Certamen de Novilladas Oreja para Duarte Silva en la última semifinal de novilladas

Silva pasea orgulloso la única oreja de la tarde

Silva pasea orgulloso la única oreja de la tarde / Jesús Mérida

La tercera y última semifinal del Certamen Internacional de Escuelas Taurinas comenzó con un cambio visible en la hora de inicio. De las tradicionales 19:30 –igual que los festejos de abono- a las calurosas 18:00. Hecho que afectó visiblemente a la presencia de público en la plaza. No hacía falta investigar demasiado en los tendidos para ver a algunos aficionados, en su mayoría niños, con camisetas del Málaga CF. En el primer piso del tendido 1, una bandera: grada de animación. Y entre tanto, las novilladas continuaron dejando imágenes interesantes, esperanzadoras y, por qué no, excelentes enlaces de atracción para la juventud. La lucha a carta cabal entre el desconocimiento del toro y la ilusión del futuro. Pese a esto, no estaría de más recordar algunos detalles que fundamentan la liturgia. Algo tan sencillo como que el brindis al público se realiza en la solemnidad del centro del ruedo, y no en la intimidad del tercio. Para todo lo demás, tiempo.

Fran Jerez se fue directo y con decisión a la puerta de chiqueros para recibir al primer novillo con una ajustada larga cambiada de rodillas. Julio Alguiar le hizo un bonito quite por chicuelinas que fue replicado por el mismo palo con vistosidad. En banderillas, José Luis Parada recibió una cornada en la zona del gemelo y hubo de pasar a la enfermería. Fran Jerez dejó florecer su concepto artista entre las zarzas de la inexperiencia, con más voluntad que resultado. Trazó algunos naturales de bonita impronta. Dejó una estocada caída y tuvo que usar el descabello. Al final de la faena hubo silencio tras aviso.

A Julio Alguiar se le nota el peso del conocimiento. La manera de comportarse en el ruedo, de anticiparse al animal y de ofrecer los recursos en función de la técnica. Inició faena por bajo, con solidez y fuerza en los naturales. Toreó con temple al flojito segundo, que embestía con suavidad y clase. Combinó bien y con destreza las tandas por ambos pitones, buscando la originalidad en los remates. En el cierre de la faena, buscó las cercanías finales, concluyendo la composición con una serie de molinetes en cadena y conectando con los tendidos. Se tiró a matar sin muleta, pinchó en varias ocasiones y recibió una ovación final tras aviso.

Julio Alguiar torea al natural al segundo novillo de la tarde Julio Alguiar torea al natural al segundo novillo de la tarde

Julio Alguiar torea al natural al segundo novillo de la tarde / Jesús Mérida

Juan Marín había recibido una tremenda voltereta en su quite. Otra se llevaría Emilio Bolaño en ella suerte de banderillas ante el tercer novillo. Con la muleta, el de Valencia no terminó de acoplarse a su novillo, que embestía de forma irregular. Dejó una estocada tendida, sonó un aviso y fue recompensado con una ovación.

Duarte Silva mostró una excelente actitud durante toda su faena. Había replicado en el quite con unos vistosos faroles invertidos. Tomó las banderillas y dejó tres grandes pares asomándose a la cara del animal, en lo alto. En las dos últimas ocasiones salió volteado, provocándole un roto en el vestido de torear que hubo de ser solucionado con unos pantalones de quirófano. Se fue al centro del ruedo para ejecutar unos cambiados por la espalda alternados con derechazos. Buscó el toreo en redondo por este lado, haciendo frente a unas desclasadas embestidas de irregular movimiento. Volvió a recibir otra voltereta con la muleta, mató de una efectiva estocada y cortó la única oreja del festejo.

Mario Arruza inició la faena por doblones y basó la composición en la mano izquierda. Al natural consiguió los mejores momentos ante un novillo algo distraído y que puso en apuros a los banderilleros en alguna ocasión. Con la derecha lo llevó en largo y en línea, cerrando con una serie de bernadinas de rodilla sin ayuda. Pinchó, sonó un aviso y dejó un bajonazo. Fue ovacionado.

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