Toros en Málaga | El último tercio Poco público en la despedida de ‘El Cid’

  • La entrada no sobrepasó un tercio del aforo, el peor registro desde el inicio de la Feria Taurina

‘El Cid’ durante su faena al primer toro de su lote en una tarde en la que solo pudo dar una vuelta al ruedo.

‘El Cid’ durante su faena al primer toro de su lote en una tarde en la que solo pudo dar una vuelta al ruedo. / Daniel Pérez / Efe (Málaga)

Tarde de despedidas en La Malagueta, que registró ayer la peor entrada desde que empezó la Feria Taurina, no sobrepasando un tercio de plaza. Hasta pocos minutos antes de la hora de inicio del festejo los alrededores del coso presentaban la misma imagen que hace un par de semanas cuando aún no habían comenzado las corridas.

Ternas como las de ayer suelen atraer más al aficionado que a la masa de público, y en Málaga lo primero no abunda. Sin embargo, días así permiten que se vivan en los prolegómenos del festejo escenas inusuales en la actualidad. Pocos minutos después de las 19:00, cuatro hombres vestidos de luces atravesaban la calle Maestranza ante la sorpresa de todos los que por allí pasaban. Era Curro Díaz con su cuadrilla, que habían salido de un cercano hotel. El matador, de grana y oro, era el protagonista de una imagen con sabor añejo.

En su lento y torero caminar recibía los mejores deseos de aquellos con los que se cruzaba. “Suerte, maestro” era la frase más repetida durante los instantes que duró este paseíllo hasta la plaza que solo se veía interrumpido para hacerse alguna fotografía con quien se lo solicitaba.

Para sorpresa de la afición, Curro Díaz llegó andando a la plaza. Para sorpresa de la afición, Curro Díaz llegó andando a la plaza.

Para sorpresa de la afición, Curro Díaz llegó andando a la plaza. / Álvaro López (Málaga)

Precisamente, otra de las curiosidades de la tarde se escondía en la cuadrilla de Díaz. El que fuera su padrino de alternativa, Juan Carlos García, ahora va a las órdenes del diestro de Linares, ejerciendo como banderillero.

Pocos minutos antes, Joaquín Galdós llegaba al patio de cuadrillas. El claxon de una furgoneta gris sonaba. Daba el aviso para que la puerta del patio de cuadrillas se abriese. La enorme puerta blanca iba deslizándose hacia el interior cual suave muletazo. El torero limeño formado en Málaga volvía ayer al mismo ruedo donde tantas tardes y horas entrenó junto a sus compañeros de la Escuela Taurina.

No obstante, la despedida de El Cid de la afición malagueña se presentaba como uno de los grandes alicientes del festejo. Sus tantas tardes en La Malagueta le han valido para ganarse el respeto y cariño de una afición que lo recibió con una fuerte ovación tras romperse el paseíllo. Aunque no se cortará la coleta hasta el final de temporada, los papelillos del sorteo depararon que su último toro en el coso del Paseo de Reding se llamase Coleta. Con él llegaron los mejores momentos del festejo, en la que la excelente interpretación de la banda de música Miraflores-Gibraljaire, dirigida por el maestro José María Puyana, volvió a ser uno de los aspectos más positivos.

Esta última tarde tampoco quiso perdérsela Jiménez Fortes, que presenció la corrida desde un burladero del callejón y a quien Curro Díaz brindó el primer toro de la tarde. El diestro malagueño estuvo especialmente atento al transcurso de las faenas de Joaquín Galdós.

Cuando todas las miradas están en el ruedo, en la estrechez del callejón se viven situaciones de complicidad y compañerismo que pasan desapercibidas por el público. Durante la faena de muleta del cuarto toro, Fortes se acercó al peruano, con quien comentó la lidia del tercero de la tarde –primer toro de Galdós–, dando algún que otro lance al aire de manera que sirviera de ejemplo.

Joaquín Galdós regresó al ruedo donde tantas tardes entrenó. Joaquín Galdós regresó al ruedo donde tantas tardes entrenó.

Joaquín Galdós regresó al ruedo donde tantas tardes entrenó. / Daniel Pérez / Efe (Málaga)

Otro compañero de profesión, aunque ahora dedicado a la política, Salvador Vega también se encontraba en un burladero junto al diputado de Cultura, Víctor González, y el presidente de la fundación Manuel Alcántara, Antonio Pedraza. El deporte malagueño también estuvo representado con la asistencia de Francisco Martín Aguilar, consejero consultivo del Málaga Club de Fútbol, y Eduardo García López, presidente del Unicaja Baloncesto.

Asimismo, Federico Beltrán, presidente de la industria cárnica malagueña Famadesa y exempresario de La Malagueta en temporadas anteriores, vio la corrida desde el burladero de apoderados. Los anteriores presidentes de la plaza, Ana María Romero e Ildefonso Dell’Olmo, al igual que estos días atrás, siguieron el desarrollo del festejo. Dell’Olmo ha regresado este año a su localidad del tendido 3, mientras que Romero se ubicó en uno de los burladeros.

La deslucida corrida de Lagunajanda no pudo tener un final más adecuado. Pestiño cerró una tarde en la que solo se pudieron ver pequeños detalles sobre el ruedo.

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