que está el reggaeton, que me ayuda.

-Te llamas Cayetano y eres de Ronda. ¿Es eso una provocación?

(Ríe) No, es la realidad. 

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